
Vaca Muerta no solo produce energía
Ahora también puede producir la electricidad que necesita la inteligencia artificial. Del shale a los centros de datos: Neuquén empieza a disputar una nueva industria de alto consumo energético y tecnológico.
Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline
Durante años, cuando se hablaba de Vaca Muerta, la conversación giraba casi exclusivamente alrededor de petróleo, gas, oleoductos, gasoductos y exportaciones.
Ahora aparece una nueva posibilidad que puede cambiar la dimensión estratégica de la cuenca: convertir la disponibilidad de energía en una plataforma para desarrollar infraestructura digital de gran escala.

El crecimiento mundial de la inteligencia artificial está generando una demanda extraordinaria de electricidad. Los centros de datos necesitan energía abundante, continua y competitiva para mantener funcionando miles de servidores, sistemas de refrigeración y redes de procesamiento.
Y en esa carrera, Neuquén tiene algo que pocos territorios pueden ofrecer al mismo tiempo: gas, generación eléctrica, infraestructura energética, agua, territorio disponible y temperaturas que pueden favorecer la refrigeración de los equipos.
La discusión, por lo tanto, empieza a ser otra.
¿Puede Vaca Muerta transformarse también en un polo energético para la inteligencia artificial?
Todo indica que esa posibilidad ya dejó de ser una hipótesis lejana.
El gas de Vaca Muerta puede convertirse en energía para procesar datos
El petróleo genera exportaciones y divisas. El gas, además, puede convertirse en un insumo estratégico para nuevas industrias electrointensivas.
Un centro de datos no necesita simplemente electricidad barata. Necesita electricidad disponible las 24 horas, estabilidad de suministro, capacidad de ampliación y una infraestructura de transmisión capaz de acompañar el crecimiento.
Ahí aparece una oportunidad para Neuquén.
La expansión de Vaca Muerta está generando mayor disponibilidad de gas y, simultáneamente, inversiones en generación, transporte y distribución de energía.
Ese proceso puede producir un efecto multiplicador:
gas → generación eléctrica → centros de datos → inteligencia artificial → servicios tecnológicos → empleo especializado.
Es una cadena de valor completamente diferente a la tradicional industria petrolera, pero que puede comenzar utilizando uno de los recursos que Vaca Muerta está haciendo abundante: la energía.
Pampa Energía analiza un proyecto de hasta 500 MW
Uno de los movimientos que merece atención es el proyecto que Pampa Energía analiza en las inmediaciones de la central térmica Loma de la Lata.
La iniciativa contempla una capacidad potencial de hasta 500 MW, aunque el desarrollo comenzaría con una primera etapa de entre 20 y 40 MW.
La inversión necesaria para alcanzar la capacidad máxima fue estimada en alrededor de US$900 millones.
El dato importante no es solamente el monto.
Es que una central eléctrica ubicada en el corazón de Vaca Muerta podría convertirse en parte de la infraestructura que alimente una nueva industria.
En otras palabras, el centro de datos se acerca a la energía, y la energía está en el corazón de Vaca Muerta.
De producir moléculas a producir potencia
Este puede ser uno de los cambios más interesantes para analizar.
Argentina históricamente tuvo enormes recursos energéticos, pero no siempre consiguió transformarlos en una ventaja industrial.
Vaca Muerta ofrece la posibilidad de cambiar esa ecuación.
La producción de hidrocarburos puede alimentar:
- generación eléctrica;
- industria petroquímica;
- fertilizantes;
- minería;
- siderurgia;
- transporte;
- exportaciones de GNL;
- centros de datos;
- inteligencia artificial.
Por eso, la verdadera revolución de Vaca Muerta podría estar mucho más allá del barril de petróleo.
El desafío consiste en utilizar la energía competitiva como plataforma para instalar industrias que agreguen valor dentro del país.
La inteligencia artificial también necesita territorio
Hay otro elemento que muchas veces queda fuera de la discusión: un centro de datos de gran escala necesita espacio físico.
No se trata simplemente de instalar computadoras.
Se requieren terrenos, subestaciones eléctricas, líneas de transmisión, sistemas de refrigeración, fibra óptica, seguridad, caminos, agua y una enorme capacidad de respaldo energético.
Por eso Neuquén comienza a aparecer en el radar.
El ministro de Infraestructura y secretario del Consejo de Desarrollo de Neuquén, Rubén Etcheverry, planteó incluso la posibilidad de avanzar hacia un ecosistema o clúster de centros de datos.
La lógica es interesante: conseguir que el primer proyecto funcione para que después lleguen otros.
Es el mismo mecanismo que la industria hidrocarburífera conoce muy bien.
Primero llega una inversión. Después aparecen proveedores. Luego infraestructura. Y finalmente se genera un ecosistema.
