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Santa Cruz enfrenta un doble desafío petrolero

Destrabar equipos hoy y preparar el no convencional para mañana.

Santa Cruz enfrenta un doble desafío petrolero

Destrabar equipos hoy y preparar el no convencional para mañana.

Rafael Güenchenen reclamó previsibilidad para sostener la actividad y cuestionó medidas del Gobierno provincial que, según el sindicato, mantienen equipos fuera de los yacimientos y trabajadores a la espera. En paralelo, el gremio abrió una agenda con Marcelo Rucci para acelerar el desarrollo de Palermo Aike, D-129 y el Neocomiano.

Santa Cruz vuelve a quedar frente a una de las discusiones centrales de la industria petrolera argentina: cómo sostener la actividad convencional mientras se construye una nueva etapa de desarrollo no convencional.

El planteo fue realizado por Rafael Güenchenen, secretario general del Sindicato Petrolero, Gas Privado y Energías Renovables de Santa Cruz (SIPGER), quien cuestionó medidas adoptadas por el Gobierno provincial y advirtió sobre el impacto que, según afirmó, están teniendo sobre el ingreso de equipos y la continuidad de determinadas operaciones.

El dirigente sostuvo que existen equipos que no pueden ingresar a los yacimientos y trabajadores que permanecen a la espera de definiciones.

La preocupación sindical apunta a un punto sensible para cualquier provincia petrolera: un equipo detenido no solamente representa una operación que no se realiza, sino también trabajadores que no producen, contratistas que no facturan y una cadena de proveedores que pierde actividad.

El reclamo por previsibilidad

Güenchenen sostuvo que la provincia necesita reglas estables para que las empresas puedan proyectar inversiones y cuestionó la falta de una política hidrocarburífera que, según su interpretación, permita recuperar producción y generar empleo.

El planteo no se limita a una discusión sindical.

La industria petrolera requiere inversiones de largo plazo. La perforación, los workovers, la recuperación secundaria, las instalaciones y los proyectos de mayor escala necesitan previsibilidad para que una compañía pueda comprometer capital durante varios años.

Por eso el reclamo del sindicato apunta a un concepto que atraviesa actualmente a todas las cuencas maduras: certeza.

Santa Cruz cuenta con infraestructura petrolera, trabajadores especializados y décadas de experiencia productiva. Pero enfrenta también una realidad diferente a la de Vaca Muerta: una parte importante de sus yacimientos son maduros y necesitan inversiones crecientes para sostener volúmenes que en otros momentos se obtenían con menor esfuerzo.

En ese contexto, cualquier interrupción de equipos puede tener un impacto mayor sobre una actividad que ya necesita recuperar ritmo.

El problema inmediato: equipos y empleo

El mensaje de Güenchenen coloca al empleo en el centro de la discusión.

El sindicato aseguró que continuará trabajando con las empresas para intentar destrabar la situación y evitar que las dificultades operativas terminen generando una nueva caída de la actividad.

La cuestión es particularmente relevante para Santa Cruz porque el petróleo convencional continúa siendo una de las principales actividades económicas de la provincia.

La discusión, entonces, no pasa únicamente por cuánto produce hoy un yacimiento.

También está en juego cuánto tiempo puede sostenerse una estructura petrolera cuando los equipos dejan de moverse, los pozos reciben menos intervenciones y las empresas postergan inversiones.

En campos maduros, el deterioro puede ser progresivo: menos actividad puede significar menor producción; menor producción puede reducir el incentivo a invertir; y menor inversión puede acelerar el declino.

Romper esa dinámica requiere justamente lo contrario: actividad sostenida.

Pero Santa Cruz ya mira hacia otra frontera

Mientras el sindicato reclama por el presente, Güenchenen anunció una agenda que apunta directamente al futuro petrolero de Santa Cruz.

El dirigente informó una reunión con Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, con el objetivo de fortalecer la cooperación entre ambas organizaciones y trasladar parte de la experiencia acumulada por los trabajadores de la Cuenca Neuquina al desarrollo no convencional santacruceño.

