
Mendoza cambia las reglas del petróleo
Vaca Muerta entra en una nueva etapa de competencia por inversiones.
La provincia busca reemplazar una ley de hidrocarburos de hace dos décadas y adaptar su régimen a una industria que cambió. El nuevo esquema combina incentivos para recuperar áreas maduras con un marco específico para el no convencional. Para Vaca Muerta, el movimiento mendocino abre una nueva competencia dentro de la Cuenca Neuquina: ya no alcanza con tener recursos, también hay que construir condiciones para que el capital llegue.
Mendoza decidió cambiar las reglas de juego de su industria hidrocarburífera. El Poder Ejecutivo provincial envió a la Legislatura un proyecto para reemplazar la normativa vigente desde 2006 y crear un régimen que contemple una realidad que hoy es muy diferente a la de hace veinte años.
La discusión tiene una particularidad que excede a Mendoza: la provincia quiere jugar una nueva carta en la competencia por inversiones de la Cuenca Neuquina y, al mismo tiempo, poner en condiciones sus áreas convencionales maduras para evitar que pierdan actividad.
El proyecto presentado por la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, plantea un esquema que combina dos objetivos productivos distintos.
Por un lado, busca recuperar producción en yacimientos convencionales maduros mediante incentivos económicos, nuevas tecnologías y proyectos de recuperación mejorada.
Por otro, incorpora expresamente las concesiones de explotación no convencional y crea un marco provincial para proyectos vinculados con la porción mendocina de Vaca Muerta, especialmente en Malargüe.
La señal es concreta: Mendoza quiere que su petróleo convencional siga siendo negocio y, al mismo tiempo, preparar el terreno para capturar una porción mayor del desarrollo no convencional.
Una nueva disputa por el capital petrolero
Durante años, la discusión hidrocarburífera estuvo concentrada en cuánto petróleo podía producir cada provincia.
El escenario actual es diferente.
Con Vaca Muerta creciendo, el desafío también pasa por determinar dónde se asignan los equipos, las inversiones, los capitales y la capacidad operativa disponible.
Neuquén concentra hoy el núcleo del desarrollo masivo del shale, pero la formación no termina en los límites administrativos de esa provincia. Mendoza posee una porción de Vaca Muerta en el sur provincial y busca generar las condiciones para transformarla en proyectos productivos.
Por eso, el cambio normativo tiene una lectura que excede la burocracia provincial.
Mendoza está tratando de convertirse en una alternativa más competitiva para el capital que busca oportunidades dentro de la Cuenca Neuquina.
La nueva legislación apunta precisamente a flexibilizar algunas variables que pueden determinar la viabilidad económica de un proyecto.
Regalías: la provincia propone cambiar la lógica
Uno de los puntos más importantes está en las regalías.
La legislación vigente establece una regalía general del 12% sobre la producción, con posibilidad de reducción hasta el 5% de acuerdo con las características del proyecto.
El nuevo proyecto propone otra lógica para las futuras licitaciones.
La regalía de referencia pasaría a ser del 15%, pero las compañías podrían ofertar por encima o por debajo de ese porcentaje.
La diferencia no es menor.
El Estado provincial dejaría de mirar exclusivamente cuánto ofrece una empresa en concepto de regalías y pasaría a ponderar también el volumen de inversión, la producción comprometida y el valor integral del proyecto.
En otras palabras, Mendoza busca que la competencia entre empresas no se reduzca a quién promete pagar más, sino también a quién está dispuesto a invertir más y desarrollar efectivamente el área.
Ese criterio adquiere particular importancia en un contexto en el que los proyectos no convencionales requieren grandes desembolsos iniciales y una continuidad operativa que permita recuperar el capital durante períodos prolongados.
El incentivo para los campos maduros
La otra cara del proyecto está en los yacimientos convencionales.
Mendoza tiene campos que atraviesan una etapa de madurez productiva. Para esas áreas, perforar no necesariamente significa encontrar el mismo volumen de recursos que en un bloque de shale de alta productividad.
Por eso el proyecto contempla herramientas específicas.
El Ejecutivo podrá establecer reducciones de regalías para incentivar:
- la recuperación de pozos inactivos;
- la exploración complementaria;
- la producción de crudos pesados;
- proyectos de recuperación mejorada.
En determinadas circunstancias, las regalías podrían ubicarse incluso por debajo del 5%, siempre con fundamento técnico.
También se contempla la posibilidad de compensar parcialmente el canon de explotación cuando una empresa realice nuevas inversiones de riesgo exploratorio, bajo la condición de que la inversión comprometida sea al menos el doble del monto que pretende compensar.
La lógica es recuperar actividad donde el recurso todavía existe, pero necesita una estructura económica diferente para volver a ser rentable.
Y allí aparece una de las discusiones centrales para toda la industria: no todos los barriles cuestan lo mismo.
Vaca Muerta entra formalmente en la legislación mendocina
El cambio más significativo para el futuro energético provincial es la incorporación explícita de la explotación no convencional.
La legislación vigente fue diseñada antes de que Vaca Muerta adquiriera la dimensión que tiene actualmente.
El nuevo proyecto busca cerrar ese vacío normativo y permitir la reconversión de concesiones hacia el régimen no convencional de acuerdo con la legislación nacional.
Para Malargüe, esto puede convertirse en una herramienta para intentar acelerar el desarrollo de los recursos mendocinos.
