
YPF se retira de otra área convencional
Quintana Energy y TSB avanzan sobre Señal Picada-Punta Barda.
La operación comprende el 100% de las concesiones de explotación y el sistema de transporte asociado, en un bloque ubicado entre Río Negro y Neuquén. El acuerdo representa un nuevo movimiento dentro de la reconfiguración de activos de YPF y fortalece la presencia de operadores nacionales en los yacimientos convencionales.

El mapa petrolero de la Cuenca Neuquina continúa cambiando. YPF acordó transferir a Quintana Energy y Compañía TSB la totalidad de sus derechos y obligaciones sobre el área Señal Picada-Punta Barda, un activo convencional que se extiende entre las provincias de Río Negro y Neuquén.
El convenio contempla el 100% de las concesiones de explotación y también incorpora un componente estratégico para la continuidad del negocio: la concesión de transporte que conecta la planta de tratamiento PTC Catriel Oeste con la Unidad Automática de Medición El Medanito.
La operación todavía no está cerrada. Para concretar el traspaso deberá obtener la aprobación de los gobiernos de Río Negro y Neuquén, jurisdicciones que tienen competencia sobre los recursos hidrocarburíferos ubicados en sus respectivos territorios.
Detrás del acuerdo hay un movimiento que refleja una tendencia cada vez más visible en la industria: mientras YPF concentra su estrategia de inversión en Vaca Muerta, empresas argentinas buscan ampliar sus carteras mediante la incorporación de yacimientos convencionales que todavía conservan capacidad productiva.
Un activo con cientos de pozos y producción en marcha
Señal Picada-Punta Barda está integrado por dos áreas con una trayectoria productiva consolidada.
En conjunto, los yacimientos contabilizan 806 pozos registrados, aunque actualmente 281 se encuentran en extracción efectiva. Esa diferencia permite dimensionar el desafío operativo que asumirán los nuevos titulares: administrar instalaciones existentes, sostener la producción y evaluar oportunidades para recuperar actividad en pozos que hoy no producen.
Señal Picada concentra la mayor parte del inventario, con 604 pozos registrados y 220 en extracción efectiva. Su producción proviene principalmente de la formación Quintuco, que representa el 93% de sus pozos.
Punta Barda, por su parte, cuenta con 202 pozos registrados y 61 en extracción efectiva. En este sector, la formación Loma Montosa constituye el principal horizonte productivo, con el 94% de los pozos asociados.
Se trata de yacimientos convencionales, un segmento que continúa teniendo importancia para el abastecimiento energético, la actividad de las economías regionales y el sostenimiento de puestos de trabajo vinculados a la operación petrolera.
El transporte también forma parte del negocio
Uno de los aspectos relevantes de la operación es que no se limita a la transferencia de las concesiones de explotación.
La incorporación de la concesión de transporte desde PTC Catriel Oeste hasta El Medanito permite incluir dentro del acuerdo una parte fundamental de la cadena operativa: la evacuación y entrega del petróleo producido.
En los campos convencionales, donde la infraestructura existente tiene un peso importante en la economía del proyecto, contar con instalaciones y capacidad de transporte resulta determinante para sostener la actividad.
El desafío para los nuevos operadores será integrar la gestión de los pozos con el funcionamiento de las instalaciones, mantener la eficiencia y encontrar oportunidades de mejora en áreas que ya tienen años de explotación.
Quintana Energy amplía su presencia en las cuencas argentinas
La adquisición fortalece la posición de Quintana Energy, la compañía conducida por Carlos Gilardone, que viene construyendo su crecimiento a partir de activos convencionales y oportunidades que quedaron disponibles tras el proceso de reorganización de YPF.
La empresa ya tiene presencia en Santa Cruz, Río Negro y Mendoza, con una cartera que combina petróleo convencional, gas y proyectos de desarrollo.
En Santa Cruz opera activos como Cañadón León-Meseta Espinosa y Anticlinal Aguada Bandera. En Río Negro participa en Estación Fernández Oro, un yacimiento de gas tight de importancia para la producción provincial.
En Mendoza, su actividad incluye el Clúster Mendoza Sur, con concesiones como El Portón y Cañadón Amarillo. También proyecta avanzar sobre oportunidades vinculadas al almacenamiento subterráneo de gas y a la exploración no convencional en el norte de la cuenca, en territorio mendocino.
En ese último frente, la compañía tiene previsto desarrollar inversiones iniciales por US$ 44 millones y avanzar con pozos piloto horizontales para evaluar el potencial de sus bloques.
La incorporación de Señal Picada-Punta Barda amplía su presencia en la Cuenca Neuquina y suma activos con producción e infraestructura asociada.
TSB vuelve a ganar protagonismo en la operación petrolera
La participación de Compañía TSB también merece atención. La firma forma parte de la estructura que asumirá los derechos y obligaciones del área junto con Quintana.
La incorporación de un operador con experiencia en servicios y actividad petrolera puede resultar relevante para la administración de un activo que necesita continuidad operativa, mantenimiento e intervenciones para sostener sus niveles de producción.
El desafío no estará únicamente en administrar los pozos que hoy están activos. También será necesario evaluar el estado de los equipos, las instalaciones, los costos de operación y las posibilidades de recuperar producción mediante trabajos de reacondicionamiento y nuevas estrategias de explotación.
El Plan Andes y el cambio de estrategia de YPF
La operación se inscribe en el proceso de reorganización de activos convencionales impulsado por YPF, conocido como Plan Andes.
La petrolera nacional busca concentrar inversiones, equipos y capacidad de gestión en el desarrollo no convencional, principalmente en Vaca Muerta, donde se encuentra su principal apuesta de crecimiento.
Ese proceso abre oportunidades para compañías medianas y operadores nacionales que encuentran en los campos maduros una posibilidad de expansión.
Sin embargo, administrar un yacimiento convencional exige una estrategia diferente a la del shale. La rentabilidad depende de controlar los costos, optimizar instalaciones, sostener la producción de pozos maduros y aplicar técnicas de recuperación que permitan extender la vida útil de los reservorios.
La salida de YPF no significa necesariamente el final de la actividad en esas áreas. El resultado dependerá de la capacidad de los nuevos titulares para mantener las operaciones y generar inversiones que permitan aprovechar los recursos todavía disponibles.
Una nueva etapa para los yacimientos convencionales
La transferencia de Señal Picada-Punta Barda confirma que el negocio petrolero argentino atraviesa una reorganización que va más allá del crecimiento de Vaca Muerta.
Mientras el shale concentra los grandes proyectos de inversión y exportación, los campos convencionales siguen representando una parte importante de la actividad hidrocarburífera y requieren empresas dispuestas a gestionar operaciones de largo recorrido.
Para Río Negro y Neuquén, la aprobación de la cesión será el próximo paso. Después vendrá el desafío más importante: sostener la producción, preservar la actividad y convertir un activo maduro en una operación económicamente viable.
La industria no se construye solamente con nuevos pozos horizontales y grandes proyectos de exportación. También depende de lo que ocurre en los yacimientos que llevan décadas produciendo, de las empresas que los mantienen activos y de los trabajadores que sostienen cada jornada de operación.
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Fuente: vmo