
Épica en el barro y precisión digital
Tecpetrol quiebra los límites técnicos en Vaca Muerta con un pozo récord de bajo costo.
La petrolera del Grupo Techint alcanzó los 6.579 metros de profundidad en el bloque Fortín de Piedra aplicando reingeniería sobre herramientas tradicionales. Detrás del hito que desafía los costos de la alta gama petrolera, se destaca la sincronización milimétrica entre las salas de control a distancia y el factor más crítico del éxito: los trabajadores que sostienen la actividad a boca de pozo bajo el riguroso clima patagónico.
En las operaciones no convencionales, la eficiencia suele medirse en millones de dólares y sofisticación automatizada. Sin embargo, Tecpetrol acaba de demostrar en la Cuenca Neuquina que la combinación de ingeniería inteligente, optimización de recursos existentes y, fundamentalmente, la destreza del personal de campo puede reescribir los manuales de perforación en el shale.
La compañía logró perforar en el bloque gasífero Fortín de Piedra un pozo que alcanzó una profundidad total de 6.579 metros, superando con creces su propia marca previa de 5.743 metros en la formación. La clave técnica radicó en extender los límites de la tecnología de Motor de Fondo (MDF), un sistema significativamente más económico que los estándares de alta gama del mercado.
El gigante de Fortín de Piedra frente al récord de la cuenca
La rama horizontal de esta perforación avanzó de forma rectilínea a lo largo de 3.390 metros dentro de la roca madre. Si bien representa un hito sin precedentes para la optimización de costos con motores convencionales, el récord absoluto de longitud en la formación no convencional sigue en manos de la alianza YPF-Chevron en Loma Campana, donde se ejecutó un pozo de 8.376 metros totales con una rama lateral de 5.114 metros.
El mérito de Tecpetrol consiste en haber competido en rendimiento esquivando los abultados cánones de alquiler de los Sistemas Rotatorios Dirigidos (RSS), utilizados habitualmente por operadoras como YPF o Vista junto a las grandes firmas de servicios internacionales (SLB, Halliburton, Baker Hughes).
Comparativa: Alta gama automatizada vs. Reingeniería optimizada
| Parámetro Técnico | Sistema Rotatorio Dirigido (RSS) | Hito MDF de Tecpetrol |
|---|---|---|
| Mecanismo de Fuerza | Rotación continua de toda la columna de tubos desde superficie. | Impulso hidráulico directo por la presión del lodo sobre la broca. |
| Control de Trayectoria | Sensores robóticos en tiempo real (MWD/LWD) de radiación y densidad. | Combinación de software de superficie (SmartSlide) y osciladores mecánicos (Agitators). |
| Estructura de Costos | Alta gama. Elevado costo de alquiler de herramientas internacionales. | Altamente competitivo. Mitiga la fricción y reduce el riesgo de rupturas a menor precio. |
Sincronización remota en milisegundos
El diseño de este ensamblaje demandó un proceso de simulación digital e ingeniería de detalle que se prolongó durante seis meses. En el terreno, la operación se comandó mediante un esquema mixto: el trépano fue monitoreado y calibrado de manera remota por el Real Time Operations Center (RTOC) de Tecpetrol en Buenos Aires, procesando variables geológicas en tiempo real para corregir desvíos sobre la marcha.
“Lo logramos porque combinamos el MDF con un set de herramientas complementarias que ampliaron su capacidad técnica y abrieron camino para alcanzar resultados fuera de todo pronóstico”, detalló Jonathan Ghesla, especialista en perforación de la firma, remarcando que el objetivo se consolidó de forma exitosa en el primer intento.
Los verdaderos héroes: El factor humano a boca de pozo
Más allá de la precisión de los algoritmos de automatización en superficie y el soporte remoto desde las oficinas corporativas, la ingeniería en el shale sería letra muerta sin la fuerza operativa en el campo.
El verdadero corazón de este récord se latió en la locación del pozo. Allí, las pantallas y los flujos de datos se transforman en fierros, lodo y cañerías que deben acoplarse con precisión milimétrica. Las tripulaciones y el equipo técnico de operarios en el terreno sostuvieron la continuidad de la marcha enfrentando jornadas interminables, donde la sincronización del personal debió ser perfecta.
Soportando las bajísimas temperaturas del invierno patagónico, trabajando a la intemperie de día y de noche, los operarios de a pie coordinaron las maniobras críticas de fuerza y control necesarias para guiar la estructura de acero a más de seis kilómetros de profundidad. Es su profesionalismo al frente de la mesa de perforación el que transforma las simulaciones teóricas en récords tangibles, consolidando a los trabajadores del campo como los verdaderos motores invisibles que empujan la frontera energética de Vaca Muerta.
Fuente: VMO