
La perforación recupera ritmo, pero el petróleo todavía no logra frenar su caída
Chubut terminó 21 pozos en julio, más del doble que en junio y más de cuatro veces el registro de un año atrás.
El repunte de la actividad es una señal positiva para una cuenca madura, aunque todavía no alcanza para revertir el declino productivo.
El Golfo San Jorge volvió a mostrar movimiento en sus equipos de perforación. Pero detrás de ese dato alentador aparece una realidad mucho más compleja: la actividad puede recuperarse antes que la producción.
Chubut terminó 21 pozos durante julio, frente a los 9 de junio y los 5 registrados en julio de 2025. Es el mejor registro mensual de 2026 y llevó el acumulado de los primeros siete meses del año a 92 pozos terminados.
El salto es importante. Pero todavía no alcanza para modificar la tendencia del principal indicador de una cuenca petrolera: los barriles producidos.
Según el Reporte Tendencias Oil & Gas – Cuenca del Golfo San Jorge, elaborado por Oil Production Consulting, Chubut produjo durante julio 18.294 metros cúbicos diarios de petróleo, un 0,9% menos que en junio y un 6,8% por debajo del mismo mes del año pasado, cuando había alcanzado los 19.619 m³/d.
La fotografía de julio deja entonces una paradoja que explica buena parte del desafío que enfrenta la cuenca: se perfora más, pero todavía se produce menos.
El salto de los pozos
Los 21 pozos terminados en julio representan un cambio significativo en el ritmo de actividad.
Durante el mes se finalizaron 13 pozos productivos de petróleo, 2 productivos de gas y 6 destinados a servicios.
La comparación intermensual es contundente: la actividad prácticamente se multiplicó respecto de junio.
Pero la comparación interanual resulta todavía más significativa. En julio de 2025 Chubut había terminado apenas cinco pozos.
Con 92 pozos acumulados hasta julio, la provincia ya superó el registro que tenía al cierre de junio, cuando acumulaba 71.
El dato demuestra que existe todavía inversión y capacidad operativa para sostener actividad en los yacimientos convencionales. También muestra que las empresas continúan buscando productividad en una cuenca donde cada nuevo barril requiere cada vez más tecnología, mantenimiento e inversión.
El problema está en la curva de producción
La producción, sin embargo, cuenta otra historia.
Chubut comenzó 2026 con una producción petrolera de 18.941 m³/d en enero. En febrero fueron 18.922; en marzo, 18.578; en abril, 18.412; en mayo, 18.460; en junio, 18.469 y en julio, 18.294 m³/d.
La secuencia muestra una estabilización relativa durante mayo y junio, pero también confirma que todavía no existe un cambio estructural de tendencia.
En términos interanuales, la caída llega al 6,8%.
El gas tampoco aporta una señal de recuperación. En julio Chubut produjo unos 5.336 Mm³/d, un 1,8% menos que en junio y 16% por debajo del nivel de un año atrás.
Esto permite establecer una diferencia fundamental: perforar más no significa producir más inmediatamente.
Un pozo necesita tiempo para entrar plenamente en producción y, en una cuenca madura, además debe compensar el declino natural de cientos o miles de pozos existentes.
Por eso, los 21 pozos de julio pueden ser una señal de recuperación de actividad sin constituir todavía una recuperación productiva.
El petróleo que necesita tecnología para seguir saliendo
Hay otro dato que permite entender qué está ocurriendo debajo de la superficie.
Durante julio, las técnicas de recuperación asistida aportaron 2.311 m³/d de petróleo, concentrados íntegramente en concesiones ubicadas en Chubut.
El caso más relevante fue Manantiales Behr, operado por PECOM, que aportó 1.511 m³/d mediante recuperación mejorada con inyección de polímeros.
Le siguieron Diadema, con 351 m³/d; Escalante-El Trébol, con 265; Anticlinal Grande-Cerro Dragón, con 139; y El Tordillo, con 45 m³/d.
El dato es estratégico.
Una parte cada vez más importante del petróleo que todavía puede extraerse del Golfo San Jorge depende de recuperación secundaria, recuperación asistida y tecnologías destinadas a extender la vida productiva de los campos maduros.
La discusión, por lo tanto, ya no pasa solamente por perforar nuevos pozos.
También pasa por decidir cuánto capital, tecnología y conocimiento se está dispuesto a invertir para recuperar petróleo que permanece en reservorios explotados durante décadas.
El desafío después del convencional
El Golfo San Jorge enfrenta así un escenario diferente al de Vaca Muerta.
Mientras la formación neuquina permite pensar en crecimiento acelerado de producción mediante nuevas perforaciones horizontales y fractura hidráulica, el desafío del Golfo es fundamentalmente otro: administrar una enorme base de activos maduros y evitar que el declino termine erosionando la actividad económica regional.
Eso coloca a Chubut frente a una pregunta de fondo.
¿El objetivo debe ser simplemente mantener la actividad de perforación o construir una estrategia para recuperar producción?
La diferencia no es menor.
Más equipos trabajando significan empleo, servicios, movimiento de proveedores, transporte y actividad económica. Pero si la producción continúa descendiendo, la presión sobre los costos y sobre la rentabilidad de los proyectos seguirá creciendo.
La señal positiva existe, pero todavía no alcanza
Los 21 pozos terminados en julio son, sin dudas, una señal positiva.
Después de meses de actividad más contenida, la perforación vuelve a mostrar capacidad de reacción. También confirma que el Golfo San Jorge todavía tiene recursos, infraestructura, trabajadores y conocimiento acumulado para sostener una industria petrolera relevante.
Pero el dato debe ser leído con cautela.
La perforación se recuperó antes que la producción.
Y esa diferencia es precisamente la que deberá resolver la industria durante los próximos años.
El desafío del Golfo San Jorge no consiste solamente en perforar más.
Consiste en lograr que cada dólar invertido permita recuperar más petróleo, extender la vida de los yacimientos y sostener una cadena de valor que durante décadas convirtió a Chubut y Santa Cruz en uno de los principales polos petroleros de la Argentina.
Julio deja una señal alentadora en los equipos.
Ahora falta que esa señal llegue a los barriles.
Fuente: VMO