
San Matías Pipeline asegura USD 900 millones para avanzar
El financiamiento bajo modalidad Project Finance permitirá cubrir buena parte de los USD 1.300 millones que demanda la obra.
El gasoducto tendrá 472 kilómetros, 36 pulgadas de diámetro y capacidad para transportar hasta 27 millones de metros cúbicos diarios desde Tratayén hasta el sistema de licuefacción que Southern Energy desarrolla en Río Negro.
El desarrollo de Vaca Muerta está entrando en una nueva etapa: la producción deja de ser el único desafío y la infraestructura para llevar el gas hasta los mercados internacionales pasa a ocupar el centro de la escena.
En ese proceso, San Matías Pipeline (SMP) anunció el cierre de un financiamiento por USD 900 millones destinado a construir el gasoducto dedicado que conectará la producción de gas de Neuquén con el sistema de exportación de GNL que Southern Energy proyecta en la costa de Río Negro.
La operación fue estructurada bajo la modalidad Project Finance, con un plazo de siete años y tres años de gracia.
El financiamiento fue liderado por Citi, J.P. Morgan, Santander e Itaú, junto con BBVA, Bladex, Barclays, ICBC y Bank of China.
El proyecto demanda una inversión estimada de USD 1.300 millones. Los USD 900 millones aportados mediante deuda serán complementados con capital de los accionistas del consorcio.
La estructura financiera se apoya en los futuros ingresos generados por el transporte del gas y en contratos de largo plazo, un mecanismo que permite vincular el repago de la inversión con la generación de fondos del propio proyecto.
Un gasoducto pensado para la exportación
San Matías Pipeline no es una ampliación convencional de la red de transporte argentina.
Se trata de un gasoducto dedicado al proyecto de GNL de Southern Energy, diseñado específicamente para transportar la producción incremental de Vaca Muerta hacia las instalaciones de licuefacción que serán instaladas en el Golfo San Matías.
La obra tendrá:
- 472 kilómetros de extensión
- 36 pulgadas de diámetro
- 27 millones de m³ diarios de capacidad
- USD 1.300 millones de inversión estimada
- Inicio de construcción: agosto de 2026
- Finalización prevista: mediados de 2028
- Punto de partida: Tratayén, Neuquén
- Destino: costa de Río Negro / sistema de GNL de Southern Energy
La construcción del gasoducto estará a cargo del consorcio SICIM-Víctor Contreras, mientras que la planta compresora de Allen estará a cargo de OPS, de acuerdo con la información disponible sobre el proyecto.
El puente entre Vaca Muerta y el mercado mundial
La importancia estratégica de la obra está en lo que ocurre después del gasoducto.
El proyecto de SMP forma parte del desarrollo de Southern Energy, que busca instalar en Río Negro dos unidades flotantes de licuefacción para transformar el gas natural de Vaca Muerta en GNL y enviarlo a los mercados internacionales.
Los dos buques previstos son Hilli Episeyo y Esperanza, anteriormente denominado MKII.
El primero tiene previsto comenzar sus operaciones en 2027, mientras que el segundo está proyectado para 2028.
En conjunto, las dos unidades alcanzarían una capacidad de producción de aproximadamente 6 millones de toneladas anuales de GNL.
De esta manera, el gasoducto de San Matías se convierte en una pieza esencial de la cadena.
Sin gasoducto no hay evacuación. Sin evacuación no hay licuefacción. Y sin licuefacción no existe la exportación de GNL.
Quiénes están detrás de San Matías Pipeline
El consorcio que impulsa la obra está integrado por cinco compañías con participación en diferentes segmentos de la cadena energética:
| Empresa | Participación |
|---|---|
| PAE | 30% |
| YPF | 25% |
| Pampa Energía | 20% |
| Harbour Energy | 15% |
| Golar LNG | 10% |
La composición del consorcio muestra además una característica particular del proyecto: productores de gas, compañías energéticas internacionales y un especialista mundial en GNL participan de una misma estructura destinada a desarrollar infraestructura de exportación.
