
Vaca Muerta y el agua
El decreto de Neuquén ante la muralla de los costos y la realidad del sumidero.
Neuquén ha formalizado la reutilización del agua en el fracking como política de Estado, pero su éxito dependerá de un cambio drástico en la lógica económica de las operadoras y de un sistema de incentivos que supere el modelo actual de bajo costo basado en pozos sumideros.
Por Redacción Vaca Muerta Online
En un movimiento estratégico para la gestión sustentable de Vaca Muerta, el Gobierno de Neuquén emitió el Decreto 792/2026, declarando política pública prioritaria la promoción de tecnologías de reúso, recirculación y recuperación de agua en la actividad hidrocarburífera no convencional. La norma, firmada el 4 de junio, busca explícitamente reducir la captación de agua fresca de fuentes públicas y fomentar la eficiencia hídrica en la industria.
El decreto fundamenta la medida en la necesidad de conservar un recurso estratégico y bajo presión creciente, reconociendo que la tecnología actual permite implementar mecanismos de recuperación de fluidos que aliviarían la demanda sideral de agua que requiere la fractura hidráulica. La iniciativa acompaña un nuevo esquema de canon hídrico industrial y declara de interés provincial los proyectos que incorporen esquemas de aprovechamiento complementario (como destinar parte del agua autorizada a la agroforestería o fines sociales).
Un Análisis de la Realidad Operativa vs. el Anuncio Político
Desde Vaca Muerta Online, realizamos un análisis profesional de esta medida, integrando la perspectiva del mercado local y la operatividad real en el yacimiento. El decreto presenta una visión necesaria de sostenibilidad, pero enfrenta desafíos estructurales profundos que determinan su impacto real.
1. La tecnología existe, el problema es el costo
El primer gran obstáculo que enfrenta este decreto es el diferencial de costos operativos (OPEX). Como lo señalan actores del sector metalúrgico local y PyMEs especializadas en tratamiento de agua, la tecnología para tratar y recuperar el agua de fractura (flowback y agua de producción) está disponible en la región. Sin embargo, su implementación conlleva costos que las operadoras principales (majors) suelen considerar inviables en comparación con la alternativa dominante.
2. La muralla de los pozos sumideros
Para las operadoras, la solución más económica y logísticamente sencilla sigue siendo la reyección en pozos sumideros (disposal wells). Esta práctica implica simplemente inyectar el agua residual en capas geológicas profundas y aisladas, sin tratamiento sustancial para su reúso. Mientras el costo de tratamiento por metro cúbico supere el costo de transporte e inyección profunda, el incentivo económico para el reúso será nulo.
La reyección resuelve el problema operativo de la operadora, pero agrava el problema ambiental: retira agua del ciclo hidrológico superficial de manera definitiva y utiliza volúmenes siderales de recurso dulce que, en la visión del decreto, deberían ser preservados. El impacto de estas captaciones y reyecciones masivas es grande y constante, aunque raras veces se discute públicamente con datos concretos.
3. ¿Alivio real o anuncio político?
La declaración del reúso como "prioridad política" corre el riesgo de quedar como un anuncio de gestión si no se materializan incentivos económicos reales e inmediatos.
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Para las PyMEs: El decreto es una oportunidad, pero solo si el Gobierno Provincial impone un esquema de penalizaciones por reyección profunda o subsidios al reúso que hagan competitivo el tratamiento de agua. De lo contrario, las PyMEs locales, que han invertido en desarrollo tecnológico, seguirán fuera de la cadena de valor de grandes obras.
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Para el Medio Ambiente: El impacto solo será positivo si las operadoras transicionan de captar agua dulce -> fracking -> reyección, a captar agua dulce -> fracking -> tratamiento -> fracking.
Conclusión: El incentivo es la clave
El Decreto 792/2026 es un primer paso regulatorio necesario. Sin embargo, su verdadero éxito no se medirá por su vigencia, sino por la capacidad del nuevo esquema de canon industrial de cambiar la lógica de costos en Vaca Muerta. Si el nuevo canon hace que la reyección profunda sea económicamente dolorosa, o si los mecanismos de promoción para el uso complementario son lo suficientemente atractivos, se verá un alivio real.
De lo contrario, el mercado energético seguirá priorizando la eficiencia financiera, y el agua de Vaca Muerta continuará fluyendo, en cantidades siderales, desde los ríos hacia los sumideros profundos.
He realizado un análisis profesional de la nota, contrastando la política pública anunciada por el Gobierno de Neuquén con la realidad operativa y económica que describes sobre el terreno en Vaca Muerta. El análisis profundiza en los desafíos de costos y la práctica establecida de reinyección que enfrenta esta medida.
Fuente: VMO