
Vaca Muerta prepara una segunda revolución petrolera
El norte proyecta más de 3.000 pozos y una producción de hasta 350.000 barriles diarios.
YPF, Pluspetrol, Tecpetrol y Vista Energy lideran una nueva etapa de inversiones en el norte de la formación. Cinco grandes proyectos concentran compromisos superiores a los US$ 62.000 millones y podrían transformar a Rincón de los Sauces en el nuevo centro logístico e industrial del shale. La infraestructura de transporte será determinante para convertir el potencial geológico en exportaciones.
Vaca Muerta está ingresando en una nueva etapa de expansión territorial. Después de consolidar su principal núcleo productivo en el centro de Neuquén, la industria hidrocarburífera comienza a acelerar su desarrollo hacia el norte de la cuenca, donde varias de las principales operadoras del país preparan inversiones de una dimensión que puede modificar el mapa energético argentino.
El movimiento tiene como protagonistas a YPF, Pluspetrol, Tecpetrol y Vista Energy, compañías que están impulsando proyectos de gran escala alrededor de Rincón de los Sauces y en áreas cercanas al límite con Mendoza.
Las proyecciones son contundentes: más de 3.000 pozos, inversiones que superan los US$ 62.000 millones y una producción potencial de entre 330.000 y 350.000 barriles diarios de petróleo si los desarrollos previstos alcanzan su madurez.
No se trata de una expansión inmediata. Son programas de inversión plurianuales, con horizontes que en algunos casos se extienden durante más de dos décadas. Pero el volumen de capital comprometido y la cantidad de perforaciones proyectadas muestran que el norte neuquino dejó de ser una zona secundaria para convertirse en uno de los principales territorios de crecimiento del shale argentino.
El desafío ahora es transformar los anuncios en equipos trabajando, pozos conectados, infraestructura disponible y producción con destino a los mercados internacionales.
YPF concentra la mayor apuesta y proyecta miles de perforaciones
La estrategia de YPF es uno de los pilares de esta expansión. La compañía conducida por Horacio Marín impulsa tres grandes desarrollos en el norte neuquino, con inversiones brutas estimadas en aproximadamente US$ 44.000 millones, considerando la participación de sus socios.
Entre ellos sobresalen La Escalonada y Narambuena, dos áreas que concentran alrededor de US$ 35.000 millones en inversiones proyectadas y unos 1.750 pozos.
Otro proyecto relevante es Bajo del Toro, desarrollado junto con Vista Energy, donde YPF posee el 65% de participación y su socio el 35%.
La iniciativa obtuvo la aprobación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y contempla un desembolso estimado de US$ 8.729 millones, con un programa de 440 pozos.
Las proyecciones contemplan alcanzar una meseta de aproximadamente 80.000 barriles diarios entre 2033 y 2040, además de generar cerca de 2.900 puestos de trabajo directos.
El proyecto también tiene una dimensión exportadora significativa: las estimaciones contemplan ventas externas acumuladas por unos US$ 25.000 millones entre 2027 y 2055.
La apuesta de YPF se apoya en una evaluación favorable de la calidad de la roca. Aunque la productividad esperada del norte podría ubicarse ligeramente por debajo del núcleo tradicional de Vaca Muerta, las estimaciones empresariales consideran que la diferencia de rentabilidad sería acotada.
La participación de socios como Vista, Shell, Pluspetrol y Gas y Petróleo del Neuquén permite distribuir inversiones y riesgos en los distintos bloques.
Pluspetrol apunta a superar los 100.000 barriles diarios
Otro de los proyectos que puede cambiar la escala productiva del norte es Bajo del Choique-La Invernada, operado por Pluspetrol junto con Gas y Petróleo del Neuquén (GyP).
La iniciativa cuenta con aprobación del RIGI y contempla inversiones por US$ 12.240 millones, la perforación de 620 pozos horizontales y la construcción de cuatro plantas de tratamiento.
Actualmente, el bloque produce alrededor de 46.600 barriles diarios y concentra seis de los diez pozos de mayor productividad del país, de acuerdo con los datos difundidos sobre el proyecto.
La meta de la compañía es superar los 100.000 barriles diarios entre fines de 2028 y comienzos de 2029.
Para alcanzar ese objetivo, el programa contempla tres equipos de perforación dedicados y un ritmo estimado de 41 pozos por año.
Un dato relevante es la orientación exportadora del desarrollo: aproximadamente el 92% de la producción proyectada tendría como destino los mercados externos.
Además de la perforación, Pluspetrol deberá desarrollar infraestructura complementaria, incluyendo un oleoducto de 45 kilómetros, gasoductos y acueductos para gestionar el agua asociada a la producción.
La dimensión del proyecto demuestra que el desarrollo no convencional exige una planificación integral que va mucho más allá de la actividad en boca de pozo.
Tecpetrol y Vista completan el nuevo mapa de inversiones
La expansión también tiene como protagonistas a otras dos compañías con fuerte presencia en la industria energética.
Tecpetrol obtuvo la aprobación del RIGI para Los Toldos II Este, un proyecto que contempla inversiones por US$ 6.432 millones y la perforación de 380 pozos.
Se trata de una de las mayores apuestas de la compañía del Grupo Techint en Vaca Muerta, con una meta de producción de 70.000 barriles diarios para 2027.
Por su parte, Vista Energy prepara su propio proyecto de inversión bajo el RIGI para el bloque Águila Mora.
La iniciativa contempla aproximadamente US$ 4.250 millones y un programa de 250 pozos.
Vista también participa como socia de YPF en Bajo del Toro, una posición que le permite intervenir en más de un frente de desarrollo dentro de esta nueva ventana productiva.
