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El salario privado vuelve a perder terreno

Cayó 0,9% en junio y ya está por debajo de noviembre de 2023.

El salario privado vuelve a perder terreno

Cayó 0,9% en junio y ya está por debajo de noviembre de 2023.

El poder adquisitivo de los trabajadores registrados acumula dos meses consecutivos de retroceso. En paralelo, desde noviembre de 2023 se perdieron 337.365 empleos asalariados registrados. El deterioro combina menor salario real, destrucción de puestos y un crecimiento del monotributo que no alcanza para compensar la caída del empleo formal.

El mercado laboral argentino enfrenta una nueva señal de alerta. El salario real promedio de los trabajadores privados registrados cayó 0,9% en junio de 2026, después de haber retrocedido 2,9% en mayo. El resultado marca el segundo mes consecutivo de pérdida de poder adquisitivo y vuelve a colocar a las remuneraciones por debajo del nivel que tenían en noviembre de 2023.

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, el salario real acumuló una caída de 0,6% respecto de noviembre de 2023, después de haber permanecido durante 20 meses por encima de ese punto de referencia.

El dato adquiere mayor relevancia porque llega en un contexto de inflación más moderada. El problema ya no pasa únicamente por la velocidad de aumento de los precios: los salarios nominales también están creciendo más lentamente, y esa combinación vuelve a deteriorar la capacidad de compra de los trabajadores.

Dos meses que encendieron la alarma

La secuencia es clara:

  • Mayo: salario real privado -2,9%.
  • Junio: salario real privado -0,9%.
  • Acumulado respecto de noviembre de 2023: -0,6%.

La caída no afecta de la misma manera a todos los trabajadores. La evolución de los convenios colectivos muestra una economía laboral cada vez más fragmentada, donde la capacidad de negociación de cada actividad determina buena parte del resultado final.

Entre los convenios que lograron mejorar su poder adquisitivo aparecen encargados de edificio (+5,9%), camioneros (+3,1%), construcción y farmacia (+2,5%).

En el otro extremo, la pérdida fue mucho más pronunciada:

  • Textiles: -12,6%.
  • Metalúrgicos: -12,4%.
  • Comercio: -11%.
  • Calzado: -10,5%.

La fotografía deja una conclusión incómoda: tener empleo registrado ya no garantiza conservar el mismo poder de compra. Y para una parte importante de los trabajadores, las recomposiciones salariales están quedando por detrás de la evolución de los precios.

El problema no es solamente el salario: también se pierden puestos

El segundo frente de preocupación está en el empleo.

En mayo, el empleo asalariado registrado cayó 0,1% frente a abril. En la comparación interanual, la reducción llegó a 1,5%, equivalente a unos 148.500 trabajadores menos.

El sector privado explicó la mayor parte de la contracción, con aproximadamente 137.500 puestos menos, mientras que el empleo público también registró una reducción.

Pero la comparación que permite dimensionar el proceso es otra.

Desde noviembre de 2023 se perdieron 337.365 empleos asalariados registrados.

El sector privado concentra 241.176 puestos menos, mientras que el sector público redujo otros 79.865 y el trabajo en casas particulares cayó en 16.324 empleos.

Es decir, el deterioro no se limita a una actividad determinada. El mercado laboral formal viene atravesando una transformación que combina destrucción de empleo asalariado, pérdida de poder adquisitivo y crecimiento de modalidades laborales alternativas.

El monotributo crece, pero no alcanza

Uno de los datos que merece especial atención es el crecimiento del monotributo.

Desde noviembre de 2023, el régimen simplificado incorporó 160.573 trabajadores.

Pero ese crecimiento no logró compensar la pérdida de empleo asalariado registrado.

Y acá aparece una diferencia fundamental: no es equivalente reemplazar un puesto asalariado formal por una inscripción en el monotributo.

El trabajador puede continuar teniendo ingresos y actividad económica, pero cambia su estructura laboral, su relación con el empleador y, en muchos casos, el nivel de protección asociado al empleo asalariado.

Por eso, mirar solamente la cantidad total de personas registradas puede ocultar una transformación más profunda del mercado de trabajo.

La economía enfrenta una doble presión

La combinación de ambos fenómenos genera una situación particularmente delicada.

Por un lado, hay menos puestos asalariados registrados.

Por otro, quienes permanecen empleados enfrentan nuevamente una pérdida de poder adquisitivo.

El resultado puede terminar impactando directamente sobre el consumo interno.

Cuando una familia pierde ingresos reales, la primera reacción suele ser reducir gastos, postergar compras, refinanciar consumos o recurrir al crédito. Si esa situación se extiende a millones de hogares, el efecto deja de ser individual y pasa a convertirse en un problema macroeconómico.

Y allí aparece uno de los principales desafíos para la economía argentina: cómo recuperar el consumo y la actividad sin generar nuevamente una aceleración inflacionaria.

La discusión que viene

Los números abren un debate que va mucho más allá de una estadística mensual.

Argentina está intentando modificar su estructura económica y reducir la inflación, pero el costo de esa transición aparece reflejado en determinados sectores del empleo y en la evolución de los salarios.

La pregunta central es si la economía podrá generar suficientes puestos de trabajo privados de calidad para compensar los empleos perdidos y, al mismo tiempo, conseguir que los salarios recuperen capacidad de compra.

Porque una economía puede estabilizar sus precios y mejorar algunas variables financieras, pero necesita trabajadores con ingresos suficientes para sostener el consumo y empresas capaces de generar nuevos puestos de trabajo.

Una señal que Vaca Muerta obliga a mirar con otros ojos

En este escenario también aparece una particularidad argentina: mientras buena parte de la economía enfrenta dificultades para generar empleo, la actividad hidrocarburífera vinculada a Vaca Muerta continúa mostrando una dinámica diferente, especialmente en Neuquén.

Eso plantea una oportunidad, pero también un desafío.

El crecimiento energético puede generar dólares, inversiones, actividad industrial y demanda de servicios. La cuestión es cuánto de esa expansión consigue transformarse en empleo formal, mejores salarios, proveedores locales y desarrollo económico fuera del núcleo estrictamente petrolero.

Porque el verdadero desafío para la Argentina no es solamente producir más petróleo y gas.

Es lograr que esa producción se traduzca en trabajo, ingresos y mayor capacidad de consumo para la sociedad.

LA FOTO DEL MERCADO LABORAL

337.365
empleos asalariados registrados perdidos desde noviembre de 2023.

241.176
puestos privados menos.

160.573
nuevos monotributistas en el mismo período.

-0,9%
caída del salario real privado en junio.

-2,9%
caída registrada en mayo.

-0,6%
salario real frente a noviembre de 2023.

La pregunta ya no es solamente cuánto crece la economía. La pregunta es cuántos argentinos consiguen participar de ese crecimiento y con qué salario.

Fuente: VMO

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