
Halliburton y las pymes neuquinas
Tregua en una disputa que expone el nuevo desafío de Vaca Muerta.
FECENE destacó la apertura de una negociación con los proveedores locales luego de la tensión generada por el pedido de reducción de contratos. El acuerdo evita, por ahora, medidas unilaterales y abre conversaciones caso por caso. Pero detrás del entendimiento aparece una discusión más profunda: cómo bajar costos sin desarmar la cadena de valor regional.
La expansión de Vaca Muerta está generando una paradoja cada vez más visible: mientras la producción y la actividad alcanzan nuevos récords, las empresas que integran la cadena de servicios enfrentan una presión creciente para ser más competitivas.
En ese escenario, la tensión entre Halliburton y proveedores neuquinos encontró esta semana una primera instancia de diálogo.
La Federación de Cámaras del Sector Energético de la Provincia del Neuquén (FECENE) valoró el encuentro mantenido con autoridades de la compañía y destacó especialmente un punto: no se aplicarán medidas de manera unilateral.
El siguiente paso será individualizar las negociaciones.
Halliburton mantendrá reuniones con cada uno de sus proveedores neuquinos para analizar sus condiciones particulares y buscar acuerdos.
Y allí estará la verdadera discusión.
Del recorte general a la negociación empresa por empresa
El conflicto había ganado temperatura semanas atrás, cuando proveedores locales recibieron planteos vinculados con una reducción de los contratos vigentes que podía alcanzar hasta el 23%.
Para muchas pymes, una reducción de esa magnitud no representa simplemente ganar menos.
Puede significar tener que revisar estructuras, cantidad de trabajadores, equipamiento, financiamiento y capacidad operativa.
Una empresa de servicios petroleros no puede reducir sus costos de manera automática.
Tiene personal, vehículos, máquinas, seguros, alquileres, mantenimiento, impuestos y financiamiento. Muchos de esos costos permanecen aunque disminuya el volumen contratado.
Por eso, la decisión de pasar de una medida general a una negociación individual cambia sustancialmente el escenario.
Cada proveedor tendrá ahora la posibilidad de poner sobre la mesa su propia estructura y encontrar una alternativa con la compañía.
La gran pregunta: ¿quién absorbe el costo de la eficiencia?
Este episodio abre una discusión que Vaca Muerta deberá resolver a medida que aumente su escala.
La industria necesita ser más eficiente.
Eso es indiscutible.
Pero la pregunta es cómo se distribuye el costo de esa eficiencia dentro de la cadena.
Las grandes compañías de servicios necesitan reducir costos para mantener competitividad frente a sus clientes. Las operadoras, a su vez, buscan bajar el costo por pozo y mejorar la productividad.
Pero detrás de cada contrato existe una pyme.
Y detrás de cada pyme hay trabajadores, inversiones y proveedores secundarios.
Por eso, una reducción de costos aplicada sin contemplar la estructura real de las empresas puede terminar debilitando justamente la cadena que la industria necesita para crecer.
Vaca Muerta necesita proveedores fuertes
El crecimiento proyectado de la actividad exige cada vez más servicios.
Más pozos.
Más fracturas.
Más transporte.
Más arena.
Más equipos.
Más mantenimiento.
Más logística.
Más trabajadores especializados.
En consecuencia, el desafío no consiste únicamente en producir más petróleo y gas. También es necesario construir una cadena de proveedores capaz de acompañar ese crecimiento.
Y allí las pymes neuquinas tienen un papel estratégico.
No solamente porque generan empleo local, sino porque conocen el territorio, tienen personal formado y poseen una relación directa con las necesidades operativas de la cuenca.
La discusión sobre competitividad, entonces, no debería transformarse en una disputa entre grandes compañías y pequeñas empresas.
Debería convertirse en una oportunidad para revisar cómo hacer que toda la cadena sea más eficiente.
Una tregua que ahora debe convertirse en acuerdos
FECENE consideró que la apertura del diálogo representa el camino adecuado.
Pero el resultado todavía está por verse.
La verdadera prueba comenzará cuando cada proveedor se siente frente a Halliburton y tenga que discutir números concretos.
Allí aparecerán las preguntas difíciles:
¿Qué reducción puede soportar una empresa sin poner en riesgo su estructura?
¿Qué servicios pueden optimizarse?
¿Qué inversiones pueden sostenerse?
¿Cuánto empleo puede preservarse?
Y, fundamentalmente:
¿Cómo puede Vaca Muerta reducir costos sin destruir capacidad instalada?
Porque el desafío de la próxima etapa no será solamente perforar y fracturar más rápido.
Será hacerlo con una cadena de valor financieramente saludable.
El entendimiento alcanzado entre FECENE y Halliburton abre una puerta.
Ahora habrá que ver qué hay detrás de esa puerta.
La mirada de VMO
El caso Halliburton deja una señal que merece ser seguida de cerca: Vaca Muerta está entrando en una etapa en la que ya no alcanza con crecer; hay que aprender a crecer eficientemente.
Pero eficiencia no debería ser sinónimo automático de ajuste.
Una cadena de valor fuerte necesita grandes compañías competitivas y pymes capaces de sobrevivir, invertir y crecer.
Porque cuando una pyme desaparece, no desaparece solamente un proveedor.
Se pierde conocimiento, empleo, equipos, capital y capacidad de respuesta.
Y cuando la actividad vuelva a exigir mayor capacidad —como todo indica que ocurrirá— reconstruir esa estructura puede ser mucho más caro que haberla sostenido.
La negociación entre Halliburton y sus proveedores será, por eso, mucho más que una discusión contractual. Será una pequeña muestra de cómo Vaca Muerta pretende construir la cadena de valor que necesita para convertirse definitivamente en un polo energético de escala mundial.
Fuente: VMO