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VACA MUERTA YA NO ES SOLO PETRÓLEO

El 35,7% de la masa salarial privada registrada de la provincia proviene directamente de la extracción de petróleo y gas.

VACA MUERTA YA NO ES SOLO PETRÓLEO

El 35,7% de la masa salarial privada registrada de la provincia proviene directamente de la extracción de petróleo y gas.

El fenómeno muestra hasta qué punto Vaca Muerta dejó de ser un sector productivo más para convertirse en el principal motor económico de Neuquén, con efectos que alcanzan al transporte, la construcción, la industria, el comercio, la hotelería y el mercado inmobiliario.

Por Redacción | Vaca Muerta Online

Vaca Muerta está cambiando la estructura económica de Neuquén a una velocidad que ya resulta imposible medir solamente en barriles de petróleo, metros cúbicos de gas o cantidad de pozos perforados.

El verdadero impacto comienza a verse en otro indicador: los salarios que genera y el dinero que pone en circulación dentro de la economía provincial.

Un informe elaborado por el economista Federico Belich, investigador de la Regional Comahue del IERAL de la Fundación Mediterránea, revela que la extracción de petróleo y gas explica directamente el 35,7% de toda la masa salarial privada registrada de Neuquén.

En términos simples: de cada $100 que las empresas privadas pagan en salarios registrados en la provincia, casi $36 están vinculados directamente con la actividad hidrocarburífera.

El dato adquiere todavía mayor relevancia cuando se observa que el sector concentra alrededor del 16% de los trabajadores privados registrados. Es decir, su participación en la masa salarial es más del doble de su peso en cantidad de trabajadores.

La explicación está en los niveles de remuneración de la actividad energética, que se encuentran muy por encima del promedio de otras ramas de la economía.

EL DINERO DEL PETRÓLEO SE DERRAMA SOBRE TODA LA ECONOMÍA

El impacto de Vaca Muerta, sin embargo, no termina en las empresas petroleras ni en sus trabajadores.

La actividad genera una cadena económica que alcanza prácticamente a toda la provincia.

El informe muestra que entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 la masa salarial privada real de Neuquén creció 9,9%, el mejor desempeño entre las provincias patagónicas.

Dentro de ese proceso, la masa salarial hidrocarburífera aumentó 5,2% en términos reales.

Por el tamaño de la actividad, ese crecimiento representó aproximadamente $132.000 millones adicionales incorporados a la masa de ingresos que circula en la economía neuquina.

La masa salarial privada registrada provincial ronda los $7,5 billones, de los cuales aproximadamente $2,68 billones corresponden directamente a los hidrocarburos.

Pero hay otro dato todavía más importante: los sectores que rodean a Vaca Muerta también están creciendo.

El transporte registró un aumento real de su masa salarial del 29%. La industria manufacturera avanzó 22%. Hoteles y restaurantes crecieron 19%, el comercio 18% y las actividades inmobiliarias 14%.

No se trata de movimientos aislados.

Detrás de cada pozo hay camiones, bases operativas, talleres, hoteles, viviendas, restaurantes, estaciones de servicio, empresas de mantenimiento, proveedores, logística, construcción y cientos de actividades que forman parte del ecosistema energético.

Vaca Muerta genera petróleo y gas, pero también genera demanda.

UNA PATAGONIA A DOS VELOCIDADES

La comparación regional expone una transformación todavía más profunda.

Neuquén logró convertirse en la provincia patagónica con mayor crecimiento de su masa salarial privada real durante el período analizado.

Río Negro también consiguió crecer, con una expansión del 5,8%, fuertemente impulsada por la construcción, cuya masa salarial aumentó un extraordinario 40%.

El dato no es casual.

La provincia vecina participa cada vez más de la infraestructura necesaria para sacar el petróleo de la Cuenca Neuquina hacia los mercados nacionales e internacionales.

Oleoductos, terminales, rutas, obras logísticas y proyectos de exportación están generando una nueva economía alrededor de Vaca Muerta que trasciende los límites administrativos de Neuquén.

Mientras tanto, buena parte de la Patagonia vinculada a las cuencas maduras atraviesa el proceso inverso.

La masa salarial hidrocarburífera cayó 27% en Chubut y 17% en Santa Cruz.

