
Vaca Muerta consolida su peso en el gas argentino
60 pozos conectados en nueve meses y mayor influencia en la producción nacional.
La dinámica gasífera de Vaca Muerta volvió a mostrar señales de fortaleza durante los primeros nueve meses de 2025. Entre enero y septiembre se pusieron en producción 60 pozos nuevos, un volumen que, si bien se ubica por debajo del ritmo del año pasado, permitió sostener la evolución del shale gas y asegurar el abastecimiento en los meses de mayor demanda.
El crecimiento de la producción no convencional continúa modificando la matriz energética argentina: el shale alcanzó el 53% del gas nacional, tres puntos por encima del registro del año anterior. La tendencia confirma el papel decisivo que la Cuenca Neuquina ejerce sobre la oferta total, aun en un escenario de actividad heterogénea entre bloques.
Producción nacional: leve desaceleración, pero fuerte tracción del shale
En septiembre, la producción nacional de gas natural trepó a 147 millones de metros cúbicos por día (MMm³/d), cifra que representó un incremento interanual del 3,1%. El promedio del período enero–septiembre se ubicó en 146,5 MMm³/d, apuntalado principalmente por los aportes de Vaca Muerta.
Los meses de mayor consumo dejaron otra marca relevante: durante el invierno, la oferta total llegó a 175 MMm³/d, con un aumento del 2,7% respecto a 2024. De ese volumen, más del 90% provino de producción local, dado que las importaciones desde Bolivia siguen en niveles mínimos.
Julio marcó un nuevo hito en el país, con 161 MMm³/d de producción nacional, un récord empujado por la madurez de los desarrollos de shale y una mejora en la estabilidad operativa de los principales yacimientos.
Gas seco, gas asociado y diferencias por área: la anatomía del crecimiento
La evolución de la actividad en Vaca Muerta presentó ritmos distintos según el bloque.
Aguada Pichana Oeste y Sierra Chata mostraron una reducción más marcada en el nivel de conexiones, lo que limitó el crecimiento del gas seco, que de todas maneras mantuvo un alza interanual del 16,3% en septiembre.
El punto de equilibrio vino por otro lado: el gas asociado —el que se produce como consecuencia del desarrollo petrolero— volvió a tomar protagonismo. Ese segmento permitió compensar la menor incorporación de pozos y sostuvo la expansión total. En agosto, el shale gas registró un incremento interanual del 9% impulsado, en buena medida, por este aporte adicional.
Vaca Muerta: el corazón del gas argentino
La Cuenca Neuquina continúa afirmándose como el eje del suministro nacional. En septiembre aportó 100 MMm³/d, y el promedio de los primeros nueve meses llegó a 106 MMm³/d, lo que significó un crecimiento de 3,7% comparado con 2024.
Dentro de la cuenca, la transformación es contundente: el shale gas alcanzó una participación del 74% entre enero y septiembre, cinco puntos más que el año pasado y 36 puntos más que en 2019. La combinación entre desarrollos de gas seco y el empuje del gas asociado fue decisiva para sostener esta tendencia.
En invierno, la producción neuquina llegó a 118 MMm³/d, un avance interanual del 4,1%, sostenido por:
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un crecimiento del 5% en gas seco,
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un salto del 32% en gas asociado,
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y una caída del 10% en el segmento convencional.
El comportamiento reafirma que el futuro gasífero argentino está íntimamente ligado a la expansión del no convencional.
Mirada regional: del abastecimiento interno a oportunidades de exportación
El protagonismo del shale no sólo se refleja en el mercado local. Uno de los hitos del año fue la confirmación de que parte del gas producido en Fortín de Piedra comenzará a abastecer a Brasil, abriendo un camino que Argentina busca consolidar: el salto de Vaca Muerta hacia los mercados regionales.
La combinación de mayor productividad, infraestructura en desarrollo y conexiones que continúan poniéndose en marcha abre la puerta a un escenario donde la cuenca neuquina sea un proveedor estable, competitivo y con capacidad exportadora durante todo el año.
Conclusión: menos pozos, más eficiencia y más peso en el mapa energético
Si bien la cantidad de pozos conectados en 2025 fue menor a la del año anterior, los datos muestran que Vaca Muerta transita una etapa de madurez operativa: con menos pozos, produce más y sostiene el crecimiento nacional.
La cuenca sigue siendo el motor del sistema gasífero argentino, y su evolución marca no solo la capacidad de abastecimiento interno, sino el rumbo estratégico que permitirá a la Argentina posicionarse como un jugador relevante en el mercado sudamericano.
Fuente: vmo