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Londres rechaza el arbitraje argentino y Sea Lion entra en una nueva fase de la disputa petrolera

Reino Unido rechazó el procedimiento iniciado por Argentina ante el proyecto Sea Lion y defendió el derecho de los habitantes de las islas a desarrollar sus recursos.

Londres rechaza el arbitraje argentino y Sea Lion entra en una nueva fase de la disputa petrolera

Reino Unido rechazó el procedimiento iniciado por Argentina ante el proyecto Sea Lion y defendió el derecho de los habitantes de las islas a desarrollar sus recursos.

Mientras tanto, el proyecto offshore mantiene su hoja de ruta hacia la primera producción en 2028. La disputa por Malvinas ya tiene una dimensión claramente energética.

Redacción | VacaMuertaOnline

La disputa por las Islas Malvinas acaba de ingresar en una etapa en la que soberanía, derecho internacional y petróleo quedaron directamente conectados.

Argentina inició el procedimiento de arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar para intentar frenar el desarrollo hidrocarburífero de Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte.

Reino Unido rechazó la iniciativa y sostuvo que las actividades hidrocarburíferas en las islas se realizan bajo la legislación británica y que el gobierno de las islas tiene derecho a administrar sus recursos.

La respuesta británica fue contundente: Londres considera que la estrategia argentina busca interferir con la actividad económica de los isleños y cuestionó incluso la confiabilidad de Argentina como socio bilateral.

El dato central es que Sea Lion no es un proyecto petrolero hipotético.

Tiene una decisión final de inversión, contratos de desarrollo y una fecha objetivo de primera producción para 2028. Navitas informa actualmente que el proyecto está “Under Development”, posee 65% de participación y mantiene como objetivo el primer petróleo para marzo de 2028.

Argentina activó el mecanismo internacional

La decisión argentina fue anunciada el 28 de septiembre.

La Oficina del Presidente informó que instruyó a Cancillería y a los equipos jurídicos a iniciar el procedimiento previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, con el objetivo de impedir la explotación que Argentina considera ilegítima en la Cuenca Malvinas Norte.

El Gobierno también estableció un plazo de dos semanas para que Reino Unido detenga las actividades antes de avanzar con la siguiente instancia del procedimiento.

El canciller Pablo Quirno explicó que el plazo forma parte del procedimiento previo al arbitraje y confirmó que Argentina busca llevar por primera vez esta controversia hidrocarburífera ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.

Esto no significa que el tribunal haya ordenado detener Sea Lion ni que exista una decisión internacional sobre el fondo de la disputa.

El proceso recién comienza.

Londres responde: “derecho a desarrollar sus recursos”

La posición británica parte de un argumento completamente diferente.

La subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, sostuvo que los habitantes de las islas tienen derecho a desarrollar y administrar sus recursos naturales y que las actividades hidrocarburíferas se realizan conforme a la legislación vigente en las Falkland Islands.

Londres considera que las acciones argentinas constituyen una interferencia sobre la economía de las islas y afirmó que continuará respaldando al gobierno local.

De esta manera, las dos posiciones quedan claramente enfrentadas:

Argentina sostiene que la explotación unilateral de recursos en la zona afecta sus derechos soberanos y contradice el derecho internacional.

Reino Unido sostiene que las islas tienen derecho a desarrollar sus recursos y que las actividades son legales bajo su marco jurídico.

La controversia sobre soberanía, por lo tanto, ahora tiene un componente adicional: quién puede disponer económicamente de los recursos hidrocarburíferos existentes en esa zona del Atlántico Sur.

Sea Lion sigue avanzando

Mientras se desarrolla la disputa diplomática y jurídica, el proyecto continúa con su planificación industrial.

Navitas Petroleum posee el 65% y es el operador, mientras que Rockhopper Exploration posee el 35% restante.

La compañía informa recursos de 216 millones de barriles equivalentes 2P y 603 millones de barriles equivalentes 2C asociados a su participación, y mantiene marzo de 2028 como objetivo para el primer petróleo.

Rockhopper, por su parte, informó que la primera fase tiene una capacidad prevista de aproximadamente 55.000 barriles diarios mediante el FPSO Aoka Mizu.