El dato es importante porque la discusión deja de estar concentrada exclusivamente en cómo sostener los yacimientos convencionales.

Ahora aparece una pregunta mucho más ambiciosa:

¿Puede Santa Cruz construir su propia plataforma no convencional?

Güenchenen mencionó tres recursos que están en el centro de esa posibilidad:

Palermo Aike, D-129 y el Neocomiano.

Palermo Aike, la gran apuesta

Entre esos recursos, Palermo Aike concentra buena parte de la expectativa por su potencial no convencional.

El desarrollo todavía requiere inversión, conocimiento técnico, infraestructura y resultados que permitan transformar el recurso geológico en un negocio de escala.

Y ahí aparece la experiencia de Neuquén.

Vaca Muerta no se convirtió en un polo hidrocarburífero solamente porque existiera un recurso técnicamente explotable. Fue necesario desarrollar una industria completa alrededor del shale: perforación horizontal, fractura hidráulica, proveedores especializados, arenas, logística, infraestructura, oleoductos, gasoductos, tratamiento, servicios especiales y, fundamentalmente, conocimiento operativo acumulado.

La agenda que plantea Güenchenen con Rucci apunta precisamente a uno de esos componentes: el conocimiento de los trabajadores y de las organizaciones sindicales que acompañaron la transformación de la actividad en Neuquén.

De Vaca Muerta a Palermo Aike

La experiencia neuquina puede aportar conocimiento, pero Santa Cruz no puede simplemente copiar el modelo de Vaca Muerta.

Palermo Aike tiene sus propias características geológicas, logísticas y económicas.

Por eso el desafío será convertir el conocimiento adquirido en Neuquén en capacidades adaptadas a la realidad santacruceña.

La discusión incluye mucho más que perforar un pozo.

Habrá que determinar productividad, costos, infraestructura necesaria, disponibilidad de servicios, logística de arenas y equipos, tratamiento y evacuación de hidrocarburos, condiciones regulatorias y capacidad de las empresas para sostener programas de perforación.

En otras palabras: el recurso es solamente el primer capítulo.

Dos velocidades para una misma industria

La situación planteada por Güenchenen muestra una contradicción que Santa Cruz deberá resolver.

Por un lado, necesita evitar que el convencional continúe perdiendo actividad.

Por otro, necesita comenzar a construir las condiciones para que el no convencional pueda transformarse en una nueva plataforma productiva.

Son dos tiempos diferentes, pero están relacionados.

El convencional es el que sostiene buena parte de la estructura actual de empleo, empresas y servicios.

El no convencional puede representar una oportunidad para ampliar esa estructura hacia el futuro.

Si el convencional pierde actividad demasiado rápido, la provincia puede perder capacidades industriales que luego serán necesarias para desarrollar Palermo Aike.

Pero si toda la estrategia queda concentrada en sostener los campos maduros, también existe el riesgo de postergar la transformación que necesita la industria.

El desafío es pasar del potencial al proyecto

La definición más importante del mensaje sindical aparece justamente allí: “En el no convencional está todo por hacer”.

Palermo Aike, D-129 y el Neocomiano representan potencial geológico, pero todavía deben transformarse en proyectos capaces de sostener inversión y producción a escala.

Para eso se necesita coordinación entre provincia, empresas, trabajadores, sindicatos y proveedores.

También infraestructura.

Y, sobre todo, previsibilidad.

El debate petrolero de Santa Cruz, entonces, parece comenzar a dividirse en dos preguntas.

¿Cómo evitar que se detenga la actividad que todavía existe?

Y al mismo tiempo:

¿Cómo construir la próxima generación de producción petrolera?

La primera pregunta se juega en los equipos que hoy esperan para entrar a los yacimientos.

La segunda comienza a jugarse en Palermo Aike.

Entre ambas está una provincia que todavía tiene petróleo, trabajadores especializados e infraestructura, pero que necesita convertir esos activos en una estrategia de largo plazo.

El mensaje de Güenchenen introduce así una discusión que excede al sindicato: Santa Cruz no solamente necesita producir más hoy; necesita definir qué industria petrolera quiere tener dentro de diez años.

Fuente: VMO

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