
Argentina LNG entra en la hora decisiva
YPF busca compradores antes del FID.
YPF negocia entre dos y tres acuerdos para colocar entre 500.000 y 1,5 millones de toneladas anuales de GNL. El objetivo es llegar a la decisión final de inversión con compradores encaminados y avanzar luego con un proyecto estimado en US$24.000 millones.
ENERGÍA | VACAMUERTAONLINE
La Argentina está entrando en una de las etapas más importantes de su transformación energética.
El desafío ya no es demostrar que Vaca Muerta tiene gas. El desafío es demostrar que existe un mercado dispuesto a comprarlo durante décadas y que ese flujo futuro puede respaldar las inversiones necesarias para convertir el recurso en gas natural licuado (GNL) y llevarlo a los mercados internacionales.
En Bangkok, durante la conferencia Gastech, el CEO de YPF, Horacio Marín, confirmó que la compañía se encuentra cerca de cerrar los primeros acuerdos comerciales para Argentina LNG, el megaproyecto que busca transformar al país en un jugador relevante del mercado mundial de gas.
Según explicó Marín, YPF apunta a concretar entre dos y tres acuerdos, con una capacidad conjunta de entre 500.000 y 1,5 millones de toneladas anuales.
La compañía pretende tener compradores encaminados antes de la decisión final de inversión (FID), prevista para noviembre.
Y allí aparece uno de los puntos más importantes: todavía no se trata de tener vendida toda la producción del proyecto.
Se trata de conseguir las primeras señales comerciales que permitan avanzar hacia una estructura financiera capaz de sostener una inversión de una magnitud inédita para la industria energética argentina.
El comprador es tan importante como el gas
Argentina puede tener uno de los mayores recursos gasíferos no convencionales del mundo.
Pero un recurso bajo tierra no genera dólares hasta que puede ser producido, transportado, procesado, licuado y vendido.
Por eso, la búsqueda de compradores constituye una pieza central de Argentina LNG.
El proyecto contempla una capacidad de producción de aproximadamente 12 millones de toneladas de GNL por año, mientras que la inversión estimada ronda los US$24.000 millones.
La ecuación es gigantesca.
Para financiar semejante desembolso no alcanza con una expectativa de crecimiento de Vaca Muerta. Se necesita demostrar que habrá demanda, contratos, infraestructura y capacidad financiera para sostener el negocio.
Por eso las cartas de intención que menciona YPF tienen importancia, aunque no deben confundirse con contratos definitivos de suministro.
YPF no quiere hacerlo sola
La estructura elegida por la petrolera también revela la complejidad del proyecto.
YPF aporta el conocimiento y la experiencia adquirida durante el desarrollo de Vaca Muerta, pero decidió asociarse con compañías con experiencia específica en GNL.
Entre ellas se encuentran Eni y XRG, el brazo energético de ADNOC.
La lógica es sencilla: Argentina tiene el recurso y una industria que aprendió a producir hidrocarburos no convencionales a gran escala, pero necesita incorporar conocimiento, capital y experiencia en una industria diferente: la licuefacción y comercialización internacional del gas.
La sociedad busca precisamente combinar esas capacidades.
El mundo también está mirando a Vaca Muerta
La coyuntura internacional agregó un elemento que favorece la estrategia argentina.
Las tensiones geopolíticas y las interrupciones en rutas energéticas estratégicas aumentaron la preocupación de los grandes compradores por la seguridad del suministro.
Para los consumidores asiáticos, europeos y otros mercados importadores, diversificar proveedores dejó de ser solamente una cuestión comercial.
También es una cuestión de seguridad energética.
Argentina aparece entonces con una ventaja particular: posee enormes reservas de gas, acceso al Atlántico Sur y una posición geográfica alejada de los principales focos de conflicto energético.
Pero esa ventaja solamente podrá transformarse en negocios si el país logra construir la infraestructura necesaria.
