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Zona Fría suben los valores

Cambia el sistema de subsidios al gas y las facturas podrían aumentar hasta un 88%.

Zona Fría suben los valores

Cambia el sistema de subsidios al gas y las facturas podrían aumentar hasta un 88%.

La modificación del régimen elimina los descuentos sobre el total de la factura y los concentra en el precio del gas natural. Para las subzonas de Camuzzi Gas del Sur se estima un incremento promedio anual ponderado cercano al 32%. En determinados hogares, el impacto podría ser mucho mayor y alcanzar el 88%.

El régimen de Zona Fría, que durante años permitió reducir el costo de las facturas de gas en regiones de bajas temperaturas, enfrenta un cambio en su metodología de aplicación. La modificación del esquema de subsidios energéticos tendrá consecuencias directas sobre los usuarios residenciales de distintas regiones del país, incluida la Patagonia.

El principal cambio está en la base sobre la cual se calcula la bonificación. Hasta ahora, el beneficio podía aplicarse sobre el total de la factura, mientras que el nuevo mecanismo concentra el descuento en el componente correspondiente al gas natural.

Esto significa que conceptos como el cargo fijo y el transporte dejan de recibir esa bonificación. Por lo tanto, aunque el usuario conserve algún porcentaje de descuento sobre el gas consumido, la reducción efectiva sobre el monto final de la factura será menor.

Las estimaciones de la consultora Economía & Energía muestran que el impacto variará según la región, la categoría de usuario, el nivel de ingresos y el consumo de cada hogar.

Patagonia: un incremento promedio estimado del 32%

En las subzonas de distribución de Camuzzi Gas del Sur (CGS), donde el régimen anterior contemplaba descuentos del 50% sobre la factura final, el nuevo esquema podría representar un incremento promedio anual ponderado cercano al 32%.

El dato adquiere especial relevancia para Neuquén, Río Negro y otras localidades patagónicas, donde el gas natural no es un servicio accesorio: constituye una necesidad central durante buena parte del año.

Las temperaturas invernales, la extensión territorial y las características de las viviendas hacen que el consumo de gas tenga un peso significativo en el presupuesto familiar.

Por eso, la modificación del sistema de subsidios no puede analizarse únicamente desde la reducción de una bonificación. También debe considerarse el impacto sobre el costo de vida de los hogares que necesitan mantener calefaccionados sus ambientes durante los meses más fríos.

Por qué algunos usuarios podrían pagar hasta un 88% más

El impacto no será igual para todos. Una de las estimaciones más contundentes corresponde a hogares de Córdoba, dentro del área de distribución de Gas del Centro, utilizada por Economía & Energía para comparar los efectos del nuevo régimen.

En ese escenario, los hogares de mayores ingresos que recibían el beneficio de Zona Fría, pero no el subsidio por ingresos, pasarían de pagar una factura mensual estimada de $37.832 a $54.046. La diferencia representa un aumento del 43%.

En otro segmento, integrado por usuarios que combinaban el descuento del 50% por Zona Fría con el beneficio correspondiente a su nivel de ingresos, la factura pasaría de $24.421 a $46.018 mensuales.

En este último caso, el incremento estimado alcanza el 88%.

Es importante aclarar que estos ejemplos corresponden a una simulación para Córdoba y no deben trasladarse automáticamente a las facturas de Neuquén, Río Negro o el resto de la Patagonia. Cada distribuidora y subzona tiene una estructura tarifaria diferente.

El descuento deja de alcanzar a toda la factura

La modificación más importante es metodológica.

En el esquema anterior, la bonificación de Zona Fría se aplicaba sobre el monto final de la factura. Con el nuevo régimen, el beneficio se concentra en el precio del gas natural, incluyendo conceptos como las diferencias diarias acumuladas (DDAs) y el gas retenido.

Quedan fuera de la bonificación componentes como el cargo fijo y el transporte.

Además, para los hogares alcanzados por el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), el descuento se vincula con un bloque de consumo determinado. Esto significa que el beneficio no necesariamente cubrirá todo el gas utilizado por una familia.

Las zonas incorporadas al régimen en 2021, que habían recibido descuentos del 30% sobre la factura final, también quedan sujetas al nuevo criterio: el beneficio se mantiene exclusivamente para los hogares incluidos en el esquema SEF y se calcula sobre el precio del gas correspondiente al consumo base.

El impacto será diferente según la época del año

Otro aspecto importante es que el aumento porcentual no será uniforme durante los doce meses.

De acuerdo con Economía & Energía, las subas relativas pueden ser mayores en los períodos de menor consumo, porque el componente del gas natural representa una proporción más baja dentro del total de la factura.

Cuando el cargo fijo y el transporte tienen mayor peso relativo, eliminar la bonificación sobre esos conceptos reduce más el descuento efectivo que recibe el usuario.

Por eso, dos hogares de una misma región pueden experimentar variaciones diferentes, incluso cuando ambos estén alcanzados por el régimen.

La Patagonia frente a una nueva discusión sobre el costo de la energía

El cambio abre un debate especialmente sensible para las provincias productoras de hidrocarburos.

Neuquén y Río Negro forman parte de una región que concentra una porción decisiva de la producción nacional de gas natural, pero sus habitantes también necesitan ese recurso para calefaccionarse y sostener su vida cotidiana.

La expansión de Vaca Muerta, el crecimiento de la producción y los proyectos de exportación colocan a la Argentina frente a una nueva etapa energética. Sin embargo, el desarrollo de esa riqueza también plantea una discusión sobre cómo se distribuyen sus beneficios y cuánto deben pagar los usuarios residenciales por acceder al servicio.

Para los hogares patagónicos, el gas no es solamente una mercancía que se consume: es una condición básica para atravesar el invierno.

El desafío del nuevo esquema será equilibrar la focalización de los subsidios con las necesidades reales de las regiones frías. Porque una política energética no se mide solamente por su impacto fiscal, sino también por su capacidad de garantizar el acceso a la energía en condiciones razonables para la población.

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Fuente: vmo

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