Vaca Muerta Escuchar artículo

Vaca Muerta tiene más equipos, pero una señal de alerta

Siete sets de fractura quedaron fuera de juego en julio.

Vaca Muerta tiene más equipos, pero una señal de alerta

Siete sets de fractura quedaron fuera de juego en julio.

La actividad de perforación alcanzó nuevos máximos, pero la terminación de pozos mostró una fuerte descoordinación. Sólo 8 de los 15 sets de fractura tuvieron actividad y la utilización de la flota cayó del 68% al 50% en un mes. El dato abre una pregunta clave para el shale argentino: ¿hay suficiente demanda o el problema está en la coordinación de la operación?

Por Redacción Vaca Muerta Online

Vaca Muerta atraviesa una situación que, a primera vista, parece contradictoria.

Mientras la actividad de perforación continúa creciendo y la cantidad de rigs activos alcanzó niveles récord, la utilización de los equipos destinados a fracturar los pozos mostró una fuerte caída durante julio.

El dato que encendió la señal amarilla es contundente: sólo 8 de los 15 sets de fractura disponibles tuvieron actividad durante el mes, mientras que la ocupación efectiva de la flota cayó al 50% del tiempo disponible, frente al 68% registrado en junio.

No significa necesariamente que Vaca Muerta haya perdido demanda. Pero sí revela un problema que comienza a ser cada vez más importante en el desarrollo del shale: la sincronización entre perforación, construcción de PADs, logística y completación.

Y allí puede estar uno de los próximos cuellos de botella de la formación.

Siete sets quedaron sin actividad

La fotografía de julio muestra una flota de fractura claramente desbalanceada.

De los 15 sets relevados, ocho tuvieron actividad, mientras que siete permanecieron sin trabajar de manera continua.

Pero existe un dato todavía más llamativo: cinco equipos directamente no realizaron ninguna etapa de fractura durante todo julio.

En una industria que necesita aumentar progresivamente el número de etapas para sostener el crecimiento de producción, tener una parte significativa de la capacidad instalada sin utilización representa un costo importante para las compañías de servicios.

La pregunta entonces no es solamente cuántos sets existen.

La pregunta es cuántos pueden trabajar de manera efectiva y durante cuántos días.

El problema aparece justo cuando Vaca Muerta perfora más

El contraste es quizás el dato más interesante.

Durante julio, la cantidad de rigs activos llegó a 54 equipos, con más de 40 destinados específicamente al shale.

Es decir:

más perforación, pero menos utilización de los sets de fractura.

Esto puede generar un desfasaje dentro de la cadena de desarrollo.

Un pozo perforado no genera producción simplemente por estar perforado. Todavía necesita completar su etapa de estimulación, colocar la infraestructura necesaria y entrar posteriormente en producción.

Por eso, el crecimiento de Vaca Muerta depende cada vez más de que todas las etapas funcionen como una cadena.

Perforar más rápido no sirve si la terminación no acompaña.

El nuevo desafío: sincronizar el shale

Durante los primeros años del desarrollo masivo de Vaca Muerta, el desafío central estaba en demostrar que el recurso podía producirse de manera rentable.

Hoy la discusión es diferente.

La tecnología está disponible.
Los equipos existen.
La productividad de los pozos está comprobada.
La infraestructura comienza a ampliarse.

Ahora aparece otro desafío:

hacer que toda la cadena trabaje al mismo ritmo.

Perforación, movimiento de equipos, construcción de locaciones, logística de arena, agua, químicos, casing, cementación y fractura tienen que funcionar coordinadamente.

Cuando uno de esos eslabones se desacopla, aparece capacidad ociosa.

Y eso parece haber ocurrido durante julio.

1.779 etapas perdidas: el número que merece atención

Otro indicador que surge del análisis de la actividad es la cantidad de etapas caídas o perdidas, que alcanzó las 1.779 durante julio.

El número obliga a mirar más allá de la cantidad de equipos disponibles.

Porque una flota puede ser grande, pero si existen problemas de logística, disponibilidad de PADs, programación, mantenimiento, traslado o abastecimiento, la capacidad real termina siendo mucho menor.

En otras palabras:

Vaca Muerta no necesariamente necesita más sets de fractura para crecer. Primero necesita utilizar mejor los que ya tiene.

Halliburton concentra más de la mitad de las etapas

La distribución de la actividad también muestra una elevada concentración.

