
Vaca Muerta entra en la era del agua
Buscan convertir el residuo de la producción en un nuevo recurso industrial.
Neuquén será sede del primer congreso latinoamericano de la Produced Water Society. Operadoras, empresas de servicios, organismos públicos, sindicatos y especialistas de Estados Unidos debatirán cómo tratar, reutilizar y transformar el agua producida y el flowback en un nuevo recurso para el desarrollo de Vaca Muerta.
Vaca Muerta enfrenta un desafío que crece al mismo ritmo que la producción de petróleo y gas: qué hacer con el agua que queda después de cada operación de fractura.
La discusión llegará a Neuquén el 15 y 16 de octubre, cuando el Hotel Hilton de la capital provincial sea sede del primer congreso latinoamericano de la Produced Water Society (PWS), una organización internacional especializada en la gestión del agua producida por la industria hidrocarburífera.
El encuentro reunirá a representantes de operadoras, empresas de servicios, organismos públicos, sindicatos y especialistas de la cuenca Permian, en Estados Unidos, una de las principales referencias internacionales en el desarrollo de hidrocarburos no convencionales.
Pero detrás del congreso existe una discusión mucho más amplia: Vaca Muerta necesita comenzar a pensar el agua como parte de su infraestructura productiva.
Del agua utilizada al agua recuperada
Durante una fractura hidráulica se utilizan grandes volúmenes de agua. Una parte de ese fluido retorna posteriormente a superficie como flowback y, durante la vida productiva del pozo, también aparece agua asociada a la extracción de hidrocarburos.
Según explicó Guillermo Arvesano, presidente de la PWS en Argentina, alrededor del 30% del agua inyectada durante una etapa de fractura puede regresar a superficie en distintos momentos.
El desafío comienza allí.
Ese volumen debe ser almacenado, transportado, tratado y, dependiendo de sus características, reutilizado o enviado a disposición final.
Actualmente una parte importante de esos volúmenes termina en pozos sumideros, una alternativa contemplada por la normativa vigente.
Pero la industria está buscando avanzar hacia otro modelo: tratar el agua para volver a utilizarla en nuevas fracturas y desarrollar nuevos destinos productivos.
"Hay mucha agua en superficie en Vaca Muerta y existen tecnologías en el mundo, además de empresas neuquinas que ya están trabajando, que pueden implementarse", señaló Arvesano.
Permian muestra el camino
La referencia internacional estará presente en Neuquén.
La Produced Water Society nació en la cuenca Permian durante la década de 1990, precisamente cuando el crecimiento de la producción no convencional comenzó a generar una demanda cada vez mayor de agua y obligó a la industria a desarrollar nuevas alternativas para su manejo.
Actualmente, según Arvesano, más del 60% del agua destinada a las operaciones de fractura en Permian ya es reutilizada.
La experiencia estadounidense también comenzó a trascender al sector petrolero.
El tratamiento del agua producida permitió investigar aplicaciones vinculadas con la agricultura y otros sectores que requieren grandes volúmenes de agua, entre ellos la refrigeración de centros de datos.
En el sector agrícola existen incluso proyectos piloto para utilizar agua tratada en cultivos como la alfalfa.
La discusión, por lo tanto, empieza a cambiar de escala.
Ya no se trata solamente de encontrar una forma de disponer del agua que regresa de los pozos. El objetivo es recuperar el recurso, acondicionarlo y encontrar nuevos usos económicamente viables.
La oportunidad que aparece para las empresas neuquinas
Detrás de esta transformación existe una cadena industrial que todavía tiene un enorme margen para desarrollarse.
La gestión del agua producida requiere infraestructura y servicios para cada una de sus etapas:
captación, almacenamiento, transporte, separación, tratamiento, filtración, control de calidad, acondicionamiento, reutilización y disposición final.
Eso puede generar oportunidades para proveedores locales especializados en plantas de tratamiento, bombas, tanques, logística, productos químicos, filtración, membranas, automatización, monitoreo y mantenimiento.
También existe una conexión directa con otras áreas de servicios petroleros.
El agua que retorna de una operación de fractura no es simplemente agua. Puede contener sólidos, sales, hidrocarburos y otros componentes que deben ser separados o tratados antes de volver al circuito.
Por eso, el tratamiento de fluidos y el control de sólidos pueden convertirse en parte de una nueva cadena de valor alrededor del agua producida.
Para Neuquén, el desafío será lograr que una parte importante de esa tecnología y de esos servicios sea desarrollada por empresas radicadas en la provincia.
Más producción también significa más presión sobre la infraestructura
El debate llega en un momento de fuerte crecimiento de Vaca Muerta.
Cada nuevo pozo y cada nueva etapa de fractura incrementan la necesidad de agua, transporte, almacenamiento y tratamiento.
Por eso, el agua comienza a ocupar un lugar similar al que ya tienen otros cuellos de botella de la cuenca: rutas, arena, ductos, capacidad de transporte, instalaciones de superficie y logística.
La diferencia es que el agua tiene además una dimensión ambiental y territorial que obliga a pensar soluciones de largo plazo.
Cuanto más crezca Vaca Muerta, más importante será resolver qué sucede con el agua después de la fractura.
Una hoja de ruta hacia 2031
El congreso tendrá siete paneles y presentaciones técnicas evaluadas por un comité especializado.
Entre los temas previstos estarán la situación actual de Vaca Muerta, el marco regulatorio, la infraestructura existente y las experiencias desarrolladas en Estados Unidos.
Pero uno de los puntos centrales será la construcción de una hoja de ruta para la gestión del agua en Vaca Muerta con horizonte 2031.
El objetivo será identificar qué tecnologías necesita la cuenca, qué infraestructura deberá desarrollarse, qué cambios regulatorios pueden ser necesarios y qué oportunidades pueden abrirse para los proveedores locales.
La discusión llega en un momento clave.
Vaca Muerta ya demostró que puede transformar la matriz energética y exportadora argentina. Ahora aparece otro desafío menos visible, pero estratégico: construir una economía circular alrededor de uno de los principales insumos de la actividad.
El futuro del shale neuquino no estará definido solamente por cuántos barriles pueda producir.
También estará determinado por cuánto de lo que utiliza puede recuperar.
El próximo negocio puede estar en el agua
La industria hidrocarburífera conoce desde hace décadas cómo extraer petróleo y gas de formaciones no convencionales.
Ahora deberá perfeccionar otra tecnología: cómo recuperar el agua utilizada para hacerlo.
Si Vaca Muerta consigue avanzar desde un modelo basado principalmente en la disposición hacia otro basado en el tratamiento y la reutilización, el agua producida podría dejar de ser considerada exclusivamente un costo operativo para convertirse en una nueva plataforma de servicios, tecnología e inversión.
Y para Neuquén, eso abre una pregunta que va más allá del petróleo:
¿puede la provincia convertirse también en un polo latinoamericano de tecnología para el tratamiento y reutilización del agua producida?
El congreso de octubre será una de las primeras grandes discusiones para empezar a responderla.
Fuente: VMO