El cuello de botella vuelve a estar arriba de la tierra
Aquí aparece nuevamente Vaca Muerta.
El crecimiento de la producción exige ampliar los sistemas de evacuación de gas.
No alcanza con perforar más pozos.
Hay que construir gasoductos, plantas de procesamiento, instalaciones de licuefacción, terminales y toda la infraestructura necesaria para llevar el gas desde la formación hasta el mercado internacional.
Es la misma discusión que empieza a aparecer con las rutas petroleras.
La producción está creciendo más rápido que la infraestructura que la rodea.
Argentina LNG, por lo tanto, no debe analizarse como un proyecto aislado.
Es la parte final de una cadena que comienza miles de metros bajo tierra, en Vaca Muerta, y termina con un buque cargando GNL para un comprador internacional.
RIGI: la otra pieza de la ecuación
Para YPF, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) constituye otro componente fundamental.
Los proyectos de esta escala necesitan previsibilidad durante décadas.
No se trata solamente de conseguir capital para construir una instalación.
Los inversores necesitan conocer las reglas fiscales, cambiarias, regulatorias y comerciales bajo las cuales funcionará el proyecto durante toda su vida útil.
El RIGI fue diseñado precisamente para otorgar un marco de estabilidad a inversiones de gran magnitud.
Para Argentina LNG, esa previsibilidad puede resultar determinante a la hora de cerrar el financiamiento.
¿Cuántos empleos puede generar?
Marín también puso el foco en el impacto laboral.
Según las estimaciones difundidas por YPF, la expansión de la industria energética argentina requerirá más de 90.000 nuevos puestos de trabajo, con una parte significativa vinculada directamente al desarrollo de GNL.
Pero detrás de esa cifra existe una oportunidad todavía mayor para las provincias productoras.
Si Argentina LNG avanza, no solamente crecerá la demanda de trabajadores vinculados con la construcción de las instalaciones.
También aumentará la necesidad de perforadores, especialistas en fluidos, control de sólidos, mantenimiento, electricidad, instrumentación, transporte, logística, servicios especiales, seguridad, ambiente y proveedores industriales.
La exportación de gas puede terminar generando una nueva cadena industrial alrededor de Vaca Muerta.
De la promesa a la prueba de mercado
El proyecto atraviesa ahora una etapa decisiva.
YPF necesita demostrar simultáneamente tres cosas:
que Vaca Muerta puede producir el gas; que existen compradores dispuestos a comprometer demanda; y que el proyecto puede conseguir el financiamiento necesario para construirse.
El primer punto ya tiene una historia de crecimiento detrás.
El segundo empieza a tomar forma con las negociaciones comerciales.
El tercero será puesto a prueba con el financiamiento y la decisión final de inversión.
Por eso noviembre será mucho más que una fecha en el calendario de YPF.
Será una prueba para la estrategia energética argentina.
El verdadero salto: dejar de exportar moléculas para exportar energía de alto valor
Durante décadas, Argentina convivió con una paradoja energética.
Tenía recursos, pero necesitaba importar energía.
Vaca Muerta comenzó a cambiar esa ecuación.
Ahora aparece un desafío superior: transformar ese recurso en una plataforma exportadora permanente.
Argentina LNG representa justamente ese salto.
Si el proyecto logra avanzar, el país no solamente tendrá más gas.
Tendrá una nueva infraestructura exportadora, nuevos mercados, inversiones multimillonarias y la posibilidad de convertir a Vaca Muerta en una fuente estructural de generación de divisas.
Pero todavía falta lo más difícil.
Conseguir compradores.
Conseguir financiamiento.
Construir la infraestructura.
Y finalmente demostrar que Argentina puede sostener durante décadas el compromiso que exige el mercado mundial de GNL.
Vaca Muerta ya demostró que puede producir. Ahora Argentina tiene que demostrar que puede exportar a gran escala.
Fuente: VMO