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Petróleo arriba de US$100

Vaca Muerta vuelve a quedar en el centro del radar de los inversores.

Petróleo arriba de US$100

Vaca Muerta vuelve a quedar en el centro del radar de los inversores.

La escalada en Medio Oriente llevó al Brent por encima de los US$100 y volvió a poner en primer plano a las empresas petroleras. Para Argentina, el escenario tiene una particularidad: Vaca Muerta puede beneficiarse de un petróleo internacional más caro, pero también enfrenta mayores costos financieros y una mayor volatilidad global.

El petróleo volvió a convertirse en uno de los grandes protagonistas de los mercados internacionales.

La escalada del conflicto en Medio Oriente llevó al Brent por encima de los US$100 por barril, mientras el WTI se acercó a los US$96 y posteriormente el Brent volvió a superar los US$105.

Para los inversores argentinos, sin embargo, la pregunta no debería ser solamente cuánto más puede subir el barril.

La cuestión central es otra:

¿qué activos argentinos tienen capacidad para capturar parte de este nuevo escenario y cuáles quedan expuestos si el precio del petróleo vuelve a bajar?

La diferencia es fundamental porque el actual movimiento del crudo tiene un componente principalmente geopolítico.

La tensión entre Estados Unidos e Irán, las amenazas sobre la infraestructura energética y la incertidumbre alrededor del tránsito por rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz agregaron una prima de riesgo al precio internacional.

Y cuando esa prima desaparece, el petróleo puede corregir con la misma velocidad con la que subió.

Vaca Muerta, el activo argentino que vuelve a mirar el mercado

En Argentina existe un elemento que diferencia al país de otros mercados emergentes: Vaca Muerta.

La formación neuquina tiene capacidad para incrementar la producción de petróleo y gas y, en los últimos años, se transformó en el principal activo de crecimiento de la industria hidrocarburífera argentina.

Un petróleo internacional por encima de los US$100 mejora potencialmente los márgenes de los proyectos petroleros.

Pero hay una segunda variable que puede ser incluso más importante: la infraestructura.

Oleoductos, plantas de tratamiento, almacenamiento, terminales de exportación y capacidad de transporte determinan cuánto de ese petróleo puede convertirse efectivamente en dólares para las empresas y para el país.

Por eso, el nuevo escenario internacional vuelve a poner bajo la lupa proyectos como el crecimiento de la capacidad de evacuación de Vaca Muerta y la expansión exportadora hacia la costa atlántica.

El petróleo en el subsuelo no alcanza.

La verdadera oportunidad aparece cuando Argentina puede producirlo, transportarlo y exportarlo de manera competitiva.

Acciones petroleras: mayor potencial, mayor volatilidad

Una de las alternativas para quienes buscan exposición directa al sector energético son las acciones de compañías petroleras.

En los mercados internacionales, empresas como ExxonMobil y Chevron permiten seguir de cerca la evolución del sector.

También existen ETF que agrupan compañías energéticas y permiten diversificar el riesgo entre diferentes empresas.

Pero existe una advertencia importante.

Una suba del petróleo no significa automáticamente que una acción petrolera vaya a subir en la misma proporción.

Las empresas tienen costos, deuda, inversiones de capital, impuestos, políticas de dividendos y riesgos propios.

Además, los mercados financieros anticipan escenarios.

Cuando el petróleo ya acumula una fuerte suba, parte de esa expectativa puede estar incorporada en los precios.

Futuros: la alternativa para inversores sofisticados

Otra alternativa son los futuros de petróleo.

En Argentina existen contratos vinculados al WTI negociados en el mercado local, mientras que en los mercados internacionales también se pueden operar futuros y otros derivados.

Son instrumentos que permiten tomar exposición al precio del crudo sin comprar físicamente petróleo.

Pero también implican un nivel de riesgo considerablemente mayor.

El apalancamiento puede multiplicar tanto las ganancias como las pérdidas.

Por eso, no deberían confundirse con una inversión conservadora.

Apostar a que el petróleo seguirá subiendo no es lo mismo que invertir en una empresa que produce petróleo.

Son estrategias diferentes y tienen riesgos diferentes.

La deuda corporativa abre otra puerta

Para los inversores argentinos que buscan una exposición más moderada al crecimiento energético, existe otra alternativa: las obligaciones negociables de compañías del sector.

YPF y Tecpetrol, entre otras empresas vinculadas a la energía, participan periódicamente del mercado de deuda corporativa.

La lógica es diferente a comprar una acción.

El inversor presta dinero a la compañía y recibe intereses de acuerdo con las condiciones de la emisión, además de quedar expuesto al riesgo crediticio de la empresa y a las condiciones específicas del título.

En un escenario de petróleo elevado, las compañías productoras pueden mejorar sus perspectivas de generación de fondos.

Pero nuevamente aparece una variable que no puede ignorarse: las tasas internacionales.

El petróleo caro también puede complicar a los mercados

El shock petrolero tiene una segunda cara.

Si el precio del crudo permanece elevado durante mucho tiempo, puede aumentar las presiones inflacionarias en diferentes economías.

Eso puede dificultar la baja de las tasas de interés internacionales.

Y tasas más altas durante más tiempo suelen afectar la valuación de activos de riesgo y encarecer el financiamiento.

Por eso, el mismo fenómeno que beneficia a las compañías petroleras puede generar presión sobre otros sectores de la economía.

El mercado está obligado a procesar dos fuerzas simultáneamente:

petróleo más caro y dinero más caro.

Argentina tiene una oportunidad, pero no es automática

Para Argentina, el escenario internacional presenta una oportunidad particularmente interesante.

Si Vaca Muerta continúa aumentando su producción, el país puede aprovechar precios internacionales elevados para incrementar exportaciones y generación de divisas.

Pero también existe un límite.

La competitividad de Vaca Muerta no puede depender exclusivamente de que el Brent permanezca por encima de los US$100.

El verdadero desafío consiste en lograr que los proyectos sean rentables incluso cuando el precio internacional vuelva a niveles más normales.

Eso requiere bajar costos, aumentar productividad, ampliar infraestructura y consolidar mercados de exportación.

La pregunta que mira el mercado

El petróleo arriba de US$100 vuelve a colocar a la energía en el centro de las decisiones de inversión.

Pero para Argentina, la discusión es mucho más grande que el precio del barril.

El interrogante es si el país será capaz de transformar este ciclo de precios elevados en más producción, más exportaciones, más infraestructura, más proveedores y más inversión.

Vaca Muerta ofrece una respuesta posible.

Pero el mercado ya no mira solamente cuánto petróleo hay debajo de Neuquén.

Mira cuánto puede producir Argentina, cuánto puede transportar, cuánto puede exportar y cuánto capital puede atraer para hacerlo.

El petróleo puede estar arriba de los US$100. La verdadera oportunidad argentina será demostrar que puede ganar dinero también cuando vuelva a estar más abajo.

Fuente: VMO

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