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YPF acelera su apuesta por Vaca Muerta

22 equipos de perforación en febrero y una inversión energética de US$ 130.000 millones.

YPF acelera su apuesta por Vaca Muerta

22 equipos de perforación en febrero y una inversión energética de US$ 130.000 millones.

La petrolera proyecta ampliar su capacidad operativa y prepara un salto de escala para acompañar el desarrollo del shale. El plan contempla elevar la cantidad de perforadores, avanzar con Argentina LNG y consolidar una infraestructura exportadora capaz de cambiar el lugar de la Argentina en el mercado energético internacional.

Vaca Muerta se encamina hacia una etapa en la que el principal desafío ya no será solamente demostrar el potencial de sus recursos, sino desarrollar la capacidad industrial necesaria para producirlos, transportarlos y comercializarlos a gran escala.

En ese escenario, YPF prepara una nueva expansión de sus operaciones. Su presidente y CEO, Horacio Marín, anticipó que la compañía espera pasar de los 19 equipos de perforación que tiene actualmente en actividad a 22 en febrero. El crecimiento podría ser todavía mayor cuando avance el proyecto Argentina LNG: bajo ese escenario, la petrolera estima que necesitará entre 30 y 35 equipos trabajando en la cuenca neuquina.

El dato permite dimensionar la transformación que se proyecta para los próximos años. Más equipos significan mayor actividad de perforación, pero también una demanda creciente de servicios especiales, herramientas, transporte, mantenimiento, logística, instalaciones y trabajadores capacitados.

La expansión de YPF, por lo tanto, no se limita a una decisión operativa. Es parte de una estrategia que busca convertir a Vaca Muerta en el motor de una industria exportadora de alcance internacional.

De 12 a 22 perforadores: el crecimiento de la operación

Cuando Marín asumió la conducción de YPF, en diciembre de 2023, la compañía tenía 12 equipos de perforación trabajando. Actualmente cuenta con 19 y proyecta alcanzar los 22 en febrero.

La perspectiva de llegar a entre 30 y 35 equipos está vinculada al desarrollo de Argentina LNG y al aumento de la producción que demandará ese proyecto.

La velocidad con la que se desarrollan las nuevas áreas también aparece como uno de los factores que explican esta aceleración. Según los datos expuestos por Marín, algunos bloques nuevos alcanzan una producción de 50.000 barriles diarios en menos de dos años, mientras que en los desarrollos convencionales e históricos ese nivel podía demandar entre ocho y diez años.

Esta diferencia muestra cuánto cambió la dinámica de desarrollo del no convencional. La combinación de conocimiento geológico, perforación horizontal, fractura hidráulica, tecnología y eficiencia operativa está permitiendo acelerar los tiempos de puesta en producción.

Sin embargo, sostener ese ritmo requiere una cadena de servicios preparada para responder a una actividad cada vez más intensa.

US$ 130.000 millones: la dimensión económica del desarrollo energético

Marín estimó que las inversiones vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta no serán inferiores a los US$ 130.000 millones entre 2025 y 2031.

En ese marco, YPF proyecta una inversión de aproximadamente US$ 6.300 millones durante este año y plantea como objetivo alcanzar un nivel de US$ 15.000 millones anuales.

El horizonte del denominado plan 4x4 es convertir a la Argentina en un exportador energético de peso. La meta planteada por el ejecutivo es que el sector genere más de US$ 30.000 millones anuales en exportaciones desde 2031.

Marín también remarcó que ese objetivo no puede alcanzarse con una sola compañía. El crecimiento necesita la participación de las operadoras, empresas de servicios, inversores, proveedores y del conjunto de la industria.

En ese sentido, destacó el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la desregulación y la estabilidad macroeconómica como condiciones para avanzar con proyectos de gran escala.

La dimensión de las cifras obliga a mirar más allá de los anuncios: para transformar esas inversiones proyectadas en actividad concreta será necesario sostener reglas previsibles, financiamiento, infraestructura y capacidad de ejecución.

Argentina LNG: el gas busca una salida al mercado mundial

Uno de los pilares de esa estrategia es Argentina LNG, el proyecto que YPF desarrolla junto con ENI y XRG para producir y exportar gas natural licuado.

La primera etapa contempla dos unidades flotantes de licuefacción, con una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales.

Marín señaló que el 26 de noviembre será una fecha central para la firma del proyecto, al que definió como la mayor inversión de la historia argentina. También explicó que la estructura financiera será de una escala inédita para América Latina.

En ese esquema, el Export-Import Bank de Estados Unidos firmó una carta de intención para analizar un financiamiento de hasta US$ 6.000 millones.

La elección de Río Negro como localización fue explicada por razones económicas y operativas: según Marín, la alternativa permitió reducir aproximadamente US$ 1.000 millones frente a otras opciones y cuenta con condiciones portuarias adecuadas para la operación.

El desarrollo del GNL abre una oportunidad estratégica para monetizar los recursos gasíferos de Vaca Muerta durante todo el año y reducir la dependencia de los ciclos estacionales del mercado interno.

