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YPF ganó US$ 1.200 millones y lleva su producción de shale a 245.000 barriles diarios

La petrolera registró un EBITDA ajustado de US$ 2.503 millones en el tercer trimestre de 2026, un crecimiento interanual del 84%.

YPF ganó US$ 1.200 millones y lleva su producción de shale a 245.000 barriles diarios

La petrolera registró un EBITDA ajustado de US$ 2.503 millones en el tercer trimestre de 2026, un crecimiento interanual del 84%.

Con inversiones concentradas en el no convencional, cinco proyectos que buscan ingresar al RIGI y el avance del oleoducto VMOS, la compañía acelera su transformación en una plataforma exportadora de energía.

YPF profundiza su apuesta por Vaca Muerta y comienza a mostrar en sus resultados el impacto de una estrategia que busca concentrar inversiones en los hidrocarburos no convencionales, reducir costos y ampliar la capacidad exportadora de la Argentina.

Durante el tercer trimestre de 2026, la compañía obtuvo una utilidad neta cercana a los US$ 1.200 millones y alcanzó un EBITDA ajustado de US$ 2.503 millones, un 84% superior al registrado en el mismo período del año pasado. Se trata del segundo mejor resultado de su historia, detrás de los US$ 2.804 millones del trimestre anterior.

El crecimiento estuvo impulsado por el aumento de la producción de shale, la mejora de la eficiencia operativa, los menores costos de extracción y una evolución favorable de los precios.

Pero detrás de los números hay una transformación más profunda: YPF está reorganizando su estructura productiva para convertir a Vaca Muerta en el principal motor de generación de ingresos, divisas y expansión energética.

Vaca Muerta acelera: 245.000 barriles diarios de shale oil

La producción de petróleo no convencional promedió los 224.000 barriles diarios durante el tercer trimestre, con un crecimiento interanual del 32%. Posteriormente, el ritmo de extracción continuó aumentando hasta alcanzar los 245.000 barriles diarios.

La meta de la compañía es cerrar 2026 en torno de los 250.000 barriles por día de shale oil.

El avance refleja la concentración de capital y recursos en los desarrollos de mayor productividad de la formación neuquina. La venta de activos maduros forma parte de esa estrategia: liberar recursos para destinarlos a áreas con mejores perspectivas de crecimiento y menores costos por barril.

En paralelo, YPF invirtió US$ 1.287 millones durante el trimestre, un 26% más que un año atrás. Alrededor del 70% de ese desembolso se destinó a la actividad no convencional.

El desafío ya no consiste únicamente en aumentar la producción. También exige sostener la eficiencia de los pozos, ampliar la infraestructura de evacuación y garantizar que el crecimiento productivo encuentre mercados capaces de absorber los nuevos volúmenes.

Cinco proyectos y una apuesta de largo plazo por US$ 44.000 millones

La próxima etapa de expansión tiene cinco nombres propios: Bajo del Toro, Bajo del Toro Norte, Narambuena, La Escalonada y Rincón de la Ceniza.

YPF prepara la presentación de estos desarrollos para solicitar su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según el plan informado, la compañía será operadora y tendrá una participación cercana al 40%.

El programa contempla inversiones estimadas en US$ 44.000 millones durante un horizonte de 26 años, además de la perforación de aproximadamente 2.200 pozos.

En conjunto, los proyectos podrían alcanzar una producción máxima de 270.000 barriles diarios de petróleo no convencional.

La magnitud del plan permite dimensionar el potencial de Vaca Muerta, pero también las exigencias que acompañan esa expansión. Para concretar semejante volumen de actividad serán necesarios equipos de perforación, servicios especiales, instalaciones de superficie, transporte, infraestructura eléctrica y capacidad de evacuación.

Ese escenario abre oportunidades para las empresas proveedoras y las pymes de la región, aunque la transformación del crecimiento petrolero en empleo y desarrollo local dependerá de cuánto de esa demanda se traduzca en contratos, capacitación y actividad industrial dentro de la Argentina.

Refinerías: más procesamiento y abastecimiento del mercado interno

El desempeño del segmento de refinación también contribuyó al resultado trimestral.

Las refinerías de YPF procesaron 344.000 barriles diarios, un 5% más que en el tercer trimestre de 2025. La empresa informó que volvió a cubrir la demanda local sin necesidad de importar combustibles, al mismo tiempo que incrementó sus exportaciones y alcanzó un récord de producción de naftas premium.