Un proyecto de US$1.400 millones también mira a Neuquén
Entre las iniciativas que aparecen en el radar se encuentra la propuesta de FlexDomes, que contempla una primera etapa con unos 120 MW de carga informática y una inversión estimada en US$1.400 millones.
También existe el proyecto anunciado por OpenAI y Sur Energy, que había planteado una inversión potencial de hasta US$25.000 millones y una capacidad de hasta 500 MW.
Este último caso todavía requiere avances concretos para pasar del anuncio a la construcción.
Y acá aparece una diferencia que desde VacaMuertaOnline consideramos fundamental:
una cosa es el interés internacional y otra muy distinta es una inversión ejecutada.
Argentina ya tuvo numerosos anuncios multimillonarios. El verdadero cambio estructural llegará cuando comiencen las obras, se conecten los primeros megavatios y empiecen a operar los primeros servidores.
Vaca Muerta podría generar un nuevo mercado para sus proveedores
Este punto merece especial atención.
La llegada de centros de datos no beneficiaría solamente a las empresas tecnológicas.
También podría abrir oportunidades para numerosas compañías que hoy trabajan alrededor del petróleo y el gas.
Construcción, electricidad, automatización, instrumentación, estructuras metálicas, transporte pesado, movimiento de suelos, seguridad, mantenimiento, generación, refrigeración industrial, telecomunicaciones, fibra óptica y servicios ambientales son algunos de los sectores que podrían participar.
Es decir:
el ecosistema industrial que construyó Vaca Muerta podría encontrar un nuevo mercado.
Y eso es especialmente relevante para las pymes neuquinas.
El gran desafío: no alcanza con tener gas
La energía barata es una condición necesaria, pero no suficiente.
Para que Neuquén pueda convertirse en un polo de centros de datos deberá resolver varios desafíos:
1. Capacidad eléctrica.
Los proyectos de cientos de megavatios requieren generación y transmisión confiables.
2. Conectividad.
La inteligencia artificial necesita redes de fibra óptica de alta capacidad y baja latencia.
3. Agua y refrigeración.
Los centros de datos requieren sistemas eficientes para evacuar el calor generado por los servidores.
4. Infraestructura.
Caminos, terrenos, subestaciones y servicios deben acompañar las inversiones.
5. Seguridad jurídica.
Los proyectos tecnológicos también requieren horizontes de inversión de largo plazo.
6. Talento.
Ingenieros, técnicos, especialistas en electricidad, telecomunicaciones, automatización y sistemas serán cada vez más necesarios.
Del "shale oil" al "shale power"
Hay una idea que puede resumir esta nueva etapa.
Vaca Muerta no solamente puede ser una fuente de petróleo y gas. Puede convertirse en una fuente de energía para industrias que todavía no existen a gran escala en Argentina.
La inteligencia artificial es una de ellas.
Los centros de datos son otra.
Y detrás pueden aparecer nuevas industrias que hoy todavía estamos comenzando a imaginar.
Esto coloca a Neuquén frente a una oportunidad histórica: no limitarse a exportar moléculas, sino utilizar parte de esa energía para atraer capital, tecnología, conocimiento y nuevas cadenas productivas.
La próxima competencia no será solamente por el petróleo
Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil ya buscan posicionarse como destinos para infraestructura digital.
Argentina tiene una ventaja energética que puede ser determinante, pero deberá convertirla en una propuesta integral.
Vaca Muerta puede aportar el combustible.
La generación puede aportar la electricidad.
La infraestructura puede aportar la conexión.
El territorio puede aportar escala.
Y el talento deberá completar la ecuación.
Si esas piezas consiguen funcionar juntas, Neuquén podría pasar de ser uno de los grandes polos hidrocarburíferos de América Latina a convertirse también en una plataforma energética para la economía digital.
Y ahí está quizás la verdadera dimensión de la revolución energética argentina.
El petróleo y el gas pueden ser el comienzo de la transformación. No necesariamente su destino final.
La mirada de VacaMuertaOnline
En VacaMuertaOnline creemos que esta discusión merece ser incorporada al debate energético argentino.
Durante décadas preguntamos cuánto petróleo y cuánto gas podía producir Neuquén.
La próxima pregunta puede ser mucho más ambiciosa:
¿Cuánta industria nueva puede generar la energía de Vaca Muerta?
Porque si Argentina consigue transformar energía abundante en industria, tecnología, inteligencia artificial, minería, petroquímica y conocimiento, entonces Vaca Muerta habrá dejado de ser solamente un yacimiento.
Habrá comenzado a convertirse en una plataforma de desarrollo económico para todo el país.
Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline
Periodismo energético desde el corazón de la industria.
Fuente: vmo