Internacionales Escuchar artículo

CHEVRON VUELVE A PISAR EL ACELERADOR EN VENEZUELA

La petrolera estadounidense invertirá más de US$7.000 millones en los próximos cinco años y apunta a producir unos 600.000 barriles diarios en Venezuela.

CHEVRON VUELVE A PISAR EL ACELERADOR EN VENEZUELA

La petrolera estadounidense invertirá más de US$7.000 millones en los próximos cinco años y apunta a producir unos 600.000 barriles diarios en Venezuela.

 

 

El movimiento se produce después del nuevo giro de Washington sobre el petróleo venezolano y abre una competencia regional en la que también juegan Vaca Muerta, Brasil, Guyana y Surinam.

Por VacaMuertaOnline

El petróleo vuelve a mover las piezas del tablero energético de América.

Chevron acaba de anunciar una inversión superior a US$7.000 millones durante los próximos cinco años para ampliar sus operaciones en Venezuela y llevar su producción hasta aproximadamente 600.000 barriles diarios, más del doble del nivel registrado en 2026.

La decisión no es solamente una apuesta de una compañía por aumentar producción.

Es una señal de que las grandes petroleras internacionales vuelven a mirar a Venezuela como una plataforma de crecimiento de largo plazo.

Chevron anunció nuevos términos para sus empresas mixtas, con mejoras en las condiciones fiscales, comerciales y legales, además de nuevas áreas en la Faja del Orinoco. La compañía considera que esos cambios permiten sostener inversiones de largo plazo en uno de los mayores recursos petroleros del planeta.

Y el dato adquiere todavía mayor relevancia por el nuevo escenario político y energético impulsado por Estados Unidos.

 

EL NUEVO VENEZUELA PETROLERO

La Faja del Orinoco vuelve a ocupar el centro de la escena.

Chevron recibió derechos para desarrollar las áreas Carabobo-1 y Carabobo-2-Sur-A a través de Petroindependencia, una empresa mixta en la que la filial de Chevron posee el 49%.

Se trata de nuevos bloques de crudo extrapesado que amplían la superficie operativa de la compañía.

La petrolera ya incrementó alrededor de 15% su producción en Venezuela durante 2026, y ahora pretende llevarla a unos 600.000 barriles diarios en un horizonte de cinco años.

El atractivo económico está también en los costos.

Chevron señala que sus costos totales en Venezuela se ubican por debajo de US$20 por barril, una cifra que ayuda a explicar por qué la compañía está dispuesta a incrementar su exposición en un país que durante años estuvo condicionado por sanciones, deterioro de infraestructura e incertidumbre política.

EL PETRÓLEO VENEZOLANO VUELVE A SER UN ACTIVO ESTRATÉGICO PARA WASHINGTON

El anuncio de Chevron llega pocos días después de que la administración de Donald Trump anunciara un acuerdo con Venezuela vinculado al desarrollo de reservas petroleras por unos 65.000 millones de barriles.

La Casa Blanca presentó el entendimiento como una pieza central de su estrategia para asegurar suministro energético y promover la reconstrucción de la industria venezolana.

Según el Gobierno estadounidense, el esquema contempla una participación y derechos de gobernanza sobre una nueva estructura privada destinada a desarrollar 17 campos petroleros.

Pero hay una diferencia que resulta importante.

El acuerdo estadounidense sobre las reservas y el nuevo plan de Chevron no son exactamente la misma operación.

Reuters señaló que la expansión de Chevron fue producto de meses de negociaciones con Venezuela y se desarrolló de manera separada del anuncio de Washington sobre el control de una parte de las reservas venezolanas.

Sin embargo, ambos movimientos forman parte de un mismo cambio de escenario: Estados Unidos busca recuperar influencia sobre una de las mayores reservas petroleras del mundo y las compañías norteamericanas empiezan a evaluar nuevamente inversiones de gran escala.

VENEZUELA QUIERE RECUPERAR PRODUCCIÓN

El potencial es enorme.

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero su capacidad productiva quedó muy por debajo de ese potencial después de años de desinversión, problemas operativos, sanciones y deterioro de infraestructura.

El desafío ahora no consiste simplemente en perforar más.

Hay que recuperar instalaciones, mejorar transporte, reconstruir capacidad de procesamiento, garantizar servicios petroleros y generar un marco contractual capaz de atraer capital durante décadas.

El recurso existe. Lo que falta es transformar ese recurso en producción rentable y sostenible.

Chevron apuesta precisamente a eso.

UNA NUEVA COMPETENCIA PARA VACA MUERTA

Y aquí aparece la cuestión que más interesa a la Argentina.

