Vaca Muerta Escuchar artículo

Vaca Muerta acelera

Más de US$ 10.000 millones nuevos, un oleoducto que cambia el juego y una industria que mira al mundo.

Vaca Muerta acelera

Más de US$ 10.000 millones nuevos, un oleoducto que cambia el juego y una industria que mira al mundo.

Vista puso sobre la mesa un proyecto de US$ 5.800 millones para Bandurria Norte y Pampa Energía ya tiene aprobado Rincón de Aranda por otros US$ 4.500 millones. Mientras tanto, el VMOS supera el 70% de avance y prepara la salida del crudo neuquino hacia los mercados internacionales. La pregunta ya no es cuánto petróleo puede producir Vaca Muerta, sino cuánto puede exportar.

Por Redacción Vaca Muerta Online

Vaca Muerta está atravesando un cambio de escala.

Durante años, la discusión estuvo concentrada en una pregunta fundamental: ¿Argentina podía convertir los recursos no convencionales de Neuquén en producción masiva?

La respuesta parece estar cada vez más clara.

Ahora la pregunta es otra:

¿Puede Argentina transformar ese petróleo en exportaciones, dólares e inversiones a una velocidad suficiente?

Los últimos movimientos de la industria muestran que las principales compañías están apostando a que sí.

En pocas semanas, Vista Energy presentó un proyecto de US$ 5.800 millones para desarrollar Bandurria Norte, mientras Pampa Energía obtuvo la aprobación del RIGI para Rincón de Aranda por unos US$ 4.500 millones.

Entre ambos proyectos aparecen más de US$ 10.000 millones de inversión potencial.

Y en paralelo, el proyecto que puede terminar de cambiar la ecuación logística de Vaca Muerta —el Vaca Muerta Oil Sur— ya superó el 70% de ejecución.

El mensaje de fondo es contundente:

la industria se está preparando para producir a una escala que el sistema de transporte argentino todavía está terminando de construir.

El petróleo ya no alcanza: hay que sacarlo

La próxima revolución de Vaca Muerta no necesariamente estará debajo de la tierra.

Puede estar en los oleoductos.

El VMOS representa una inversión cercana a US$ 3.000 millones y conectará la producción de la Cuenca Neuquina con la terminal de Punta Colorada, en Río Negro.

La primera etapa contempla una capacidad de aproximadamente 180.000 barriles diarios, con una expansión posterior que llevaría el sistema a 550.000 barriles diarios y, posteriormente, hasta unos 700.000 barriles diarios.

Es un cambio estructural.

Porque durante mucho tiempo el crecimiento de Vaca Muerta estuvo condicionado por la capacidad de evacuación.

Ahora se está construyendo una salida directa hacia el Atlántico.

Y eso modifica la escala posible del negocio.

Punta Colorada: el nuevo horizonte petrolero argentino

La terminal marítima de Punta Colorada no debe ser vista solamente como una obra de infraestructura.

Es una puerta de salida.

Con el desarrollo del VMOS, Argentina busca colocar grandes volúmenes de crudo en mercados internacionales mediante buques de gran porte.

La obra contempla una terminal preparada para operar con grandes petroleros y forma parte de una infraestructura que puede llevar a Vaca Muerta hacia una lógica exportadora mucho más agresiva.

El objetivo de fondo es evitar que el crecimiento de la producción termine chocando contra un problema conocido:

tener petróleo disponible pero no suficiente capacidad para transportarlo.

Vista apuesta US$ 5.800 millones a Bandurria Norte

El movimiento de Vista es uno de los más importantes.

La compañía presentó formalmente la solicitud para incorporar Bandurria Norte al RIGI, con un proyecto estimado en US$ 5.800 millones.

El plan contempla 332 pozos nuevos y obras de infraestructura asociadas al tratamiento y transporte de hidrocarburos.

La compañía apunta a alcanzar una producción cercana a 50.000 barriles equivalentes diarios en el bloque.

No es solamente una inversión.

Es una declaración estratégica.

Vista está apostando a que la próxima etapa de crecimiento de Vaca Muerta estará asociada a proyectos de gran escala, infraestructura propia y capacidad exportadora.

Pampa también acelera

Pampa Energía ya consiguió la aprobación definitiva del RIGI para Rincón de Aranda.

El proyecto contempla una inversión de US$ 4.500 millones y una producción acumulada estimada de 305 millones de barriles durante 30 años, con exportaciones proyectadas por unos US$ 17.000 millones.

El proyecto apunta a llevar el área hacia una producción de aproximadamente 45.000 barriles diarios en 2027.

La diferencia respecto de años anteriores es evidente.

Ya no estamos hablando solamente de pozos piloto.

Estamos hablando de desarrollos masivos, infraestructura, exportaciones y planificación a décadas.

El RIGI empieza a mostrar para qué fue creado

El régimen de incentivos se está convirtiendo en una herramienta central para acelerar proyectos de gran escala.

