
La industria energética argentina
Marín proyecta más de US$30.000 millones en exportaciones y anticipa un salto histórico de YPF.
El presidente de YPF aseguró que la Argentina puede consolidarse como exportador energético hacia 2030 y superar los US$30.000 millones anuales en ventas al exterior para 2031. Anticipó un fuerte incremento de la actividad de perforación, planteó la posibilidad de ampliar la capacidad de evacuación de petróleo a un millón de barriles diarios y confirmó que el 26 de noviembre se firmaría la decisión final de inversión de Argentina LNG.
La industria energética argentina se prepara para una nueva etapa de expansión. Con Vaca Muerta como principal motor, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, trazó un escenario de crecimiento que combina más producción, nuevas obras de infraestructura, inversiones privadas y una transformación de los métodos de trabajo para competir con los principales desarrollos de shale de Estados Unidos.
Durante una disertación organizada por la Cámara de Comercio Argentina-Texas, en el marco de la AOG Patagonia 2026, Marín sostuvo que el país podría superar los US$30.000 millones anuales en exportaciones energéticas para 2031. También anticipó un incremento significativo de la actividad de YPF y confirmó que el 26 de noviembre es la fecha prevista para la firma de la decisión final de inversión (FID) del proyecto Argentina LNG, junto con Eni y XRG.
El mensaje del titular de la petrolera fue contundente: la Argentina tiene recursos, empresas y oportunidades para dar un salto de escala, pero necesita acelerar la productividad y sostener un trabajo coordinado entre operadoras, compañías de servicios, pymes, gobiernos provinciales y sindicatos.
El objetivo: convertir a la Argentina en una potencia exportadora
Marín explicó sus proyecciones mediante una cuenta simplificada que combina diferentes capacidades de evacuación y proyectos de exportación. En su exposición, utilizó una referencia de 10.000 barriles adicionales asociados a la evacuación existente, otros 20.000 vinculados con la nueva infraestructura petrolera y 20.000 relacionados con el proyecto de GNL, para ilustrar el potencial exportador.
Estas cifras fueron presentadas como una síntesis de su razonamiento y no deben interpretarse como una estimación técnica completa de la capacidad productiva del país.
El ejecutivo también anticipó que la Argentina superaría el millón de barriles diarios durante 2026, según su proyección, y planteó un horizonte de crecimiento que ubicaría al país entre los exportadores relevantes de petróleo.
La transformación sería profunda: más producción no convencional, mayor capacidad de transporte y una proporción creciente de hidrocarburos destinada a los mercados internacionales.
Marín proyectó que, para 2030, dos de cada tres barriles producidos en el país podrían destinarse a la exportación. Alcanzar ese objetivo dependerá de la evolución de la producción, la demanda interna, las inversiones y la puesta en servicio de las obras necesarias para transportar y comercializar los volúmenes adicionales.
YPF quiere multiplicar su actividad y competir con Estados Unidos
Uno de los anuncios más relevantes estuvo relacionado con el crecimiento de la actividad de perforación de YPF.
Marín señaló que la compañía busca pasar de 12 equipos de perforación a 18 y avanzar hacia una escala de 30 equipos. El objetivo refleja la intención de acelerar el desarrollo de sus bloques de shale y aprovechar un inventario de oportunidades que el ejecutivo considera de clase mundial.
Sin embargo, el presidente de YPF puso el acento en una condición indispensable: la productividad.
La comparación con Estados Unidos no se limita a cuántos equipos perforan o cuántas fracturas se realizan. También involucra los tiempos de perforación, la eficiencia de las etapas de fractura, la utilización de equipos, la logística, los costos operativos y la capacidad de desarrollar más pozos con los recursos disponibles.
Para Marín, el crecimiento no puede depender exclusivamente de sumar actividad. La industria debe reducir tiempos improductivos, mejorar los procesos y aprovechar mejor cada inversión.
En esa carrera, las compañías de servicios y las pymes ocupan un lugar decisivo. La productividad de una operadora depende también del desempeño de los equipos, la disponibilidad de insumos, el mantenimiento, el transporte y la coordinación de toda la cadena de valor.
El 8% de Vaca Muerta y el potencial de desarrollo
Marín sostuvo que el desarrollo de Vaca Muerta alcanza aproximadamente al 8% del área, una referencia que utilizó para dimensionar el potencial de expansión que todavía tiene la formación.
La afirmación apunta a una perspectiva de largo plazo: el crecimiento no dependería solamente de mejorar la producción de los bloques actualmente desarrollados, sino también de incorporar nuevas áreas, ampliar la infraestructura y sostener campañas de perforación durante los próximos años.
Pero el potencial geológico no se transforma automáticamente en producción comercial. Para convertir los recursos en barriles y metros cúbicos vendibles hacen falta inversiones, equipos, infraestructura de transporte, instalaciones de tratamiento y condiciones económicas que permitan sostener los proyectos.
La velocidad de desarrollo será, por lo tanto, una de las variables determinantes para definir cuánto de ese potencial puede convertirse en producción efectiva.