La mejora del abastecimiento interno es un componente central de la estrategia energética: el crecimiento de la producción de crudo debe acompañarse con capacidad de procesamiento, distribución y comercialización para reducir la dependencia de combustibles importados.

En el plano industrial, la refinería de La Plata fue reconocida como “Refinería del Año” por segundo año consecutivo. Además, YPF recibió una distinción por Ekons Matrix AI, una herramienta digital orientada a predecir las especificaciones de las mezclas de combustibles.

La incorporación de tecnología y la optimización de los procesos forman parte de una competencia en la que los costos, la confiabilidad operativa y la calidad de los productos resultan determinantes.

VMOS: la infraestructura que puede cambiar la escala exportadora

El crecimiento de la producción necesita una salida física hacia los mercados. En ese punto, el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) aparece como una de las obras estratégicas para ampliar la capacidad exportadora de petróleo argentino.

Al cierre de septiembre, el proyecto superaba el 85% de avance, de acuerdo con los datos informados. El cronograma contemplaba la inauguración hacia fines de 2026 y el inicio de las primeras exportaciones de crudo por esa vía durante el primer trimestre de 2027.

La infraestructura permitirá reducir las restricciones de transporte y facilitar el movimiento de mayores volúmenes hacia la costa atlántica, con destino a los mercados internacionales.

Para Vaca Muerta, la diferencia es decisiva: producir más petróleo no garantiza por sí solo mayores ingresos si la capacidad de evacuación no acompaña el ritmo de los nuevos pozos.

La expansión de los oleoductos, junto con las inversiones en almacenamiento y terminales de exportación, será determinante para que el crecimiento de YPF pueda sostenerse sin cuellos de botella logísticos.

Caja positiva y menor costo de financiamiento

Otro dato relevante del trimestre fue el flujo de caja libre, que alcanzó los US$ 900 millones, el segundo mejor registro histórico de la compañía.

Ese resultado permitió reducir el ratio de endeudamiento neto hasta 0,8 veces, el nivel más bajo de la última década, según la información difundida.

En septiembre, YPF también regresó al mercado internacional de capitales con una emisión de obligaciones negociables a nueve años por US$ 1.200 millones. La colocación tuvo un cupón del 7,55% y un rendimiento del 7,85%, con un diferencial de 300 puntos básicos frente a los bonos del Tesoro estadounidense.

La mejora en las condiciones de financiamiento es importante para una compañía que necesita sostener inversiones de gran escala durante varios años. Cuanto menor sea el costo relativo de la deuda, mayor margen tendrá para financiar infraestructura, perforaciones y nuevos desarrollos.

Por otra parte, YPF acordó la compra del 25% de YPF Luz que todavía no controlaba, por US$ 430 millones. Con el 100% de la participación, la generadora eléctrica pasará a consolidarse en los estados financieros de la petrolera desde el cuarto trimestre, fortaleciendo su presencia en generación térmica y energías renovables.

El desafío: convertir los récords en desarrollo para la Argentina

Los resultados de YPF muestran la dimensión que alcanzó Vaca Muerta dentro de la estrategia energética nacional. La producción de shale crece, la compañía mejora sus márgenes y el desarrollo de infraestructura promete ampliar la capacidad exportadora.

Sin embargo, el verdadero alcance de esta transformación no se medirá únicamente por los barriles diarios ni por las ganancias trimestrales.

También dependerá de la capacidad de la Argentina para desarrollar proveedores, generar empleo calificado, fortalecer las pymes industriales, mejorar las rutas y ampliar los servicios que necesita una actividad cada vez más intensiva en capital y tecnología.

Para Neuquén y Río Negro, la expansión plantea una oportunidad económica de enorme magnitud, pero también una exigencia: que el crecimiento de la industria se traduzca en inversiones productivas, infraestructura y mejores condiciones para las comunidades que conviven con la actividad.

YPF ya está produciendo a un ritmo que la acerca a su próxima meta de shale oil. El paso siguiente será demostrar que la combinación de producción, refinación, transporte y exportaciones puede consolidar a la Argentina como un proveedor energético sostenido, competitivo y capaz de generar valor más allá de los yacimientos.

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Fuente: vmo

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