
Glencore acelera MARA
El proyecto que puede poner a Argentina en el mapa mundial del cobre.
La compañía presentó el Informe de Impacto Ambiental para Agua Rica-MARA, un desarrollo que demandaría unos US$4.500 millones y podría producir más de 200.000 toneladas anuales de cobre en concentrado. El proyecto todavía no tiene fecha de construcción, pero marca un nuevo avance en la estrategia de Glencore para recuperar producción minera en Argentina.
Glencore dio un paso clave para avanzar con MARA, uno de los grandes proyectos de cobre que Argentina busca poner en producción. La compañía presentó ante el Ministerio de Minería de Catamarca el Informe de Impacto Ambiental para el desarrollo que integra el yacimiento Agua Rica con infraestructura existente de Alumbrera.
El proyecto contempla una inversión estimada en US$4.500 millones y una producción promedio superior a las 200.000 toneladas anuales de cobre en concentrado durante sus primeros diez años.
La magnitud del proyecto permite dimensionar la oportunidad que tiene Argentina en un mercado internacional donde el cobre se convirtió en un mineral estratégico para la electrificación, las redes eléctricas, las energías renovables, los vehículos eléctricos y la expansión de los centros de datos.
Pero la presentación ambiental no significa que las máquinas vayan a comenzar a trabajar de inmediato.
MARA todavía debe atravesar distintas etapas regulatorias, técnicas y financieras antes de que Glencore adopte una decisión definitiva de inversión.
MARA no parte de cero
Uno de los principales atractivos del proyecto es precisamente que no necesita construir toda su infraestructura desde el principio.
Agua Rica aporta el recurso mineral, ubicado en las cercanías de Andalgalá, mientras que MARA contempla aprovechar instalaciones relacionadas con Alumbrera, cuya operación se desarrolló durante aproximadamente dos décadas y finalizó en 2018.
La estrategia permite reutilizar parte de la infraestructura existente, incluyendo caminos, instalaciones eléctricas y la planta concentradora.
Ese factor puede convertirse en una ventaja decisiva frente a otros proyectos mineros que necesitan desarrollar desde cero caminos, energía, plantas de procesamiento y sistemas logísticos.
Para una inversión de miles de millones de dólares, cada año ganado en los tiempos de construcción puede representar una diferencia económica significativa.
Más que cobre: oro, plata y molibdeno
MARA no será exclusivamente un proyecto de cobre.
El desarrollo contempla también la recuperación de molibdeno, oro y plata, agregando valor a un yacimiento polimetálico de gran escala.
La expectativa de producción supera las 200.000 toneladas anuales de cobre en concentrado durante la primera década, una escala que podría convertir al proyecto en uno de los principales aportantes de la futura producción cuprífera argentina.
Y ahí aparece una de las preguntas centrales para el país.
¿Puede Argentina pasar de tener grandes recursos minerales a construir una verdadera industria alrededor de ellos?
La respuesta no depende solamente de la cantidad de cobre que exista bajo tierra.
Depende de la capacidad para generar proveedores, empleo calificado, infraestructura, energía, servicios, logística y nuevas empresas alrededor de cada proyecto.
Glencore piensa en etapas
La estrategia de Glencore para Argentina no se limita a MARA.
La compañía plantea una secuencia de tres grandes etapas.
La primera será la reactivación de Alumbrera, cuyo regreso a la producción está previsto para el segundo semestre de 2027.
La lógica es aprovechar esa operación para recuperar capacidades, incorporar trabajadores y formar personal que posteriormente pueda participar en proyectos de mayor escala.
El segundo paso es MARA.
El tercero es El Pachón, en San Juan, otro gigantesco proyecto de cobre controlado por Glencore, que proyecta una inversión del orden de US$9.500 millones y busca aprovechar las condiciones previstas por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
En conjunto, la estrategia muestra que la compañía no está mirando a Argentina como una apuesta aislada, sino como una plataforma de crecimiento dentro del mercado regional del cobre.
El RIGI entra en escena
La minería argentina compite directamente por capitales con productores consolidados como Chile y Perú.
En ese escenario, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones aparece como una de las herramientas utilizadas por el Gobierno para intentar mejorar la competitividad argentina.
Para las grandes compañías mineras, la previsibilidad fiscal, la posibilidad de disponer de divisas y la estabilidad de las condiciones de inversión son factores determinantes cuando se evalúan proyectos que requieren miles de millones de dólares y tienen períodos de maduración extremadamente largos.
Glencore ya había presentado su solicitud de adhesión de MARA al RIGI.
El objetivo de fondo es reducir una de las históricas desventajas de Argentina frente a sus vecinos: el riesgo de que una inversión de largo plazo quede expuesta a cambios bruscos de las reglas económicas.
El otro cuello de botella: infraestructura
La minería puede aportar capital para desarrollar un proyecto, pero la infraestructura necesaria para multiplicar la actividad supera muchas veces los límites de una sola compañía.
Caminos, energía, ferrocarriles, corredores logísticos y puertos serán determinantes si Argentina pretende transformar varios proyectos mineros de gran escala en una nueva plataforma exportadora.
La posición de Glencore es clara: las compañías pueden garantizar demanda y comprometer contratos de utilización de largo plazo, pero las grandes obras deberían poder ser desarrolladas por empresas especializadas y financiadas con estructuras de menor costo.
Es un debate que excede a MARA.
Si Argentina quiere convertirse en un gran productor de cobre, tendrá que construir también la infraestructura necesaria para sacar ese cobre del país de manera competitiva.
El empleo como prueba de la oportunidad
MARA podría generar más de 2.000 puestos de trabajo durante la construcción, además de la demanda permanente de servicios y proveedores que una operación minera de gran escala genera durante décadas.
Pero el verdadero impacto puede estar fuera de la nómina directa de Glencore.
Cada proyecto de esta magnitud demanda transporte, mantenimiento, metalmecánica, construcción, electricidad, comunicaciones, servicios ambientales, seguridad, alojamiento, alimentación y una extensa red de proveedores.
Para las provincias mineras, esa cadena de valor es tan importante como la producción del mineral.
La pregunta será si Argentina logra que una parte significativa de ese gasto quede dentro del país y, especialmente, dentro de las regiones donde se desarrollan los proyectos.
Argentina vuelve a mirar al cobre
Durante años, Argentina habló del potencial del cobre como una oportunidad futura.
Ahora el escenario comienza a cambiar.
MARA, El Pachón, Los Azules y otros desarrollos de gran escala están transformando al cobre en uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento dentro de la minería argentina.
Pero entre el potencial geológico y la producción comercial existe una enorme distancia.
Hay que conseguir permisos, financiamiento, infraestructura, trabajadores capacitados, proveedores y aceptación social.
Y hay que sostener las reglas durante décadas.
El desafío argentino ya no es demostrar que tiene cobre. El desafío es demostrar que puede desarrollar una industria alrededor de ese recurso.
MARA representa una inversión de US$4.500 millones y una producción potencial superior a las 200.000 toneladas anuales.
Pero su verdadera dimensión podría medirse de otra manera: cuántas empresas argentinas crecerán alrededor de la mina, cuántos trabajadores podrán capacitarse, cuánta infraestructura quedará en la región y cuánto valor agregado podrá generar el proyecto más allá del mineral extraído.
La presentación del Informe de Impacto Ambiental es un paso importante.
La decisión de inversión será otro.
Y si finalmente las máquinas comienzan a trabajar, comenzará el desafío más grande: convertir el cobre de Catamarca en empleo, proveedores, exportaciones y desarrollo para la Argentina.
Fuente: VMO