VMOS y la infraestructura: la llave para sacar más petróleo
La expansión productiva requiere una infraestructura capaz de acompañar el crecimiento. En ese contexto, Marín destacó el carácter colaborativo del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una iniciativa que reúne a actores privados para ampliar la capacidad de transporte de crudo desde la Cuenca Neuquina hacia la costa atlántica de Río Negro.
El proyecto forma parte de una transformación estructural del sector: la Argentina necesita superar las limitaciones de evacuación que durante años condicionaron el crecimiento de la producción no convencional.
Marín también anticipó que YPF trabaja sobre un escenario en el que podría necesitarse una capacidad de evacuación de hasta un millón de barriles diarios, frente a los 700.000 barriles que mencionó como insuficientes para atender el apetito inversor de las compañías.
La referencia expresa una expectativa de expansión y no debe confundirse con una decisión definitiva de ampliación de capacidad ya aprobada.
El desafío consiste en coordinar oleoductos, terminales de exportación, almacenamiento y cronogramas de producción. Si la infraestructura no crece al ritmo de los pozos, parte del potencial productivo puede quedar limitado por la capacidad de transporte.
Argentina LNG: el 26 de noviembre, una fecha clave
El anuncio de mayor relevancia estratégica fue la confirmación de la fecha prevista para la firma de la decisión final de inversión de Argentina LNG.
Marín afirmó que el jueves 26 de noviembre se firmaría el FID del proyecto impulsado por YPF junto con la italiana Eni y XRG, el brazo internacional del grupo emiratí ADNOC.
Según lo expuesto por el ejecutivo, los equipos estaban trabajando en la finalización de la documentación necesaria para avanzar con el acuerdo.
El proyecto integral contempla inversiones estimadas en alrededor de US$51.000 millones y una cadena de desarrollo que comprende producción de gas, transporte, tratamiento y exportación mediante instalaciones de licuefacción.
La etapa inicial contempla dos unidades flotantes de licuefacción con una capacidad conjunta estimada en 12 millones de toneladas anuales de GNL.
La dimensión del emprendimiento trasciende a YPF. Su desarrollo podría ampliar la inserción internacional del gas argentino, generar demanda para nuevas instalaciones de transporte y tratamiento y abrir oportunidades para proveedores industriales, empresas de servicios, logística y construcción.
No obstante, la firma del FID representa un hito de inversión: la ejecución posterior dependerá de la instrumentación contractual, el financiamiento, la construcción de la infraestructura y el cumplimiento de los cronogramas previstos.
El RIGI y la estabilidad como condiciones para invertir
Marín atribuyó una parte fundamental de las perspectivas de expansión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que consideró decisivo para avanzar con proyectos de GNL y petróleo.
Según su interpretación, los grandes desarrollos necesitan reglas previsibles para comprometer capital durante períodos prolongados. También destacó la estabilidad macroeconómica y el proceso de desregulación como elementos que influyen en las decisiones de inversión.
A esa combinación sumó el entendimiento entre el Gobierno nacional, las provincias, los municipios, los gremios, las empresas y los proveedores.
El mensaje es que el desarrollo de Vaca Muerta no depende de un solo actor. La expansión requiere coordinación política, acuerdos laborales, inversiones privadas, infraestructura y capacidad operativa.
La productividad también se juega en los equipos y los trabajadores
El énfasis de Marín en acelerar los tiempos de desarrollo abre un debate central para toda la cadena energética: cómo aumentar la productividad sin deteriorar la seguridad, la confiabilidad operativa ni las condiciones de trabajo.
La búsqueda de eficiencia involucra a los equipos de perforación, las operaciones de fractura, el control de sólidos, el tratamiento de fluidos, el mantenimiento y la logística de campo.
Cada hora improductiva tiene un costo económico. Pero una operación eficiente también requiere personal capacitado, equipos correctamente mantenidos, procedimientos seguros y una coordinación adecuada entre los distintos servicios.
La posibilidad de multiplicar la actividad de YPF plantea oportunidades para las pymes regionales y para los trabajadores especializados, aunque el impacto efectivo sobre el empleo dependerá de cómo se organice el crecimiento, de las tecnologías utilizadas y de la cantidad de equipos que finalmente entren en operación.
El desafío para Neuquén y Río Negro será convertir el aumento de inversiones en actividad sostenida, desarrollo de proveedores, capacitación y empleo de calidad.
Una nueva escala para la energía argentina
La visión expuesta por Marín describe una industria que busca dejar atrás las restricciones de infraestructura y avanzar hacia una etapa exportadora de mayor volumen.
El objetivo de superar los US$30.000 millones anuales en exportaciones energéticas para 2031, la expansión de la actividad de perforación, la eventual ampliación de la evacuación de petróleo y el avance de Argentina LNG forman parte de una misma estrategia: producir más, transportar mejor y vender al mundo.
Pero las proyecciones todavía deben convertirse en resultados. La velocidad de ejecución de las obras, la productividad de los equipos, la estabilidad de las reglas y la capacidad de toda la cadena de valor serán determinantes.
Para Vaca Muerta, la próxima etapa no se medirá únicamente por la cantidad de pozos perforados. Se medirá por la capacidad de transformar los recursos del subsuelo en exportaciones, inversiones y desarrollo económico sostenible para la Argentina.
Fuente: VMO