La construcción sufrió retrocesos particularmente fuertes: 28% en Chubut y 67% en Santa Cruz.

El resultado final es contundente: la masa salarial privada cayó 14% en Chubut y 19,5% en Santa Cruz, mientras Tierra del Fuego registró una baja del 13%.

La diferencia empieza a dibujar un nuevo mapa energético argentino.

DEL CONVENCIONAL AL SHALE: EL CAMBIO DE MODELO

Durante décadas, buena parte de la economía patagónica estuvo vinculada al petróleo convencional.

Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Las Heras, Pico Truncado y otras localidades construyeron su identidad económica alrededor de los yacimientos maduros.

Hoy el escenario está cambiando.

La explotación convencional enfrenta mayores costos, menor productividad y una necesidad creciente de inversiones para sostener niveles de producción.

Vaca Muerta, en cambio, funciona bajo una lógica diferente: más pozos, más etapas de fractura, mayor productividad inicial y una escala de inversión que transforma rápidamente el territorio.

La consecuencia económica es evidente.

Mientras algunas ciudades petroleras históricas discuten cómo sostener empleo y actividad, Neuquén enfrenta el desafío contrario: cómo administrar un crecimiento que avanza más rápido que su infraestructura.

Rutas congestionadas, alquileres elevados, déficit habitacional, presión sobre los servicios públicos y demanda creciente de mano de obra son algunas de las consecuencias de ese proceso.

EL GRAN DESAFÍO: QUE LA RIQUEZA SE TRANSFORME EN DESARROLLO

El dato del 35,7% también debería abrir una discusión política y económica en Neuquén.

Porque depender de Vaca Muerta es una enorme oportunidad, pero también representa un riesgo.

Una parte muy importante de los ingresos privados de la provincia depende de una industria cuya actividad está condicionada por los precios internacionales, el nivel de inversión, la infraestructura disponible y la evolución de los mercados energéticos.

El desafío no es abandonar Vaca Muerta. Es utilizar Vaca Muerta para construir una economía mucho más grande que Vaca Muerta.

La energía puede financiar infraestructura.

La infraestructura puede generar competitividad.

La competitividad puede atraer industrias.

Y esas industrias pueden generar nuevos empleos y empresas que no dependan exclusivamente de la extracción de hidrocarburos.

Ese debería ser el próximo capítulo.

VACA MUERTA COMO PLATAFORMA PRODUCTIVA

Neuquén tiene hoy una oportunidad que pocas provincias argentinas tuvieron en su historia reciente.

Cuenta con recursos energéticos de escala mundial, empresas internacionales, infraestructura en expansión, trabajadores especializados, proveedores locales y una cadena de servicios cada vez más sofisticada.

El desafío es transformar esa ventaja comparativa en una ventaja productiva permanente.

Que una mayor parte de los equipos se fabriquen en la región.

Que los servicios especializados se exporten.

Que las empresas neuquinas puedan crecer junto con las operadoras.

Que la capacitación genere trabajadores de alta calificación.

Que los jóvenes encuentren oportunidades sin necesidad de emigrar.

Y que el dinero generado por el petróleo se convierta también en rutas, viviendas, hospitales, escuelas, tecnología, industria y nuevas empresas.

Porque el verdadero éxito de Vaca Muerta no debería medirse solamente por cuánto petróleo produce.

Debería medirse por cuánto desarrollo es capaz de dejar cuando ese petróleo sale de la provincia.

LA MIRADA DE VACA MUERTA ONLINE

Los números muestran algo que ya se observa diariamente en la calle: Neuquén está viviendo una transformación económica y social impulsada por la energía.

Vaca Muerta ya no puede analizarse únicamente como un proyecto petrolero.

Es un fenómeno económico, laboral, demográfico, inmobiliario, industrial y logístico que está reordenando el mapa de la Patagonia.

Pero también aparece una advertencia.

Si el 35,7% de la masa salarial privada depende directamente de petróleo y gas, Neuquén tiene una enorme fortaleza, pero también una concentración que obliga a pensar el futuro.

La pregunta ya no es si Vaca Muerta va a transformar Neuquén. Eso ya ocurrió.

La pregunta es otra:

¿Qué vamos a construir con la riqueza de Vaca Muerta?

Esa discusión recién comienza.

Fuente: vmo

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