
YPF proyecta producir 80.000 barriles diarios
Prepara una inversión de US$ 8.729 millones en Vaca Muerta.
Bajo del Toro Norte, en el norte de la formación neuquina. El plan contempla 440 pozos, una producción máxima estimada de 80.000 barriles diarios de petróleo y 3 millones de metros cúbicos de gas por día. Las exportaciones proyectadas alcanzarían los US$ 25.000 millones entre 2027 y 2055.

Vaca Muerta continúa sumando proyectos que buscan llevar la producción de hidrocarburos a una escala mayor. Esta vez, el nuevo paso llega desde el norte de la cuenca neuquina, donde YPF presentó una solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para desarrollar los bloques Bajo del Toro y Bajo del Toro Norte.
La iniciativa contempla una inversión estimada de US$ 8.729 millones, la perforación de 440 pozos y una producción máxima proyectada de aproximadamente 80.000 barriles diarios de petróleo, acompañada por unos 3 millones de metros cúbicos diarios de gas asociado.
El proyecto tiene como horizonte productivo el período comprendido entre 2033 y 2040, cuando se espera alcanzar su nivel máximo de producción o plateau. Además, la compañía estima que el desarrollo permitirá generar exportaciones por alrededor de US$ 25.000 millones entre 2027 y 2055.
La presentación ante el RIGI, realizada el 30 de octubre, representa un nuevo movimiento dentro de la estrategia de YPF para ampliar su participación en el petróleo no convencional y consolidar proyectos de gran escala en la principal formación productora del país.
YPF y Vista: una sociedad para desarrollar 440 pozos
Los bloques Bajo del Toro y Bajo del Toro Norte pertenecen a una sociedad integrada por YPF, que posee el 65% de participación, y Vista Energy Argentina S.A.U., con el 35% restante.
La operación de ambas áreas está a cargo de YPF, que tendrá la responsabilidad de ejecutar el programa de desarrollo previsto.
La dimensión del proyecto permite observar la escala de actividad que podría alcanzar el norte de Vaca Muerta durante los próximos años. Los 440 pozos previstos implicarán una demanda sostenida de equipos de perforación, servicios de fractura hidráulica, instalaciones de superficie, tratamiento de fluidos, transporte y mantenimiento.
También será necesario ampliar y adecuar la infraestructura para procesar, almacenar y evacuar los volúmenes de petróleo y gas que genere el desarrollo.
No se trata solamente de perforar más pozos: el desafío será integrar toda la cadena operativa para que la producción pueda crecer sin encontrar limitaciones en el transporte y el procesamiento.
Una producción objetivo de 80.000 barriles diarios
Uno de los principales indicadores del proyecto es su capacidad productiva prevista.
YPF estima que Bajo del Toro y Bajo del Toro Norte podrían alcanzar un plateau de aproximadamente 80.000 barriles diarios de petróleo y 3 millones de metros cúbicos diarios de gas asociado.
Ese nivel de producción está proyectado para el período 2033-2040, por lo que se trata de un objetivo de desarrollo de largo plazo y no de volúmenes disponibles en la actualidad.
La presencia de gas asociado también representa un aspecto importante. El crecimiento de la producción petrolera genera mayores necesidades de captación, acondicionamiento y transporte de gas, por lo que la planificación de las instalaciones deberá contemplar ambos recursos.
La integración de estas infraestructuras será determinante para aprovechar el potencial de los bloques y evitar restricciones que afecten el ritmo de producción.
US$ 25.000 millones en exportaciones: la apuesta por generar divisas
La proyección económica presentada por YPF contempla exportaciones acumuladas por aproximadamente US$ 25.000 millones entre 2027 y 2055.
La cifra refleja el potencial que la compañía asigna al desarrollo de ambas áreas y su contribución esperada a la generación de divisas para el país.
En un contexto en el que la Argentina busca ampliar sus exportaciones energéticas, proyectos de esta magnitud adquieren relevancia por su capacidad de sostener producción durante períodos prolongados.
Sin embargo, el resultado dependerá de distintas variables: la evolución de los precios internacionales, los costos de extracción, la disponibilidad de infraestructura, la demanda externa y las condiciones económicas y regulatorias.
La solicitud al RIGI busca establecer un marco de previsibilidad para una inversión que requiere compromisos de capital durante muchos años.
El empleo y las empresas de servicios, detrás de la inversión
Otro dato relevante es el impacto laboral proyectado. Según la información presentada, el desarrollo podría generar aproximadamente 2.900 puestos de trabajo directos durante las etapas de construcción y producción.
A esa demanda se sumará la actividad indirecta vinculada con empresas de servicios petroleros, transporte, logística, provisión de materiales, mantenimiento, alimentación y alojamiento.
Para las pymes de Neuquén y de la región, un proyecto de 440 pozos representa una oportunidad de participar en una campaña de largo plazo.
La perforación y terminación de pozos requieren una amplia estructura de servicios especializados. Desde los equipos de torre y las operaciones de fractura hasta el control de sólidos, el tratamiento de fluidos, la gestión de residuos y el mantenimiento de instalaciones, cada etapa necesita proveedores capacitados y con capacidad operativa.
El desafío será que una parte importante de esa actividad pueda traducirse en contratos, empleo y desarrollo empresarial dentro de la región.
El norte de Vaca Muerta gana protagonismo
El desarrollo de Bajo del Toro se suma a una estrategia más amplia de YPF para ampliar la producción no convencional y concentrar inversiones en áreas con potencial de crecimiento.
El norte de Vaca Muerta aparece como una zona de interés para los próximos años, tanto por sus oportunidades productivas como por la necesidad de desarrollar infraestructura que permita conectar los nuevos bloques con los sistemas de evacuación.
La escala de las inversiones proyectadas obliga a pensar la cuenca como un sistema integrado: perforación, fractura, procesamiento, transporte y exportación deben avanzar de manera coordinada.
En ese escenario, el desarrollo de Bajo del Toro no solo será una prueba de capacidad productiva para YPF y Vista. También representará una oportunidad para toda la cadena de valor que trabaja alrededor de Vaca Muerta.
Una inversión de largo plazo que todavía debe completar etapas
La presentación de la solicitud al RIGI constituye un paso administrativo importante, pero no significa que el proyecto ya tenga aprobados todos sus beneficios ni que la inversión total se encuentre desembolsada.
Los US$ 8.729 millones representan el monto estimado para el desarrollo completo. Su ejecución dependerá del avance de las etapas técnicas, financieras, regulatorias y operativas.
La dimensión del plan, sin embargo, deja en claro la apuesta de las compañías por sostener el crecimiento de la producción neuquina durante las próximas décadas.
Vaca Muerta necesita proyectos capaces de transformar recursos en producción, producción en exportaciones y exportaciones en desarrollo económico. Bajo del Toro busca convertirse en uno de esos pilares: 440 pozos, una meta de 80.000 barriles diarios y una inversión proyectada de casi US$ 9.000 millones.
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Fuente: vmo