Generales Escuchar artículo

Vaca Muerta bajo el agua

Rutas destruidas, jornadas interminables y trabajadores que arriesgan la vida para llegar al pozo.

Vaca Muerta bajo el agua

Rutas destruidas, jornadas interminables y trabajadores que arriesgan la vida para llegar al pozo.

Tras el temporal que golpeó a la Cuenca Neuquina, Marcelo Rucci advirtió que el sindicato no permitirá jornadas de 24 o 36 horas y amenazó con impedir el ingreso a los yacimientos si no se reparan los caminos. Un viaje desde Neuquén hasta La Amarga Chica volvió a exponer una realidad alarmante: pozos profundos, cráteres cubiertos de agua, camiones varados y conductores que, por llegar a horario, pueden poner en peligro su vida y la de los demás.

En Vaca Muerta se habla de inversiones millonarias, récords de producción y exportaciones de petróleo. Pero hay otra realidad que se vive todos los días en el campo: la de los trabajadores que deben recorrer rutas y caminos deteriorados para llegar a los yacimientos, muchas veces en condiciones que convierten un traslado habitual en una situación de riesgo.

El temporal que afectó a distintos sectores de la provincia de Neuquén agravó un problema que la industria no puede seguir tratando como una dificultad secundaria. Los caminos petroleros quedaron seriamente comprometidos, con pozos, sectores anegados, huellas profundas y tramos en los que circular exige reducir drásticamente la velocidad.

Este lunes, un viaje desde Neuquén hasta La Amarga Chica dejó una imagen concreta de esa situación. El trayecto se volvió peligroso por el estado de la ruta, los pozos de grandes dimensiones y las maniobras de vehículos que frenaban bruscamente. La velocidad debió reducirse al mínimo en varios sectores y el viaje terminó con una demora en la llegada al pozo.

Se llegó tarde, pero se llegó con vida.

La frase resume una realidad que merece ser escuchada por las operadoras, las empresas de servicios y las autoridades responsables de garantizar condiciones seguras de circulación.

Caminos petroleros: cuando llegar a horario se convierte en un riesgo

El deterioro de los accesos no afecta solamente la comodidad del viaje o el cumplimiento de los horarios. En una actividad donde circulan camionetas, camiones, equipos pesados y vehículos de transporte de personal, una maniobra imprevista puede desencadenar un accidente grave.

Durante el recorrido se observaron vehículos que frenaban de golpe ante los pozos y sectores peligrosos. También había camiones que habían quedado comprometidos en la ruta, una muestra de las dificultades que enfrenta el tránsito pesado cuando el terreno pierde estabilidad o el agua oculta las condiciones reales del camino.

A eso se suma un comportamiento que agrava el peligro: conductores que circulan a velocidades elevadas pese a conocer el estado de las rutas petroleras.

La urgencia por llegar al cambio de turno, cumplir con una tarea o evitar una demora nunca debería imponerse sobre la seguridad. Frenar a tiempo, mantener distancia, reducir la velocidad y respetar las condiciones del camino son medidas esenciales. Pero la responsabilidad no puede recaer únicamente sobre quien maneja: también hacen falta rutas transitables, señalización adecuada y decisiones empresariales que contemplen los riesgos reales.

En estas condiciones, llegar tarde no debería convertirse en motivo de presión para el trabajador. Ningún horario de ingreso justifica una maniobra que pueda terminar en una tragedia.

Cráteres llenos de agua: una trampa en los caminos de los yacimientos

El peligro no termina cuando se abandona la ruta principal y se ingresa al área de producción.

En los yacimientos también se observan sectores con pozos profundos y grandes acumulaciones de agua. Lo que desde la superficie parece un charco puede ocultar un desnivel, una huella destruida o un cráter capaz de provocar la pérdida de control de una camioneta o dejar inmovilizado un vehículo pesado.

La falta de visibilidad sobre el estado del terreno aumenta el riesgo, especialmente para quienes no conocen cada tramo o deben circular durante la noche, con lluvia o con escasa iluminación.

Los caminos internos son parte de la infraestructura operativa de Vaca Muerta. Por ellos circulan trabajadores, herramientas, equipos y materiales indispensables para sostener la producción. Si no se encuentran en condiciones adecuadas, toda la operación queda expuesta a incidentes que podrían evitarse con mantenimiento, inspecciones y restricciones preventivas cuando el tránsito no resulta seguro.

No alcanza con esperar a que baje el agua. Hace falta evaluar los daños, identificar los puntos críticos, reparar los sectores comprometidos y establecer condiciones claras para habilitar nuevamente la circulación.

