Vaca Muerta Escuchar artículo

YPF proyecta duplicar su producción de shale oil hacia 2028 y acelera su apuesta total por Vaca Muerta

YPF se encamina a una transformación profunda de su perfil productivo con un objetivo claro.

YPF proyecta duplicar su producción de shale oil hacia 2028 y acelera su apuesta total por Vaca Muerta

YPF se encamina a una transformación profunda de su perfil productivo con un objetivo claro.

YPF se encamina a una transformación profunda de su perfil productivo con un objetivo claro: duplicar su producción de shale oil hacia 2028 y consolidarse como el principal actor del desarrollo no convencional en la Argentina. El plan estratégico de la petrolera nacional combina escala, eficiencia operativa y una reconfiguración integral de sus proyectos clave, con Vaca Muerta como eje excluyente.

La hoja de ruta incluye inversiones superiores a los 6.000 millones de dólares en 2026, una redefinición del proyecto de GNL, la optimización del parque refinador y un progresivo retiro de los campos maduros. Todo bajo una lógica que prioriza la exportación de crudo y gas como pilar del nuevo modelo energético.

El salto productivo del shale oil

Las proyecciones internas de la compañía muestran que YPF cerrará 2025 con una producción propia de petróleo no convencional superior a los 200.000 barriles diarios, con registros actuales que ya rondan los 206.000 barriles, e incluso picos recientes de 208.000 barriles diarios. Se trata exclusivamente de producción propia, sin contabilizar volúmenes operados para terceros.

El crecimiento resulta contundente si se lo compara con apenas dos años atrás, cuando la producción rondaba los 95.000 barriles diarios. El plan establece un escalón intermedio de 250.000 barriles diarios hacia fines de 2026, para luego alcanzar el objetivo central: 400.000 barriles diarios entre 2027 y 2028, duplicando la producción de shale oil en apenas cuatro años.

Desde la empresa reconocen que la curva no es lineal. La fuerte aceleración del último semestre respondió al ritmo de inversiones y a la secuencia de completación de pozos. Hacia adelante, la meta es sostener incrementos mensuales más estables, apoyados en eficiencia y estandarización de procesos.

VMOS: infraestructura clave y cuellos de botella

El crecimiento del upstream impone una condición ineludible: capacidad de evacuación. En ese sentido, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) avanza dentro de los plazos y costos previstos, aunque el cronograma global enfrenta limitantes externas.

El principal cuello de botella hoy no está en los ductos, sino en la infraestructura portuaria y la disponibilidad de boyas de carga, equipamiento crítico que depende de pocos proveedores internacionales y que condiciona los tiempos finales.

Aun así, el escenario de trabajo mantiene como horizonte la puesta en marcha operativa hacia fines de 2026, con el inicio de exportaciones regulares previsto para enero de 2027. En paralelo, ya se evalúan ampliaciones de capacidad por encima de los 700.000 barriles diarios, anticipando futuras fases de expansión.

Downstream: más producción sin nuevas refinerías

En el segmento de refinación, YPF eligió un camino distinto al de grandes obras. La estrategia pasa por exprimir al máximo los activos existentes, apoyándose en tecnología y gestión de datos.

La implementación de herramientas de inteligencia artificial en el nuevo centro de monitoreo permitió detectar ineficiencias, corregir desvíos operativos y aumentar la utilización de la capacidad instalada. Como resultado, la compañía procesa hoy 45.000 barriles diarios más que en 2023, un volumen equivalente a sumar media refinería adicional, pero sin realizar grandes inversiones de capital.

La refinería de La Plata continúa siendo el corazón del sistema, equilibrando su mix de crudos pesados mediante producción propia, compras locales y exportaciones estratégicas.

GNL: redefinición del proyecto más ambicioso

El proyecto Argentina GNL sigue siendo la iniciativa más compleja y estratégica de YPF. La meta final se mantiene en 18 millones de toneladas anuales (MTPA), aunque el esquema societario atraviesa una etapa de redefinición tras la decisión de Shell de no participar en esta fase.

La salida del socio abre el juego a nuevos actores internacionales de gran escala. Actualmente se analizan tres alternativas para cubrir esa participación, mientras el núcleo del proyecto avanza con YPF, ADNOC y ENI, cuyo acuerdo de accionistas para la primera fase de 12 MTPA se encuentra en negociación avanzada.

El cronograma prevé iniciar el proceso licitatorio formal en abril del próximo año, con las primeras exportaciones de GNL proyectadas para 2027. La inversión total se estima entre 25.000 y 30.000 millones de dólares, bajo un esquema de project finance liderado por JP Morgan, que ya prepara rondas con bancos internacionales.

Inversiones 2026 y salida de campos maduros

El CAPEX aprobado para 2026 supera levemente los 6.000 millones de dólares, con una asignación claramente concentrada en el upstream no convencional. El downstream recibirá alrededor de 1.200 millones, incluyendo obras en la refinería de Luján de Cuyo, que finalizarán en mayo.

En contrapartida, la inversión en activos convencionales será mínima y limitada a compromisos heredados. YPF ratifica así su perfil “full shale”, avanzando en la salida de áreas maduras como Puesto Hernández y Chihuido, en Neuquén. Sin embargo, estos procesos presentan mayores complejidades operativas y pasivos ambientales, a diferencia de lo ocurrido en Santa Cruz, donde la transición se logró mediante acuerdos con gremios y autoridades provinciales.

El factor humano y operativo: más que títulos, experiencia y seguridad

Para sostener este nivel de actividad, YPF prevé la puesta en marcha del Instituto Vaca Muerta durante la primera quincena de marzo. El objetivo es atender una demanda estructural crítica: el desarrollo de la cuenca requerirá entre 10.000 y 15.000 nuevos trabajadores técnicos hacia 2031, además de la estandarización de prácticas de seguridad.

Pero el desafío no es solo de formación académica. La industria petrolera argentina se construyó históricamente con trabajadores de enorme experiencia práctica, muchos de los cuales llegaron a liderar operaciones complejas con escasa formación formal. No fueron pocos los company man que condujeron proyectos en Argentina y en el exterior contando apenas con estudios primarios, respaldados por años de campo, criterio operativo y conocimiento real del pozo.

Hoy el estudio suma, profesionaliza y ordena, pero el petróleo sigue exigiendo fortaleza física, temple, toma de decisiones bajo presión y una cultura de seguridad sólida. A eso se suma otro factor crítico: no alcanza solo con personal capacitado, también se necesitarán equipos de perforación, sets de completación, logística y servicios a la altura del crecimiento proyectado.

El desafío de Vaca Muerta ya no es geológico. Es industrial, humano y logístico. YPF apuesta a liderarlo, pero el éxito del plan dependerá de que toda la cadena —operadores, contratistas, trabajadores y proveedores— pueda crecer al mismo ritmo.

Fuente: vmo

Comentarios
Volver arriba