La coincidencia de estos proyectos muestra que el norte neuquino está ingresando en una etapa de competencia entre grandes operadores, con inversiones de largo plazo y una creciente demanda de infraestructura y servicios especializados.
Los oleoductos: la infraestructura que puede cambiar el destino del norte
Durante años, una de las principales limitaciones para acelerar el desarrollo del norte de Vaca Muerta fue la capacidad de transporte.
La calidad de los recursos y el potencial productivo de los bloques no siempre estuvieron acompañados por la infraestructura necesaria para evacuar mayores volúmenes de petróleo.
Esa situación comienza a modificarse con nuevas obras de transporte.
Entre las principales iniciativas se encuentran Duplicar Norte, de Oldelval, y el sistema Vaca Muerta Norte, que permitirán conectar los desarrollos productivos con las redes de evacuación y los circuitos de exportación.
Duplicar Norte contempla una extensión de aproximadamente 207 kilómetros y una inversión estimada en US$ 380 millones. Su capacidad se proyecta hasta los 220.000 barriles diarios hacia diciembre, de acuerdo con el cronograma informado.
Estas obras resultan fundamentales para acompañar el crecimiento de los bloques y evitar que la falta de transporte se convierta nuevamente en un límite para la producción.
La infraestructura también tiene una dimensión estratégica para el país: cada barril adicional que pueda llegar a los mercados externos representa una oportunidad de generar divisas, ampliar las exportaciones y fortalecer el balance energético.
Sin embargo, el desafío no termina con la construcción de los oleoductos. También será necesario desarrollar instalaciones de tratamiento, almacenamiento, conexiones eléctricas, suministro de agua y servicios industriales que acompañen el crecimiento de la actividad.
Rincón de los Sauces: el nacimiento de un nuevo polo de servicios petroleros
La transformación del norte de Vaca Muerta tiene un protagonista territorial que comienza a ganar relevancia: Rincón de los Sauces.
La localidad, históricamente vinculada con la producción convencional, tiene la posibilidad de convertirse en el principal centro operativo y logístico de esta nueva etapa del shale.
Su ubicación geográfica resulta estratégica para atender desarrollos que se encuentran alejados de los principales centros de servicios de la cuenca.
El crecimiento de la actividad demandará talleres, depósitos, bases operativas, empresas de transporte, alojamiento, alimentación, mantenimiento industrial y una amplia variedad de servicios especializados.
La experiencia acumulada en Añelo puede acelerar este proceso. La industria ya conoce las necesidades operativas de una expansión no convencional y dispone de tecnología, proveedores y modelos logísticos que pueden trasladarse al norte neuquino.
La oportunidad es enorme, pero también plantea desafíos para el desarrollo urbano.
Rincón de los Sauces deberá prepararse para una mayor demanda de viviendas, servicios públicos, infraestructura vial, salud, educación y espacios industriales.
El crecimiento petrolero puede convertirse en un motor económico para la ciudad, aunque su impacto dependerá de la capacidad de planificación y de la participación de las empresas y trabajadores locales.
La oportunidad para las empresas de servicios y los proveedores regionales
Detrás de los más de 3.000 pozos proyectados existe una demanda potencial de servicios que puede beneficiar a toda la cadena de valor hidrocarburífera.
Cada perforación requiere equipos, herramientas, fluidos, productos químicos, transporte, tratamiento de residuos, control de sólidos, mantenimiento y personal especializado.
A medida que aumente la actividad, las operadoras necesitarán proveedores capaces de responder con disponibilidad operativa, eficiencia, seguridad y estándares técnicos adecuados.
Para las pequeñas y medianas empresas de Neuquén y Río Negro, el crecimiento del hub norte representa una oportunidad para ampliar sus operaciones y participar de contratos de mayor escala.
También puede abrir espacio para nuevas inversiones en infraestructura industrial, centros de almacenamiento y bases de servicios.
La clave estará en que los proveedores regionales puedan anticiparse a la demanda, desarrollar capacidades técnicas y establecer acuerdos comerciales con las grandes operadoras y contratistas.
La expansión del norte no solamente se medirá en barriles y dólares. También deberá evaluarse por su capacidad de generar empleo, fortalecer empresas locales y ampliar la participación de la industria nacional.
De una nueva frontera geológica a un segundo motor exportador
Las proyecciones de producción de entre 330.000 y 350.000 barriles diarios colocan al hub norte entre los desarrollos con mayor potencial de crecimiento de Vaca Muerta.
Pero alcanzar esos niveles requerirá inversiones sostenidas, financiamiento, disponibilidad de equipos, infraestructura de transporte y condiciones económicas que permitan sostener proyectos de largo plazo.
También será determinante la evolución de los precios internacionales del petróleo y la competitividad de los costos de producción.
La Argentina tiene por delante una oportunidad estratégica: convertir el crecimiento de Vaca Muerta en una plataforma exportadora capaz de generar ingresos, inversiones y desarrollo industrial durante las próximas décadas.
El norte neuquino puede ser una parte fundamental de ese proceso.
La próxima etapa de Vaca Muerta no se jugará solamente en la cantidad de fracturas o en la velocidad de perforación. También se definirá en los oleoductos, las plantas de tratamiento, las rutas, los centros logísticos y la capacidad de las empresas regionales para acompañar una expansión de escala internacional.
Rincón de los Sauces tiene la posibilidad de convertirse en el nuevo gran centro operativo del norte de la cuenca. Y detrás de ese cambio aparece una oportunidad que excede a las petroleras: construir un nuevo entramado industrial, comercial y laboral alrededor de uno de los recursos energéticos más importantes de la Argentina.
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Fuente: vmo