El RIGI y la infraestructura que necesita Vaca Muerta
San Matías Pipeline ingresó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en junio de 2026 y cuenta, según la información difundida sobre el proyecto, con los estudios de impacto ambiental aprobados por las provincias de Neuquén y Río Negro.
El financiamiento obtenido representa otro paso relevante para transformar los anuncios de inversión en obras concretas.
El desafío para Vaca Muerta ya no consiste únicamente en demostrar que puede producir más.
Ahora debe demostrar que puede evacuar, procesar, transportar y exportar ese volumen de manera competitiva.
El gasoducto de San Matías apunta precisamente a resolver una parte de ese cuello de botella.
Una obra que atraviesa dos provincias y conecta dos negocios
El recorrido de SMP vinculará el corazón productivo de Vaca Muerta con la costa rionegrina.
Desde Tratayén, uno de los principales puntos de conexión de la infraestructura gasífera neuquina, el gas avanzará hacia el sistema de Southern Energy.
En el camino aparecerá además la infraestructura de compresión necesaria para sostener el transporte de semejante volumen.
La planta compresora de Allen será una de las piezas fundamentales del sistema.
El diseño de 36 pulgadas y una capacidad de hasta 27 millones de metros cúbicos diarios muestra la dimensión de la infraestructura que se está preparando para acompañar la expansión gasífera.
El verdadero desafío: convertir gas en dólares
El proyecto tiene una lectura que va mucho más allá de la construcción de un nuevo gasoducto.
Argentina tiene en Vaca Muerta uno de los principales recursos de gas no convencional del mundo.
El problema durante años fue cómo transformar ese recurso en una fuente permanente de divisas.
El desarrollo de infraestructura de transporte y las nuevas plantas de GNL buscan resolver justamente esa ecuación.
Producir más gas. Sacarlo de Vaca Muerta. Llevarlo a la costa. Licuarlo. Exportarlo. Y convertir ese recurso en ingresos para el país.
Ese es el modelo que empieza a tomar forma.
Southern Energy proyecta inversiones superiores a USD 15.000 millones durante dos décadas, de acuerdo con los datos suministrados para esta nota, mientras que el proyecto contempla exportaciones por unos USD 20.000 millones entre 2027 y 2035.
Son números que permiten dimensionar por qué el gasoducto de San Matías es mucho más que una obra de transporte.
Vaca Muerta cambia de escala
Durante los primeros años del desarrollo de Vaca Muerta, el desafío principal fue demostrar que Argentina podía producir petróleo y gas no convencional a escala comercial.
Ese objetivo fue alcanzado.
Ahora comienza una segunda etapa.
La infraestructura pasa a ser tan importante como la producción.
Oleoductos, gasoductos, plantas de procesamiento, almacenamiento, terminales portuarias y unidades de licuefacción forman parte de una misma arquitectura.
San Matías Pipeline es una de las piezas de ese nuevo mapa energético.
El cierre del financiamiento por USD 900 millones muestra que el proyecto consiguió algo fundamental para cualquier infraestructura de gran escala: financiamiento respaldado por los ingresos futuros que generará la propia obra.
Y mientras las máquinas comienzan a prepararse para avanzar sobre los 472 kilómetros de trazado, Vaca Muerta se acerca un poco más a una nueva frontera:
de ser un enorme reservorio de gas a convertirse en una plataforma argentina de exportación de GNL.
🔵 DATOS CLAVE | SAN MATÍAS PIPELINE
Inversión: USD 1.300 millones
Financiamiento: USD 900 millones
Extensión: 472 km
Diámetro: 36 pulgadas
Capacidad: 27 millones de m³/día
Inicio de obra: agosto de 2026
Finalización: mediados de 2028
Origen: Tratayén, Neuquén
Destino: Golfo San Matías, Río Negro
Proyecto asociado: Southern Energy / GNL
RIGI: incorporado en junio de 2026
Participación accionaria: PAE 30% | YPF 25% | Pampa Energía 20% | Harbour Energy 15% | Golar LNG 10%
Fuente: VMO