
Goldman Sachs advierte que el petróleo podría llegar a los US$140
Qué puede ganar Argentina y el desafío que enfrenta Vaca Muerta.
El banco estadounidense elevó sus proyecciones para el Brent y el WTI ante el riesgo de nuevas interrupciones del suministro por la guerra en Medio Oriente. En su escenario central, espera un Brent promedio de US$88 durante 2027, pero advierte que una crisis prolongada podría llevarlo a promediar US$130 y alcanzar picos de US$140. Para Argentina, el escenario abre una oportunidad exportadora, aunque también plantea desafíos para los combustibles y la economía interna.
El mercado petrolero internacional vuelve a mirar hacia Medio Oriente. La posibilidad de que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán provoque nuevas interrupciones en el suministro mundial llevó a Goldman Sachs a revisar sus previsiones para el precio del crudo. El banco de inversión estadounidense elevó sus estimaciones y puso sobre la mesa un escenario extremo: el barril de Brent podría alcanzar los US$140 durante 2027.
La advertencia tiene una dimensión particular para Argentina. El país atraviesa una transformación de su matriz energética, con una producción petrolera impulsada por Vaca Muerta y una infraestructura de transporte y exportación que busca ampliar su capacidad para colocar crudo en los mercados internacionales.
Pero hay una diferencia fundamental entre una oportunidad de precios y una mejora económica efectiva. Para aprovechar un barril más caro, Argentina necesita sostener el crecimiento productivo, contar con infraestructura suficiente, mantener condiciones de inversión y resolver cómo administrar el impacto de los mayores costos energéticos sobre el mercado interno.
Goldman Sachs elevó sus pronósticos para el Brent y el WTI
La entidad revisó sus estimaciones tanto para el cierre de 2026 como para el promedio de 2027.
Para diciembre de este año, Goldman Sachs elevó su previsión del Brent de US$90 a US$105 por barril, mientras que para el WTI estadounidense pasó de US$81 a US$94.
Para 2027, el escenario central contempla un Brent promedio de US$88 por barril, por encima de los US$80 previstos anteriormente. En el caso del WTI, la estimación aumentó de US$73 a US$78.
Sin embargo, el dato que concentra la atención es el escenario de mayor tensión. Si las interrupciones del suministro se prolongan y la producción petrolera del Golfo Pérsico permanece durante 2027 unos 3,5 millones de barriles diarios por debajo del promedio de 2025, el Brent podría alcanzar picos de US$140 y promediar alrededor de US$130.
No se trata de la previsión central del banco, sino de una hipótesis condicionada por la evolución del conflicto y sus consecuencias sobre la oferta mundial.
Medio Oriente y el estrecho de Ormuz, en el centro de la incertidumbre
La preocupación del mercado no se limita a la producción de petróleo. También incluye la seguridad de las rutas marítimas, los costos de transporte y los seguros de los cargamentos.
El estrecho de Ormuz constituye uno de los principales corredores energéticos del planeta. Una interrupción prolongada en esa vía podría dificultar el traslado de crudo hacia los grandes centros de consumo y generar nuevas presiones sobre las cotizaciones internacionales.
Goldman Sachs identifica entre los factores de riesgo una posible intensificación de los ataques contra buques petroleros, daños sobre instalaciones de producción y transporte, y una mayor duración de la incertidumbre diplomática.
A ese escenario se suman las tensiones derivadas de la guerra entre Rusia y Ucrania y una fragmentación geopolítica que introduce nuevos riesgos para el comercio energético.
En este contexto, el precio del petróleo no responde exclusivamente a la relación entre oferta y demanda. También incorpora una prima de riesgo por acontecimientos que pueden alterar el abastecimiento mundial de manera repentina.
Vaca Muerta: la oportunidad de un barril más caro
Para Argentina, un escenario de precios internacionales elevados podría traducirse en mayores ingresos por exportaciones, siempre que las empresas puedan sostener los volúmenes de producción y comercialización.
Vaca Muerta ocupa un lugar central en esa posibilidad. El desarrollo no convencional permitió ampliar la producción nacional y convertir al petróleo argentino en un recurso con creciente presencia en los mercados externos.
De acuerdo con los datos incluidos en el informe de referencia, en septiembre la producción argentina alcanzó los 973.700 barriles diarios, con 698.500 barriles provenientes de Vaca Muerta. Esto representa cerca del 72% de la extracción nacional.
La expansión productiva modificó también el balance comercial energético. En septiembre, las exportaciones del sector alcanzaron los US$1.781 millones, mientras que las importaciones sumaron US$181 millones. El superávit energético llegó así a US$1.600 millones.
Entre enero y septiembre, el saldo favorable acumulado fue de US$9.427 millones.
Estas cifras muestran por qué el precio internacional del crudo tiene una importancia creciente para las cuentas externas argentinas. Una cotización más elevada puede incrementar el valor de cada barril exportado y mejorar los ingresos del sector.
Sin embargo, el resultado dependerá de cuánto petróleo pueda colocarse efectivamente en el exterior, de las condiciones comerciales de cada operación y de los costos asociados a la producción y el transporte.
El desafío de exportar más sin encarecer la energía interna
Un Brent de US$140 también tendría consecuencias sobre el mercado argentino.
Las empresas productoras podrían beneficiarse de mejores precios de referencia, pero las refinadoras enfrentarían mayores costos de abastecimiento. Esa diferencia puede trasladarse a los precios de las naftas y el gasoil, con efectos sobre el transporte, la logística, la producción industrial y el consumo de los hogares.
El desafío para la política energética consiste en administrar esa tensión: aprovechar las oportunidades de exportación sin generar desequilibrios que terminen afectando la actividad económica interna.
Además, un precio internacional elevado no garantiza por sí solo una expansión inmediata de la producción. Para aumentar los volúmenes se necesitan equipos, servicios especiales, infraestructura, inversiones, personal capacitado y capacidad de evacuación.
En ese punto, los oleoductos, las terminales de exportación y los proyectos de ampliación de transporte adquieren una importancia estratégica. La posibilidad de producir más petróleo pierde valor si no existe capacidad suficiente para llevarlo hasta los mercados compradores.
La oportunidad también debe llegar a las pymes y a los trabajadores
El crecimiento de Vaca Muerta no se mide solamente en barriles diarios ni en dólares exportados. También debe reflejarse en actividad para las empresas proveedoras, empleo, desarrollo tecnológico y mayor participación de la industria nacional.
Un escenario internacional de precios altos puede fortalecer los proyectos de inversión y acelerar decisiones empresariales. Pero para que ese impulso tenga un efecto más amplio sobre la economía regional, debe traducirse en contratos, demanda de servicios, incorporación de proveedores y oportunidades laborales.
Las pequeñas y medianas empresas de Neuquén y de las provincias vinculadas a la actividad necesitan previsibilidad para invertir, renovar equipamiento, capacitar personal y competir dentro de una cadena de valor cada vez más exigente.
La discusión, por lo tanto, no pasa únicamente por cuánto puede valer el barril. También importa qué capacidad tiene Argentina para convertir ese ingreso extraordinario en infraestructura, empleo y desarrollo productivo.
Un petróleo de US$140 sería un escenario de fuerte tensión para el mercado mundial y una oportunidad potencial para las exportaciones argentinas. Pero Vaca Muerta tendrá que demostrar que puede transformar esa ventaja geológica en una ventaja económica duradera. Porque producir más es importante; tener cómo transportarlo, exportarlo y distribuir sus beneficios también lo es.
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Fuente: vmo