Venezuela no vuelve sola al mercado.

En el mismo continente avanzan simultáneamente diferentes proyectos petroleros.

Brasil continúa desarrollando sus gigantescos recursos offshore.

Guyana se convirtió en uno de los nuevos polos de crecimiento petrolero mundial.

Surinam avanza sobre su potencial offshore.

Y Argentina intenta convertir a Vaca Muerta en un proveedor permanente de petróleo y gas para el mercado internacional.

Durante años, la discusión energética argentina estuvo concentrada en cómo aumentar la producción.

Ahora empieza a aparecer una pregunta diferente:

¿Quién podrá vender más petróleo, a qué costo y hacia qué mercados?

La competencia ya no será solamente por encontrar reservas.

Será por capital, infraestructura, tecnología, capacidad de transporte, terminales de exportación y mercados internacionales.

VACA MUERTA NO PUEDE MIRAR PARA OTRO LADO

Para la Argentina, la expansión de Chevron en Venezuela debería ser observada con atención.

No porque Venezuela pueda desplazar automáticamente a Vaca Muerta.

Son modelos productivos diferentes.

El shale argentino tiene como ventaja la productividad de los pozos, la experiencia acumulada, una cadena de servicios que está creciendo y un potencial enorme para seguir aumentando la producción.

Venezuela, en cambio, posee una escala de recursos extraordinaria, pero necesita reconstruir buena parte de su industria.

El punto es otro.

Los capitales internacionales tienen alternativas.

Una petrolera que analiza dónde colocar miles de millones de dólares puede mirar Neuquén, Brasil, Guyana, Venezuela, el Golfo de México o Medio Oriente.

Por eso Argentina necesita seguir mejorando sus condiciones para competir.

EL VERDADERO CUELLO DE BOTELLA: INFRAESTRUCTURA

La expansión petrolera venezolana también deja una lección para Argentina.

No alcanza con tener petróleo debajo de la tierra.

Hay que poder sacarlo, transportarlo, almacenarlo, procesarlo y exportarlo.

Argentina ya está avanzando en esa dirección con la ampliación de oleoductos, nuevos sistemas de evacuación y proyectos vinculados a terminales de exportación.

Pero la escala que puede alcanzar Vaca Muerta exige pensar todavía más lejos.

Más producción significa más oleoductos.
Más oleoductos significan más capacidad de almacenamiento.
Más almacenamiento exige más terminales.
Y más exportaciones requieren puertos capaces de operar con escala internacional.

El desarrollo energético se convierte así en una cuestión de infraestructura nacional.

UNA BATALLA POR LOS DÓLARES DEL PETRÓLEO

El nuevo escenario energético americano puede terminar siendo mucho más competitivo de lo que parecía hace algunos años.

Venezuela tiene reservas gigantescas.

Brasil tiene recursos offshore de enorme productividad.

Guyana está creciendo a una velocidad extraordinaria.

Argentina tiene Vaca Muerta.

Estados Unidos busca asegurarse el acceso a recursos estratégicos del hemisferio occidental.

El petróleo vuelve a ser simultáneamente una cuestión económica, industrial y geopolítica.

Y eso cambia las reglas.

Para Argentina, aumentar la producción ya no debería ser el único objetivo.

El verdadero desafío es construir una plataforma energética capaz de generar exportaciones crecientes durante décadas.

EL MAPA PETROLERO DE AMÉRICA ESTÁ CAMBIANDO

La decisión de Chevron confirma algo que VacaMuertaOnline viene siguiendo de cerca:

América vuelve a ganar protagonismo en el mercado mundial de hidrocarburos.

Venezuela intenta recuperar su gigantesca capacidad potencial.

Brasil continúa explotando el presal.

Guyana se consolida como nueva potencia offshore.

Y Argentina busca convertir Vaca Muerta en uno de los grandes polos productores y exportadores de shale del mundo.

La competencia será intensa.

Pero también puede ser una oportunidad.

Si Argentina logra consolidar reglas estables, infraestructura, competitividad y acceso a mercados internacionales, Vaca Muerta puede convertirse en uno de los activos energéticos más importantes del continente.

El desafío será no quedarse solamente con el petróleo bajo tierra.

Hay que convertirlo en dólares, infraestructura, industria, empleo, tecnología y desarrollo.

Porque la nueva batalla energética de América no será solamente por quién tiene más reservas.

Será por quién logra convertir sus reservas en producción competitiva y exportaciones sostenibles.

VacaMuertaOnline — Periodismo energético desde el corazón de la industria.

Fuente: vmo

Comentarios
Volver arriba