Pero tener Vaca Muerta debajo del suelo no garantiza automáticamente que lleguen las inversiones.
El shale necesita perforación, fractura, arena, agua, infraestructura, caminos, energía, transporte, capacidad de servicios y una cadena de proveedores capaz de acompañar operaciones de alta intensidad.
La verdadera competencia no será solamente por quién tiene recursos. Será por quién puede ofrecer un ecosistema capaz de convertir esos recursos en barriles competitivos.
El nuevo mapa de la Cuenca Neuquina
Este punto merece una mirada desde Vaca Muerta.
El desarrollo no convencional está generando una transformación territorial que atraviesa las fronteras provinciales. Neuquén concentra la mayor parte de la actividad, pero el crecimiento de la producción está obligando a mirar cada vez más el conjunto de la cuenca.
Mendoza busca posicionarse antes de que la próxima etapa de expansión termine de definir dónde se concentrarán los nuevos proyectos.
Eso explica también la importancia que adquieren las condiciones fiscales.
Una empresa que analiza un proyecto de largo plazo compara inversión inicial, costos operativos, productividad esperada, infraestructura, disponibilidad de servicios, seguridad jurídica, regalías y posibilidades de exportación.
La ley provincial es una pieza de esa ecuación, no toda la ecuación.
Pero puede convertirse en una pieza importante.
Ambiente: la otra parte de la modernización
El proyecto también endurece y actualiza las obligaciones ambientales.
La responsabilidad de las empresas abarcará todo el ciclo de vida de los proyectos: exploración, explotación, cierre y abandono.
La iniciativa contempla monitoreo, mitigación, recomposición y restauración cuando corresponda, además del saneamiento de pasivos ambientales.
Un aspecto especialmente relevante es que la salida de una empresa del área no extinguiría las obligaciones ambientales generadas durante su operación.
También se incorpora una Declaración Jurada de Buenas Prácticas, con presentación bienal y carácter público, que incluirá información vinculada con ambiente, comunidad, capacitación laboral, proveedores locales, transparencia, integridad, higiene y seguridad.
En una industria que busca aumentar escala, esta parte del proyecto será tan importante como los incentivos económicos.
Porque el crecimiento de Vaca Muerta y de toda la Cuenca Neuquina también está aumentando la presión sobre territorios, rutas, servicios, comunidades y recursos.
Proveedores y trabajadores locales: el derrame que deberá demostrarse
El proyecto incorpora además la prioridad para proveedores y trabajadores locales.
Esto plantea una cuestión que suele quedar detrás de las cifras de inversión.
Un proyecto petrolero puede anunciar cientos de millones de dólares, pero el impacto económico real sobre una provincia depende de cuánto de ese dinero queda en la región.
Servicios petroleros, transporte, mantenimiento, logística, alojamiento, alimentación, metalmecánica y mano de obra son parte de la cadena que puede transformar una inversión hidrocarburífera en actividad económica local.
La discusión, entonces, no termina en cuánto petróleo puede sacar Mendoza. También está en cuánto trabajo, empresas y actividad económica puede generar alrededor de cada barril.
Petróleo y minería: Mendoza prepara una convivencia obligatoria
El proyecto incorpora además reglas para resolver la eventual superposición entre derechos mineros y proyectos hidrocarburíferos.
La cuestión adquiere relevancia en una provincia que también busca ampliar su actividad minera.
El principio propuesto es la coexistencia y compatibilización técnica, operativa, ambiental y temporal de ambas actividades.
La superposición de derechos no implicaría automáticamente la eliminación de uno de los proyectos.
Cuando la convivencia sea imposible o genere riesgos incompatibles con la seguridad, el ambiente o el aprovechamiento racional de los recursos, la decisión quedaría en manos del Poder Ejecutivo, con intervención de las autoridades correspondientes y audiencia de los interesados.
Esto muestra que Mendoza no está diseñando solamente una ley para administrar los pozos actuales.
Está intentando construir un marco para una provincia donde petróleo, minería, infraestructura y nuevas inversiones van a competir por territorio y capital durante las próximas décadas.
El verdadero desafío: pasar de la ley al barril
La reforma todavía debe atravesar el debate legislativo. Por eso, sus efectos concretos dependerán de la norma que finalmente se apruebe y de cómo se reglamenten sus herramientas.
Pero el movimiento ya marca una dirección.
Mendoza quiere dejar atrás una legislación diseñada para otra etapa de la industria y preparar su régimen para una economía hidrocarburífera en la que el convencional maduro y el shale conviven bajo lógicas completamente diferentes.
Para Vaca Muerta, la señal es importante: la competencia dentro de la Cuenca Neuquina se está haciendo más sofisticada.
Ya no se trata solamente de perforar más.
Se trata de conseguir capital, reducir costos, sostener productividad, construir infraestructura, desarrollar proveedores, formar trabajadores, cuidar el ambiente y garantizar reglas que permitan que una inversión de largo plazo sea viable.
Neuquén ya mostró la escala que puede alcanzar Vaca Muerta.
Ahora Mendoza quiere demostrar que también puede capturar una parte de esa nueva etapa.
Y la pregunta que quedará abierta no es solamente cuánto petróleo podrá producir.
Es cuánto valor será capaz de generar para la provincia alrededor de cada barril.
ANÁLISIS | VACAMUERTAONLINE
Fuente: VMO