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Vaca Muerta: formarse para trabajar, entre la necesidad y la realidad del acceso laboral

Pero en la práctica, conseguir un puesto no depende solo de la capacitación: también entran en juego la logística personal, los costos y hasta el amiguismo.

Vaca Muerta: formarse para trabajar, entre la necesidad y la realidad del acceso laboral

Pero en la práctica, conseguir un puesto no depende solo de la capacitación: también entran en juego la logística personal, los costos y hasta el amiguismo.

La industria hidrocarburífera exige certificaciones, cursos y licencias específicas para cada perfil.

La ruta de las certificaciones: requisitos formales

En Vaca Muerta, ningún oficio queda fuera de la exigencia de papeles en regla:

  • Choferes profesionales: deben contar con licencias C1 a C3 y E1/E2, además de certificación en cargas peligrosas.

  • Soldadores: normas API o acreditaciones del Instituto Argentino de Siderurgia.

  • Electricistas: matrícula habilitante y formación en media y baja tensión.

  • Operarios industriales: carnet de manipulación de sustancias peligrosas, seguridad industrial, trabajo en altura y primeros auxilios.

Estas certificaciones son el “pasaporte” para ingresar a una entrevista. Sin ellas, no hay posibilidad de entrar a un yacimiento.


Capacitarse: cursos disponibles y costos ocultos

Existen programas como Emplea Neuquén, la Fundación YPF, el IETEPA de Añelo o iniciativas del Sindicato de Camioneros. Ofrecen desde cursos de mantenimiento de válvulas hasta choferes de camión para Oil & Gas.

Pero detrás de la oferta formativa, aparecen tres realidades:

  1. Muchos cursos son pagos y representan un costo alto para familias que ya están ajustadas.

  2. La logística personal es una traba: un chofer debe tener vehículo propio para rendir, algo inaccesible para la mayoría.

  3. El acceso laboral no está garantizado: incluso con la mejor preparación, los cupos son limitados.


Lo que pasa en los procesos de selección

En los yacimientos, el discurso oficial es que “el más preparado entra”. La realidad que cuentan los trabajadores es distinta:

  • Solo un 35% de quienes se capacitan logra insertarse en la industria.

  • Los CV enviados tienen un bajo nivel de respuesta (5%).

  • El amiguismo, las recomendaciones de delegados y los contactos siguen pesando fuerte.

Es decir: el mérito técnico suma, pero no siempre alcanza.


La tensión entre regionalismo y apertura laboral

Otro debate atraviesa a Vaca Muerta: ¿quiénes deben tener prioridad en los empleos?

  • En provincias como Santa Cruz, se blindan los puestos para trabajadores locales.

  • En Neuquén y Río Negro, los intentos de aplicar porcentajes (80/20) generan tensiones.

  • El resultado: hay menos neuquinos trabajando en Vaca Muerta de lo que se cree, y muchos ingresan desde otras provincias con experiencia previa.

Esto genera un choque entre discursos políticos de inclusión local y la práctica real de las contratistas.


¿Qué se debería hacer con las capacitaciones?

La formación es clave, pero hoy enfrenta tres problemas:

  1. No todas las empresas capacitan a su personal: lo ven como gasto, no como inversión.

  2. Se ilusiona a jóvenes con cursos que no necesariamente derivan en empleo inmediato.

  3. Falta un sistema de trazabilidad: de cada curso dictado, ¿cuántos egresados logran empleo en la industria?

Un observatorio laboral de Vaca Muerta —público, transparente y con estadísticas oficiales— podría empezar a resolver esa brecha entre expectativa y realidad.


Hoja de ruta para quienes buscan su futuro en Vaca Muerta

  1. Capacitarse en lo que tenga mayor demanda actual: choferes con cargas peligrosas, técnicos en mantenimiento, seguridad industrial.

  2. Conseguir la certificación obligatoria primero, antes de invertir en cursos secundarios.

  3. Construir red de contactos: hoy sigue siendo un factor decisivo.

  4. Diversificar búsqueda laboral: no solo apuntar a operadoras grandes, sino también a contratistas de servicios.

  5. Evaluar los costos reales de ingreso: licencias, viajes, manutención y equipos propios.


Conclusión

Vaca Muerta ofrece sueldos que cambian vidas —de $1.750.000 a cifras millonarias para algunos perfiles—, pero no es una tierra de promesas para todos. Prepararse es necesario, sí. Pero también hay que entender que el acceso depende de una combinación de capacitación, logística, contactos y, en muchos casos, decisiones políticas que exceden al trabajador individual.

El desafío para Neuquén y la región no es solo capacitar más, sino asegurar que esa capacitación efectivamente se transforme en empleo real.

 

Fuente: vmo

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