
Tierra del Fuego en zona de riesgo fiscal
Crisis financiera y reconfiguración del entramado productivo.
La provincia enfrenta tensiones de liquidez, cambios en su gabinete económico y un esquema productivo en transición. La falta de Presupuesto 2026, el anticipo de coparticipación de Nación y el deterioro de la industria electrónica y de los hidrocarburos profundizan un escenario de incertidumbre.
Tierra del Fuego atraviesa una crisis financiera e institucional que se aceleró en el tramo final de 2025 y condiciona el arranque de 2026. El gobernador Gustavo Melella confirmó una reestructuración de su gabinete económico luego de que la Fiscalía de Estado rechazara la readecuación de vencimientos de deuda en pesos y fracasara el intento de aprobar el Presupuesto 2026 en la Legislatura.
El punto más visible de la fragilidad fiscal fue el acuerdo con el Gobierno nacional para recibir un anticipo de coparticipación por ARS 20.000 millones, correspondiente al mes de enero. El convenio, firmado con el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, establece que el monto deberá ser reintegrado dentro del mismo mes y devenga la tasa TAMAR, una señal clara de estrés de caja y dependencia de financiamiento de corto plazo para afrontar gastos corrientes.
Cambios en Economía y tensión política con Nación
En paralelo, el Ejecutivo provincial avanzó con un recambio en su equipo económico. Dejaron sus cargos el ministro de Economía Francisco Devita y funcionarios clave del área financiera, y asumió Alejandro Barrozo al frente de la cartera. El reordenamiento ocurre en un contexto político adverso, con tensiones abiertas con la administración nacional de Javier Milei y cruces públicos con el ministro de Economía, Luis Caputo, quien cuestionó con dureza la situación fiscal de varias provincias gobernadas por el peronismo.
El conflicto político agrega ruido a una coyuntura ya delicada y limita los márgenes de negociación institucional en un año que se anticipa complejo para las finanzas subnacionales.
Perfil crediticio bajo observación
Desde el frente financiero, Tierra del Fuego mantiene una calificación BBB con perspectiva estable otorgada por Moody’s Local. Sin embargo, el último informe de la calificadora advierte un deterioro de las métricas fiscales durante 2025, con ingresos que crecen por debajo del gasto y una estructura presupuestaria rígida.
La provincia arrastra compromisos derivados del bono internacional TFU27, reestructurado en 2023 y extendido hasta 2030, con vencimientos estimados en US$25,7 millones durante 2026. La imposibilidad de acceder al mercado de deuda en pesos profundiza la dependencia de adelantos transitorios y herramientas de corto plazo, reduciendo la capacidad de planificación financiera.
Analistas coinciden en que no se trata de un evento aislado, sino de un esquema que combina presión sobre el gasto, bajo margen de maniobra y una creciente fragilidad estructural.
Un entramado productivo en plena transición
La crisis fiscal se superpone con un proceso de reconfiguración del modelo productivo fueguino. El régimen de promoción industrial, que durante décadas sostuvo a la industria electrónica en Río Grande, enfrenta el impacto de la apertura de importaciones y la reducción de aranceles impulsadas por el Gobierno nacional. Las empresas del sector revisan sus planes de inversión y empleo, mientras la provincia busca alternativas para diversificar su matriz económica.
En ese contexto, la Legislatura aprobó en diciembre la habilitación de la cría de salmones a gran escala, revirtiendo una prohibición vigente desde hacía cuatro años. La decisión refleja la urgencia por generar nuevas fuentes de actividad y empleo, aunque abre debates ambientales, sociales y productivos que aún no están saldados.
Declino energético y menor recaudación por regalías
El frente energético tampoco ofrece alivio. La producción de gas en la Cuenca Austral ronda los 25 millones de metros cúbicos diarios, lejos de los niveles máximos alcanzados en 2024, incluso tras la puesta en marcha de la plataforma offshore Fénix, operada por Total Austral.
En petróleo, el retroceso es aún más marcado: la producción cayó desde los picos de 2015 a menos de 10.000 barriles diarios hacia fines de 2025. Al declino natural de cuencas maduras se sumó la salida de YPF de varios activos convencionales. En el marco del Proyecto Andes, Tierra del Fuego optó —al igual que Santa Cruz— por transferir concesiones a una empresa estatal provincial, una decisión que preserva control local, pero que exige fuertes inversiones para revertir la caída productiva.
Un inicio de 2026 cargado de señales de alerta
Con un esquema fiscal tensionado, una matriz productiva en transición y un frente energético en retroceso, Tierra del Fuego inicia 2026 con señales de alerta en múltiples frentes. La capacidad de recomponer ingresos, atraer inversiones y redefinir su modelo de desarrollo será clave para evitar que la actual crisis de liquidez derive en un problema estructural de mayor profundidad.
Fuente: vmo