Rincón de Aranda se convirtió en el vigésimo proyecto aprobado dentro del RIGI, según la información difundida tras su aprobación.

Y Bandurria Norte representa otro salto importante si finalmente obtiene la aprobación.

La señal para los inversores es clara:

los grandes proyectos necesitan previsibilidad, escala y reglas que permitan recuperar inversiones durante períodos prolongados.

Pero también hay una segunda lectura.

El RIGI puede atraer capital.

La infraestructura debe garantizar que ese capital pueda transformarse en producción real y exportaciones.

Ahí es donde aparece nuevamente el VMOS.

El verdadero desafío: convertir barriles en dólares

Los datos del comercio exterior muestran que el sector energético ya es uno de los grandes generadores de divisas.

En junio, las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron US$ 1.406 millones, un incremento interanual del 31,1%.

El resultado fue un superávit energético mensual de aproximadamente US$ 612 millones, mientras que el acumulado del primer semestre llegó a unos US$ 5.950 millones.

Pero hay una cuestión que Vaca Muerta no puede ignorar:

producir no es lo mismo que exportar.

Para exportar hay que:

perforar → fracturar → producir → transportar → almacenar → cargar → vender.

Si falla cualquiera de esos eslabones, el barril no llega al mercado.

Y el precio internacional volvió a poner presión

El contexto internacional agrega otro ingrediente.

El Brent llegó a US$ 105,32 por barril el 23 de julio, en medio de la tensión geopolítica internacional.

Para una Argentina que está construyendo una economía energética exportadora, un escenario de precios elevados puede acelerar el atractivo de las inversiones.

Pero también plantea un desafío:

no se puede construir una estrategia de largo plazo suponiendo que el petróleo siempre cotizará a US$ 100.

Los proyectos de Vaca Muerta necesitan ser competitivos incluso con precios considerablemente menores.

Y justamente allí aparecen la productividad, los costos, la infraestructura y la escala.

Vaca Muerta empieza a jugar otro partido

La formación neuquina está dejando atrás la etapa de demostración.

Ahora empieza la etapa de industrialización energética.

Hay más pozos.

Hay más fracturas.

Hay nuevos jugadores.

Hay inversiones multimillonarias.

Hay proyectos RIGI.

Hay infraestructura de evacuación.

Y hay una terminal exportadora en construcción.

Todo eso permite pensar en una Vaca Muerta diferente.

Una Vaca Muerta que no tenga como objetivo principal abastecer al mercado argentino.

Una Vaca Muerta diseñada para competir en el mercado mundial.

Pero hay una cuenta que todavía no está resuelta

La industria puede anunciar miles de millones de dólares.

Puede perforar cientos de pozos.

Puede construir oleoductos.

Puede instalar terminales.

Pero existe una pregunta que todavía debe responderse:

¿Argentina está preparada para acompañar semejante crecimiento?

Porque detrás de cada pozo hay trabajadores.

Hay camiones.

Hay rutas.

Hay arena.

Hay agua.

Hay empresas de servicios.

Hay viviendas.

Hay energía eléctrica.

Hay infraestructura urbana.

Hay puertos.

Hay ferrocarriles.

Hay escuelas y hospitales.

Y hay miles de pequeñas y medianas empresas que necesitan incorporarse a la cadena de valor.

El desafío ya no es solamente petrolero. Es productivo, logístico y social.

El dato que debería mirar Neuquén

La discusión sobre Vaca Muerta suele concentrarse en cuánto petróleo producirá YPF, Vista, Pampa, Pluspetrol, PAE o el resto de las compañías.

Pero existe otra pregunta mucho más importante para Neuquén:

¿Cuánto valor agregado quedará en la provincia?

Porque si Vaca Muerta va a convertirse en una plataforma exportadora mundial, el negocio no puede limitarse a extraer petróleo y enviarlo por un oleoducto.

Tiene que generar:

proveedores locales + empleo + tecnología + capacitación + logística + servicios + infraestructura + nuevas empresas.

Ese es el verdadero multiplicador económico.

El nuevo mapa energético argentino

La combinación de RIGI + Vaca Muerta + VMOS + Punta Colorada está construyendo algo que hace pocos años parecía lejano:

una Argentina con capacidad para producir grandes volúmenes de petróleo y buscar mercados fuera del país.

Y los movimientos de Vista y Pampa muestran que las grandes compañías están dispuestas a poner capital detrás de esa apuesta.

Ahora viene la parte más difícil.

Hay que ejecutar.

Porque los anuncios generan expectativas.

Los pozos generan producción.

Los oleoductos generan capacidad.

Pero solamente las exportaciones generan los dólares que Argentina necesita.

Vaca Muerta ya demostró que puede producir. Ahora tiene que demostrar que puede exportar a escala mundial.

Y esa puede ser la verdadera batalla energética de los próximos cinco años.

Vaca Muerta Online
El petróleo argentino, contado desde el territorio donde se produce.

Fuente: VMO

Comentarios
Volver arriba