La compañía también comunicó que los trabajos preparatorios en las islas ya comenzaron y que las tareas de perforación y completación están previstas para comenzar a principios de 2027.

Es decir: la disputa legal se está desarrollando mientras el proyecto entra progresivamente en su etapa de ejecución.

El petróleo convierte a Malvinas en un asunto energético

Durante décadas, la cuestión Malvinas estuvo asociada principalmente con soberanía, diplomacia, pesca y presencia militar.

Sea Lion agrega una nueva dimensión.

El subsuelo offshore puede convertirse en un activo económico de enorme magnitud.

La primera fase del desarrollo apunta a unos 50.000 barriles diarios de producción máxima, según la documentación de Rockhopper. La compañía además evalúa fases posteriores y una segunda unidad FPSO que podría agregar hasta 125.000 barriles diarios de capacidad, aunque esa expansión todavía no constituye una garantía de desarrollo definitivo.

En agosto, Rockhopper informó además que Navitas había avanzado en la adquisición del FPSO OSX-1, con un costo de aproximadamente US$125 millones antes de las inversiones necesarias para su adaptación. El objetivo es utilizarlo para acelerar el desarrollo del área central de Sea Lion.

La escala potencial explica por qué el proyecto dejó de ser solamente una cuestión exploratoria.

El nuevo frente: petróleo, servicios y tecnología

Hay otro aspecto que Argentina viene utilizando como herramienta de presión.

Durante septiembre, empresas internacionales de servicios petroleros como SLB, Halliburton y Baker Hughes manifestaron que no participarán en proyectos hidrocarburíferos vinculados con Malvinas.

A eso se sumaron las medidas argentinas sobre empresas, accionistas y proveedores vinculados con actividades que el país considera ilegales.

El efecto buscado es claro: que Sea Lion no pueda acceder con facilidad al mismo ecosistema internacional de servicios, tecnología y proveedores que utiliza cualquier gran desarrollo offshore.

Pero esto también abre una pregunta industrial.

¿Puede un proyecto offshore de esa escala desarrollarse sin acceso normal a las grandes compañías internacionales de servicios petroleros?

La respuesta dependerá de cómo se configure finalmente la cadena de contratistas y proveedores del proyecto.

YPF y Vaca Muerta aparecen en el otro lado del mapa

Para Argentina, la disputa también tiene una lectura energética interna.

Mientras el país intenta impedir que avance Sea Lion, Vaca Muerta continúa expandiendo su capacidad de producción, transporte y exportación.

La diferencia es estratégica.

Vaca Muerta está dentro del sistema productivo argentino y cuenta con una cadena de servicios, infraestructura y capital que se viene ampliando rápidamente.

Sea Lion, en cambio, representa un desarrollo offshore situado en una zona cuya soberanía Argentina reclama y cuya administración efectiva corresponde al Reino Unido.

Por eso, la cuestión petrolera de Malvinas empieza a ser también una competencia por recursos, tecnología, capital y capacidad energética en el Atlántico Sur.

La disputa ahora tiene un reloj petrolero

Hay un elemento que vuelve particularmente importante el momento actual.

2027 será el año de la perforación. 2028 es el objetivo declarado para el primer petróleo.

Por lo tanto, Argentina está intentando trasladar la disputa desde el terreno diplomático hacia una instancia jurídica internacional antes de que Sea Lion entre plenamente en producción.

Reino Unido, en cambio, sostiene que el proyecto es legal y mantiene su respaldo al desarrollo hidrocarburífero de las islas.

El resultado del proceso jurídico todavía no está definido.

Lo que sí está definido es que el petróleo modificó la naturaleza económica de la disputa.

Ya no se trata solamente de quién administra un territorio.

Ahora también está en juego quién controla, desarrolla y captura el valor económico de uno de los recursos energéticos más importantes del Atlántico Sur.

Y mientras los gobiernos intercambian argumentos jurídicos, las empresas petroleras ya están preparando plataformas, FPSO, perforación y logística para intentar sacar el primer barril de Sea Lion en 2028.

VacaMuertaOnline — Periodismo energético desde el corazón de la industria.

Fuente: VMO

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