Marcelo Rucci: “No vamos a contar muertos”

El estado de los caminos se suma a otra preocupación: las extensiones de jornada que se produjeron cuando las lluvias impidieron los recambios de turno y dejaron trabajadores aislados en los campos de producción.

El secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, Marcelo Rucci, cuestionó las condiciones en las que algunos operarios debieron permanecer en los yacimientos durante períodos de entre 24 y 36 horas. También denunció dificultades para garantizar necesidades básicas, como la alimentación, y reclamó que se respete el límite de las jornadas laborales.

“Nosotros no vamos a arriesgar la vida de nuestros compañeros trabajando 24, 36 horas”, advirtió el dirigente, quien fue contundente al afirmar: “No vamos a contar muertos por el afán de las empresas de seguir produciendo”.

Rucci también planteó que los trabajadores deben cumplir sus 12 horas de jornada, sin que las dificultades operativas se traduzcan en extensiones que comprometan su seguridad.

El reclamo apunta a un problema central: cuando un temporal bloquea los accesos, las empresas deben contar con protocolos para proteger al personal, organizar los relevos, garantizar alimentos y agua, y evitar que la continuidad de la producción prevalezca sobre la integridad física de las personas.

La seguridad no puede depender de que el clima acompañe ni de que un camino permita pasar de casualidad.

El ultimátum por los accesos a los yacimientos

Rucci también advirtió que el gremio exigirá la reparación de los caminos y que, si no existen condiciones seguras para ingresar, los trabajadores podrían permanecer en los accesos sin entrar a las áreas.

La advertencia marca un límite frente a una situación que compromete tanto a quienes trabajan en los equipos como a quienes realizan tareas de transporte y servicios.

El problema requiere una respuesta coordinada. Las operadoras deben identificar los accesos críticos y exigir que se intervenga sobre ellos; las empresas responsables del mantenimiento tienen que priorizar los sectores más deteriorados, y las autoridades deben intervenir dentro de sus competencias para garantizar la transitabilidad y la seguridad vial.

También es necesario establecer criterios claros para suspender o restringir la circulación cuando las condiciones del terreno no permiten transitar de manera segura.

La producción puede esperar una reparación o una mejora de las condiciones climáticas. La vida de un trabajador no admite una segunda oportunidad.

Vaca Muerta no puede crecer con trabajadores expuestos

La industria hidrocarburífera argentina busca ampliar su producción, desarrollar nuevos mercados y consolidar su capacidad exportadora. Pero ese crecimiento exige una infraestructura acorde con la magnitud de la actividad.

Las rutas de acceso, los caminos internos, los sistemas de comunicación, los servicios de emergencia y los protocolos de contingencia forman parte de las condiciones necesarias para operar. No son gastos accesorios ni cuestiones que puedan postergarse indefinidamente.

Cada vehículo que circula por la Cuenca Neuquina transporta personas que tienen familias y responsabilidades. Cada cambio de turno implica un desplazamiento que debe realizarse en condiciones razonables de seguridad. Y cada hora adicional que un trabajador permanece en el campo por la imposibilidad de relevarlo exige una respuesta organizada de las empresas.

El temporal puso en evidencia la vulnerabilidad de los accesos, pero también dejó planteada una pregunta de fondo: ¿está preparada toda la infraestructura que sostiene a Vaca Muerta para responder a una actividad que crece y demanda cada vez más circulación?

No se trata de detener el desarrollo energético. Se trata de garantizar que ese desarrollo no se construya a costa de quienes lo hacen posible.

Llegar con vida también es parte de la producción

La experiencia del trayecto entre Neuquén y La Amarga Chica deja una advertencia que trasciende un viaje particular. Los caminos deteriorados, los pozos ocultos por el agua, los camiones comprometidos y la circulación imprudente forman una combinación peligrosa que exige respuestas urgentes.

Los trabajadores deben conducir con precaución y respetar las condiciones del terreno. Pero también necesitan que las empresas y las autoridades asuman sus responsabilidades, que los accesos se mantengan en condiciones seguras y que nadie sea presionado para arriesgarse con tal de llegar a horario.

En Vaca Muerta, cada barril producido requiere una cadena de personas, equipos y servicios que funcionan todos los días. Esa cadena comienza mucho antes de llegar a la locación: empieza en el camino que recorre cada trabajador.

Porque en la industria petrolera no alcanza con llegar al pozo. Hay que poder volver a casa.

VACAMUERTAONLINE.COM.AR | La realidad de los trabajadores de Vaca Muerta

Fuente: vmo

Comentarios
Volver arriba