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Vaca Muerta busca 12 pads por mes

La industria entra en una nueva escala . Con 42 equipos de perforación activos en el shale y una actividad de fractura que volvió a crecer en agosto, Vaca Muerta se acerca a un objetivo que representa mucho más que un récord operativo.

Vaca Muerta busca 12 pads por mes

La industria entra en una nueva escala . Con 42 equipos de perforación activos en el shale y una actividad de fractura que volvió a crecer en agosto, Vaca Muerta se acerca a un objetivo que representa mucho más que un récord operativo.

Vaca Muerta busca 12 pads por mes: : entregar 12 pads en un solo mes. El desafío ahora es sostener la velocidad sin que la logística, los servicios y la infraestructura se conviertan en el nuevo límite.

Vaca Muerta está dejando atrás una de las palabras que durante años acompañaron el análisis de la formación: meseta.

La actividad volvió a acelerar y el desarrollo no convencional comienza a mirar hacia una escala diferente.

En agosto, el shale argentino llegó a 42 equipos de perforación activos, mientras que la actividad de fractura alcanzó 2.262 etapas, un 12,5% por encima de julio. En los primeros ocho meses del año se acumularon 19.230 etapas, un crecimiento interanual del 17%.

Pero el número que puede definir la próxima etapa no es solamente el de los rigs.

Es otro:

12 pads entregados en un mes.

Ese objetivo marcaría un nuevo escalón en la industrialización de Vaca Muerta.

De perforar pozos a fabricar producción

La diferencia puede parecer semántica, pero no lo es.

Durante la primera etapa del desarrollo de Vaca Muerta, el desafío consistía en demostrar que la roca podía producir de manera económicamente competitiva.

Después llegó la etapa de acelerar.

Ahora comienza una tercera fase:

repetir el proceso industrialmente.

Perforar.

Entubar.

Completar.

Fracturar.

Conectar.

Poner en producción.

Y volver a empezar.

La unidad de medida empieza a dejar de ser exclusivamente el pozo.

El verdadero indicador comienza a ser la capacidad de entregar pads completos a una velocidad cada vez mayor.

Ese cambio de escala modifica toda la industria.

42 rigs y tres más en camino

El crecimiento de los equipos de perforación acompaña esta transformación.

La actividad shale llegó en agosto a 42 rigs, mientras que las proyecciones sectoriales apuntan a la incorporación de nuevas unidades durante los próximos meses y a un escenario de entre 48 y 50 equipos operando de manera sostenida hacia 2027.

No se trata simplemente de sumar torres.

Cada rig adicional necesita caminos, locaciones, logística, combustible, agua, servicios de perforación, fluidos, control de sólidos, direccional, cementación, transporte, mantenimiento y personal capacitado.

Es decir:

un rig no llega solo.

Detrás de cada equipo aparece una cadena industrial completa.

Y esa cadena es la que deberá crecer al mismo ritmo que la perforación.

YPF sigue siendo el gran motor

Los datos de fractura muestran con claridad dónde está concentrada buena parte de esa expansión.

En agosto, YPF realizó 998 etapas, cerca del 44% del total mensual. Vista Energy quedó segunda con 416 y Tecpetrol tercera con 228.

Entre YPF y Vista concentraron más del 62% de las operaciones del mes.

En el acumulado de 2026, YPF explica aproximadamente el 47,5% de las etapas de fractura.

Eso convierte a la petrolera estatal en el principal tractor operativo de la formación.

Y dentro de su desarrollo aparece un protagonista recurrente:

La Amarga Chica.

En julio, el bloque desarrollado por YPF junto con Vista Energy concentró 574 etapas de fractura en apenas dos pads y representó más del 28% de toda la actividad registrada durante ese mes.

El dato permite entender por qué La Amarga Chica se convirtió en uno de los grandes laboratorios de productividad de Vaca Muerta.

La nueva competencia: quién puede hacer más con menos

La próxima batalla del shale argentino probablemente no se defina solamente por quién tiene más equipos.

Se definirá por quién consigue mayor productividad por equipo.

Un rig que perfora más rápido.

Una cuadrilla que reduce tiempos muertos.

Un set de fractura que consigue más etapas por día.

Una logística que evita esperas.

Una planta de lodos que acompaña el ritmo.

Un sistema de control de sólidos que mantiene las propiedades del fluido y evita problemas.

Una empresa de servicios capaz de anticiparse a las necesidades del pozo.

La eficiencia se está trasladando desde la máquina individual hacia la coordinación de toda la operación.

Y ahí aparece una cuestión que muchas veces queda fuera de los grandes números.

El recurso humano.

El trabajador también es parte de la tecnología

La automatización, el monitoreo remoto y la digitalización están modificando la perforación.

Pero ningún sistema elimina completamente la necesidad de personas capaces de interpretar lo que está sucediendo en el campo.

La velocidad de Vaca Muerta exige operadores más preparados, supervisores con mayor capacidad de decisión y trabajadores que puedan manejar equipos cada vez más complejos.

El desafío será evitar una contradicción:

más tecnología no debería significar menos capacitación.

Debería significar trabajadores mejor preparados.

Porque cuando la operación se acelera, también aumenta el costo de un error.

El nuevo cuello de botella

La paradoja de la próxima etapa puede ser justamente ésta:

Vaca Muerta podría tener petróleo y gas suficientes.

Podría tener demanda.

Podría tener capital.

Podría tener equipos.

Pero si no consigue coordinar toda la cadena, el crecimiento puede encontrar un límite físico.

Ya no se trata solamente de perforar.

Hay que mover arena.

Transportar agua.

Mover cañerías.

Construir caminos.

Ampliar plantas.

Conectar pozos.

Aumentar capacidad de evacuación.

Desarrollar oleoductos y gasoductos.

Y preparar los puertos para una producción que apunta cada vez más hacia la exportación.

La infraestructura comienza a convertirse en el próximo gran desafío.

12 pads: el número que puede cambiar la conversación

Llegar a 12 pads mensuales no será solamente un récord para mostrar en una presentación.

Será una señal.

Significará que Vaca Muerta consiguió elevar su capacidad de ejecución a una escala que hace pocos años parecía improbable.

Pero también obligará a hacer una pregunta más incómoda:

¿puede el resto de la Argentina crecer al mismo ritmo que Vaca Muerta?

Porque la formación puede acelerar.

Pero si las rutas quedan saturadas, si faltan viviendas, si no alcanza la capacidad de transporte, si los proveedores no pueden responder o si faltan trabajadores especializados, la velocidad del subsuelo terminará chocando contra la realidad de la superficie.

La verdadera carrera recién comienza

El shale argentino ya demostró que puede producir.

También demostró que puede perforar pozos cada vez más largos y reducir los tiempos.

Ahora está intentando demostrar algo todavía más difícil:

que puede convertirse en una industria de escala mundial.

Los 42 rigs de agosto son una fotografía.

Las 2.262 etapas de fractura son otra.

Las 19.230 acumuladas en ocho meses muestran la tendencia.

Pero los 12 pads mensuales representan algo diferente:

la posibilidad de transformar eficiencia en sistema industrial.

Y si Vaca Muerta consigue sostener esa velocidad, la discusión energética argentina dejará definitivamente de ser cuánto petróleo y gas tenemos bajo tierra.

La discusión será otra:

¿qué tan rápido podemos convertir ese recurso en producción, exportaciones, dólares y desarrollo para el país?

Ahí estará la verdadera frontera de Vaca Muerta.

Fuente: VMO

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