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Llugdar destacó los acuerdos que reactivaron la actividad

Santa Cruz recupera equipos petroleros, pero el desafío es sostener el empleo.

Llugdar destacó los acuerdos que reactivaron la actividad

Santa Cruz recupera equipos petroleros, pero el desafío es sostener el empleo.

El secretario general de Petroleros Jerárquicos de la Patagonia Austral valoró la puesta en marcha de un nuevo equipo perforador de Quintana Energy en Anticlinal Aguada Bandera. Estimó que la operación puede generar entre 50 y 130 puestos de trabajo y sostuvo que la recuperación de la cuenca depende de acuerdos entre sindicatos, empresas y el Gobierno provincial.

La actividad petrolera del norte de Santa Cruz comienza a mostrar señales de movimiento después de una etapa marcada por el recambio de operadoras, la salida de YPF de distintas áreas y la incertidumbre sobre el futuro de los yacimientos convencionales.

En ese escenario, la puesta en marcha de un nuevo equipo perforador de Quintana Energy en Anticlinal Aguada Bandera representa una señal para una cuenca que necesita recuperar inversiones, perforación y puestos de trabajo.

El secretario general del Sindicato de Petroleros Jerárquicos de la Patagonia Austral, José Llugdar, destacó que la llegada de nuevas inversiones fue posible a partir de negociaciones y compromisos entre distintos sectores. En declaraciones a El Caletense Radio, sostuvo que la reactivación no responde únicamente a las condiciones del mercado, sino también a los acuerdos alcanzados entre las empresas, los gremios y el Gobierno de Santa Cruz.

“Todos hemos relegado para que esto se concrete”, afirmó el dirigente, al reconocer la participación de los distintos actores involucrados.

Entre 50 y 130 puestos de trabajo: el impacto esperado del nuevo equipo

La incorporación del equipo perforador vuelve a colocar a Anticlinal Aguada Bandera en el mapa de las operaciones activas de la provincia. Según la estimación de Llugdar, su funcionamiento podría generar entre 50 y 130 puestos de trabajo, contemplando tanto empleos directos como indirectos.

El impacto no se limita a los trabajadores que participan de la perforación. Cada equipo moviliza una cadena de servicios que incluye transporte, logística, mantenimiento, alimentación, alojamiento, provisión de materiales y empresas contratistas.

La reactivación de la actividad puede convertirse así en una oportunidad para las localidades de la zona norte santacruceña, donde el movimiento petrolero tiene una incidencia directa sobre el empleo y la economía comercial.

Llugdar también mencionó el acompañamiento de otros sectores gremiales, entre ellos Camioneros y la UOCRA, además de las gestiones provinciales ante las operadoras.

El punto central es que la recuperación de un equipo no garantiza por sí sola una reactivación sostenida. Para que el movimiento se transforme en actividad permanente se necesitan campañas de perforación, inversiones sucesivas y previsibilidad para toda la cadena de valor.

Los yacimientos maduros ya no pueden sostenerse con la misma lógica

El dirigente sindical también planteó una advertencia sobre el futuro de los campos convencionales del Golfo San Jorge.

La salida de YPF y el ingreso de nuevos operadores modificaron las condiciones de explotación de áreas que durante décadas fueron centrales para la producción petrolera argentina. Son yacimientos maduros, con una historia productiva importante, pero que requieren nuevas inversiones, eficiencia operativa y estructuras de costos adaptadas a su realidad actual.

“El yacimiento que fue, ya no lo va a volver a hacer”, señaló Llugdar, al referirse a las dificultades para recuperar los niveles históricos de actividad y empleo.

La declaración pone sobre la mesa una cuestión que atraviesa a toda la industria convencional: no alcanza con esperar que los precios internacionales mejoren. La continuidad de las operaciones depende de la productividad de los pozos, los costos de extracción, la infraestructura disponible y la capacidad de las empresas para sostener inversiones.

El desafío también alcanza a los trabajadores y a las comunidades petroleras, que necesitan alternativas para evitar que la reducción de actividad se traduzca en pérdida de empleo y deterioro económico.

Palermo Aike y D-129: potencial, pero con tiempos de desarrollo

En relación con las perspectivas de futuro, Llugdar puso el foco en el potencial de Palermo Aike y la formación D-129, dos objetivos que forman parte de las expectativas exploratorias de Santa Cruz.

Sin embargo, pidió no confundir potencial geológico con resultados inmediatos. El desarrollo de recursos no convencionales demanda inversión, conocimiento técnico, infraestructura, tecnología y continuidad de las campañas.

Como referencia, recordó que Vaca Muerta necesitó años de trabajo antes de convertirse en el motor energético que es actualmente. Su consolidación fue el resultado de un proceso prolongado de aprendizaje operativo, inversión y mejora de costos.

La experiencia neuquina muestra que disponer de recursos no alcanza: hace falta construir un sistema productivo capaz de desarrollarlos a escala.

Para Santa Cruz, Palermo Aike representa una oportunidad estratégica, pero su transformación en una nueva plataforma de producción requiere avanzar etapa por etapa, con resultados exploratorios, evaluaciones económicas y decisiones de inversión.

La paz social y los acuerdos, una condición para sostener las operaciones

Consultado sobre las diferencias públicas entre el Gobierno provincial y el Sindicato de Petróleo, Gas y Energías Renovables (SIPGER), Llugdar evitó profundizar en la interna gremial y sostuvo que su posición es contribuir al diálogo.

“Nosotros, por la experiencia y por los años, estamos para tender puentes”, expresó.

Su planteo vuelve a poner en primer plano una condición que la industria necesita para sostener inversiones: reglas claras, diálogo entre las partes y acuerdos que permitan desarrollar las operaciones sin trasladar cada conflicto al funcionamiento de los yacimientos.

La reactivación del norte santacruceño todavía enfrenta desafíos importantes. Recuperar equipos es un primer paso; sostenerlos, generar nuevos puestos de trabajo y ampliar la actividad será la verdadera medida de la recuperación.

Santa Cruz necesita inversiones, pero también necesita que esas inversiones se traduzcan en empleo, proveedores locales y oportunidades para las comunidades petroleras. El potencial está en el subsuelo. El desafío es construir las condiciones para que vuelva a convertirse en desarrollo sobre la superficie.

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Fuente: vmo

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