Pero también representa un desafío industrial: exige infraestructura de transporte, instalaciones de procesamiento, financiamiento internacional, contratos de largo plazo y una logística preparada para operar con estándares globales.

VMOS y Punta Colorada: la infraestructura que permitirá exportar petróleo

El crecimiento de la producción de crudo necesita una salida acorde con los volúmenes que proyecta la industria.

En ese camino avanza el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que conectará la Cuenca Neuquina con la terminal de exportación de Punta Colorada, en Río Negro.

El proyecto contempla una terminal marítima de aguas profundas preparada para operar con buques de gran porte, con capacidad para transportar alrededor de dos millones de barriles por embarque.

Según lo anticipado por Marín, durante los primeros días de enero comenzará el llenado del ducto. Una vez que el sistema esté operativo y avance su desarrollo, la infraestructura permitirá ampliar considerablemente la capacidad exportadora argentina.

El objetivo de largo plazo es superar el millón de barriles diarios de exportación de petróleo.

La articulación entre VMOS, los sistemas de transporte existentes y los nuevos desarrollos de producción será determinante para evitar que la capacidad de evacuación se convierta en un límite para el crecimiento de Vaca Muerta.

Tecnología y eficiencia: producir más en menos tiempo

La expansión de YPF también está apoyada en un programa de eficiencia que busca reducir los tiempos operativos y mejorar la productividad.

Marín explicó que, mediante un esquema de mejora continua desarrollado junto con Toyota, el ciclo de construcción de un pozo pasó de aproximadamente 300 a 193 días.

La compañía también utiliza sistemas de operación en tiempo real que procesan más de 3.000 millones de datos diarios. Esa información permite monitorear operaciones, detectar desvíos y mejorar la toma de decisiones.

La digitalización alcanza distintas áreas de la empresa. En las estaciones de servicio, por ejemplo, el seguimiento de abastecimiento permitió reducir de 243 a seis la cantidad de estaciones que se quedaban sin combustible diariamente, según los números presentados por el ejecutivo.

Las refinerías también avanzan con herramientas de gemelos digitales, mientras que la compañía analiza oportunidades futuras vinculadas con la energía nuclear y la demanda eléctrica que podrían generar los centros de datos.

La transformación tecnológica ya no es un complemento de la operación petrolera: es una herramienta central para competir en una industria donde cada día de perforación y cada hora de producción tienen un impacto económico.

El desafío de los trabajadores y las empresas proveedoras

Detrás del crecimiento proyectado aparece una necesidad que será determinante para el futuro de la cuenca: contar con personal capacitado y una cadena de proveedores capaz de acompañar la nueva escala.

Marín estimó que el desarrollo de Vaca Muerta podría generar alrededor de 90.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

Para responder a esa demanda, la industria puso en marcha el Instituto Vaca Muerta, que contará con instalaciones de formación y pozos escuela. La meta anunciada es certificar unos 3.000 trabajadores por año.

YPF trabaja actualmente con unas 5.600 empresas, en su mayoría pymes. Ese universo representa una parte fundamental del entramado productivo que permite sostener la actividad.

La expansión de los equipos de perforación tendrá consecuencias directas sobre ese ecosistema: más demanda de servicios, mayor movimiento logístico, mantenimiento de instalaciones, provisión de herramientas, control de sólidos, tratamiento de fluidos, transporte y asistencia técnica.

El crecimiento también plantea una pregunta importante para las empresas regionales: qué lugar ocuparán los proveedores locales en una industria que proyecta inversiones de semejante magnitud.

No alcanza con aumentar la cantidad de equipos si la cadena de valor no puede acompañar la velocidad de las operaciones. La capacitación, la seguridad, la disponibilidad de personal y la capacidad financiera de las pymes serán factores centrales.

Una petrolera que busca ampliar su negocio

La transformación de YPF también alcanza actividades que van más allá de la producción de hidrocarburos.

Marín informó que la aplicación de la compañía superó los 2,1 millones de acciones vendidas, con más de 400.000 nuevos accionistas. También destacó el crecimiento del negocio de las tiendas Full, cuyos ingresos pasaron de unos US$ 280 millones en 2023 a US$ 680 millones durante este año, según las cifras expuestas.

La empresa busca consolidar un modelo de negocios más amplio, con participación en producción, refinación, comercialización, generación eléctrica y nuevos proyectos energéticos.

Vaca Muerta entra en una etapa donde la escala será decisiva

El salto de 12 a 22 equipos de perforación y la posibilidad de llegar a entre 30 y 35 muestran la dimensión de la apuesta que YPF prepara para los próximos años.

Pero el verdadero desafío será transformar los anuncios en actividad sostenida: más pozos, mayor producción, capacidad de transporte, exportaciones, empleo y desarrollo de proveedores.

La Argentina tiene recursos para convertirse en un actor relevante del mercado energético internacional. Ahora necesita demostrar que puede construir la infraestructura, formar a sus trabajadores y sostener las condiciones económicas para que las inversiones se concreten.

Vaca Muerta ya demostró que puede producir. La próxima etapa deberá demostrar que la Argentina puede sostener una industria energética de escala mundial.

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Fuente: vmo

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