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Otro sismo en Vaca Muerta

Ya son siete en tres semanas y crecen las alertas por la sismicidad inducida.

Otro sismo en Vaca Muerta

Ya son siete en tres semanas y crecen las alertas por la sismicidad inducida.

Un nuevo sismo volvió a sacudir la región de Vaca Muerta este martes 17 de junio a las 11:26. Según el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el movimiento tuvo una magnitud de 2,5 grados en la escala de Richter, con una profundidad de apenas 10 kilómetros. El epicentro se ubicó a 37 km al noreste de Añelo, en cercanías del área Aguada del Chañar, operada por YPF y CGC.

Con este ya suman siete eventos sísmicos en las últimas tres semanas, todos ellos concentrados en un radio menor a 4 kilómetros de un equipo de fractura hidráulica. Desde el Observatorio de Sismicidad Inducida (OSI) no dudan: “La constante actividad sísmica en la zona tiene origen humano, vinculada directamente a la explotación hidrocarburífera no convencional”.

75% de los sismos en Neuquén en 2025 estarían ligados a la industria

En lo que va del año, se han registrado 37 sismos en la provincia de Neuquén, de los cuales 29 están directamente asociados a operaciones de fractura hidráulica, según datos del INPRES y el OSI. Es decir, más del 75% de los eventos serían inducidos por la actividad humana.

Para el geógrafo Javier Grosso, miembro del OSI, ya no hay lugar para dudas: “Tras años de estudios con sismógrafos móviles y el monitoreo continuo desde 2015, está científicamente comprobada la correlación entre las fracturas hidráulicas y la aparición de sismos donde antes no los había”.

Sismos superficiales: poco profundos, pero más perceptibles

Una de las características más inquietantes de estos eventos es su escasa profundidad. Mientras los temblores naturales en el país suelen producirse a más de 140 km bajo tierra, los asociados a Vaca Muerta se dan entre 5 y 8 km, lo que aumenta su percepción en superficie, incluso cuando la magnitud es baja.

“Un sismo de 3,4 grados puede parecer leve en términos geológicos, pero si ocurre cerca de la superficie, como el del 3 de abril en Añelo, genera alarma en la población”, explicó Grosso.

Sin regulación efectiva ni respuesta estatal

Desde el OSI advierten que aún no existe un marco normativo claro para abordar la sismicidad inducida en la Argentina. Si bien han presentado un proyecto de ley y propuesto un “protocolo de semáforo sísmico” para regular la actividad en zonas sensibles, ninguna autoridad nacional o provincial ha tomado cartas en el asunto.

“La industria se autorregula sin controles efectivos del Estado. Necesitamos protocolos definidos con participación institucional, porque está en juego la seguridad de las comunidades cercanas”, señalaron desde el organismo.

Fuente: vmo

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