Durante julio, Halliburton concentró aproximadamente el 55% de las etapas ejecutadas, seguida por:

  • SLB: 26%
  • SPI: 10%
  • Tenaris: 8%
  • Calfrac: 1%

La concentración tiene una explicación económica y operativa: los operadores tienden a trabajar con equipos y proveedores capaces de garantizar mayor productividad, disponibilidad y continuidad.

Pero también genera una consecuencia.

Mientras algunos sets trabajan prácticamente al límite, otros quedan sin asignación.

El problema, entonces, no parece ser solamente la cantidad de equipos disponibles, sino cómo se distribuye la demanda entre la flota existente.

YPF sigue liderando las fracturas

Del lado de las operadoras, la concentración también es evidente.

YPF representó alrededor del 51% de las etapas ejecutadas durante julio.

Detrás aparecen:

  • Vista Energy: 17%
  • Pluspetrol: 10%
  • Pan American Energy: 8%
  • Tecpetrol: 5%
  • Pampa Energía: 5%

Este mapa confirma algo que ya venimos observando desde Vaca Muerta Online: el crecimiento de la formación continúa teniendo un fuerte liderazgo de un grupo reducido de compañías.

YPF mantiene una posición dominante y el resto de los grandes operadores aumenta progresivamente su participación.

¿Vaca Muerta está cerca de las 3.000 etapas mensuales?

Hay un dato que cambia completamente la lectura.

La capacidad técnica y logística existente permitiría, con una mejor coordinación, avanzar hacia un escenario de más de 3.000 etapas de fractura mensuales.

Eso equivaldría aproximadamente a 100 etapas por día.

Sin embargo, julio terminó bastante por debajo de ese potencial, con un promedio cercano a 65 etapas diarias, después del récord de aproximadamente 92 etapas por día registrado en junio.

La diferencia es enorme.

Porque significa que el límite de crecimiento puede no estar únicamente debajo de la tierra.

También puede estar en la superficie.

El cuello de botella que nadie quiere tener

Vaca Muerta está entrando en una etapa en la que cada vez será más importante mirar la operación como una cadena integrada.

Si se perforan 54 pozos y después no existe capacidad suficiente para completarlos en tiempo y forma, se genera inventario de pozos pendientes.

Si existen 15 sets pero solamente ocho encuentran continuidad operativa, aparece capacidad ociosa.

Y si algunos equipos trabajan al máximo mientras otros permanecen parados, la eficiencia global de la industria cae.

El próximo salto productivo de Vaca Muerta podría depender tanto de la ingeniería como de la logística.

La oportunidad para los proveedores

Hay además una lectura empresarial que no debería pasar desapercibida.

El crecimiento previsto de las etapas de fractura va a demandar más:

arena, agua, transporte, químicos, mantenimiento, equipos de bombeo, logística de última milla, campamentos, alimentación, servicios ambientales y personal especializado.

Pero también va a exigir algo que muchas veces queda fuera de las grandes estadísticas:

coordinación operativa.

Cada hora que un set permanece detenido representa capacidad que no se transforma en producción.

Para las empresas de servicios, allí aparece una oportunidad.

Para las operadoras, un desafío.

Y para Neuquén, una cuestión estratégica.

Vaca Muerta no se detuvo. Pero está mostrando dónde puede trabarse

Los números de julio no permiten hablar de una caída estructural de Vaca Muerta.

La perforación continúa creciendo y la actividad de los principales operadores mantiene una tendencia expansiva.

Pero sí dejan una señal que merece ser observada:

La formación está aumentando su capacidad de perforación más rápido que su capacidad efectiva de completar pozos.

La caída de utilización de los sets del 68% al 50% en apenas un mes no es un dato menor.

Puede tratarse de un fenómeno transitorio asociado a la programación, adelanto de etapas, preparación de nuevos PADs y concentración de actividad.

Pero si se repite durante los próximos meses, habrá que empezar a hablar de algo más profundo:

un cuello de botella entre perforación y fractura.

Y en Vaca Muerta, donde cada pozo representa millones de dólares de inversión, tener capacidad parada también cuesta petróleo.

La próxima batalla del shale argentino no será solamente por perforar más. Será por terminar más rápido, utilizar mejor los equipos y convertir cada día de operación en producción.

Vaca Muerta Online — Energía, petróleo y gas desde Neuquén.

Fuente: VMO

Comentarios
Volver arriba