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Ormuz vuelve a tensionar al petróleo

El Brent roza los US$100 y Vaca Muerta gana valor estratégico.

Ormuz vuelve a tensionar al petróleo

El Brent roza los US$100 y Vaca Muerta gana valor estratégico.

La escalada entre Estados Unidos e Irán volvió a empujar al crudo internacional. El Brent llegó a US$99,67 y el WTI a US$94,34. El mercado teme nuevas interrupciones del suministro mientras el estrecho de Ormuz permanece en el centro de la disputa energética.

El mercado petrolero volvió a acercarse a una barrera que funciona como referencia psicológica para toda la industria: los US$100 por barril.

El Brent del Mar del Norte avanzó más de 1% y llegó a US$99,67, su nivel más elevado desde julio, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 1,4% hasta US$94,34, un valor que no alcanzaba desde junio.

Detrás de la recuperación de los precios aparece nuevamente el mismo factor que viene condicionando al mercado internacional: la posibilidad de una interrupción del suministro de petróleo y gas como consecuencia de la escalada militar entre Estados Unidos e Irán.

El foco vuelve a estar puesto sobre el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta.

Irán vuelve a elevar la tensión

La escalada se profundizó luego de que Teherán anunciara un ataque contra una base militar estadounidense en Jordania, presentado como represalia por las operaciones de Washington contra embarcaciones iraníes.

El episodio volvió a incrementar la incertidumbre entre operadores e inversores.

El mercado petrolero no necesita que desaparezcan físicamente millones de barriles para reaccionar.

Alcanza con que aumente el riesgo de que esos barriles no lleguen al mercado.

Ese riesgo se traduce inmediatamente en una prima geopolítica sobre el precio del crudo.

Y cuanto más tiempo permanezca la incertidumbre alrededor de Ormuz, mayor será la sensibilidad del mercado frente a cualquier nuevo ataque, bloqueo o interrupción del tránsito.

La amenaza detrás de los US$100

El estrecho de Ormuz tiene una importancia estratégica que excede ampliamente a Irán y Estados Unidos.

Por esa vía marítima transita una porción fundamental del petróleo y los combustibles que abastecen a los mercados internacionales.

Por eso, cualquier amenaza sobre la navegación genera un efecto inmediato sobre las expectativas de oferta.

La posibilidad de que el Brent supere nuevamente los US$100 vuelve a instalar un escenario que parecía alejado de las principales preocupaciones del mercado.

Y una vez que el petróleo ingresa en ese rango, las consecuencias pueden trasladarse rápidamente a combustibles, transporte, inflación y costos industriales.

Los mercados financieros también sienten la presión

La tensión energética comenzó a reflejarse en los mercados financieros.

Los principales índices accionarios estadounidenses terminaron la jornada en terreno negativo, mientras que en Europa y Asia se observaron movimientos mixtos.

El Dow Jones cayó 1,2% hasta los 52.786,07 puntos y el FTSE 100 de Londres retrocedió 0,1%.

En Asia, el Nikkei de Tokio avanzó 0,4%, el índice compuesto de Shanghái subió 0,2% y el Hang Seng de Hong Kong cayó 0,1%.

La lectura del mercado es clara: un petróleo más caro puede convertirse en un problema para la inflación mundial y limitar el margen de maniobra de los bancos centrales.

El petróleo vuelve a condicionar a los bancos centrales

Las próximas decisiones de política monetaria adquieren especial importancia en este contexto.

La decisión del Banco Central Europeo, los nuevos datos de inflación de Estados Unidos y la próxima reunión de la Reserva Federal serán observados por los mercados bajo una variable adicional: el precio de la energía.

Si el petróleo permanece elevado durante un período prolongado, el impacto puede trasladarse a los costos de producción y transporte y terminar presionando nuevamente sobre los precios al consumidor.

Eso complica la tarea de los bancos centrales.

Un petróleo cercano a US$100 puede generar simultáneamente presión inflacionaria y menor crecimiento económico.

¿Qué significa para Argentina?

Para Argentina, un escenario internacional de petróleo cercano a los US$100 por barril tiene dos caras.

Por un lado, un crudo internacional más caro puede incrementar el costo energético y generar presión sobre los precios internos.

Pero por otro, mejora el valor estratégico de la producción argentina de petróleo, particularmente de Vaca Muerta.

Cada barril adicional que Argentina pueda colocar en los mercados internacionales adquiere mayor valor en un escenario de oferta global tensionada.

Ahí aparece una de las principales oportunidades del shale argentino.

Vaca Muerta frente a un mundo más inseguro

Durante años, Vaca Muerta fue presentada principalmente como una oportunidad para resolver el déficit energético argentino.

La situación está cambiando.

La expansión de la producción, la construcción de nuevos oleoductos, la ampliación de las terminales de exportación y el desarrollo de infraestructura para llevar el petróleo hacia los mercados internacionales están transformando progresivamente al yacimiento en un activo exportador de importancia creciente.

En un mundo donde los conflictos pueden alterar rápidamente las rutas tradicionales del petróleo, contar con capacidad de producción adicional deja de ser solamente una ventaja comercial.

También se convierte en una cuestión de seguridad energética.

Argentina no puede reemplazar por sí sola los volúmenes afectados por una eventual interrupción del tránsito en Ormuz. Pero sí puede aprovechar un escenario de precios elevados para acelerar inversiones, infraestructura y exportaciones.

El verdadero desafío está en sacar el petróleo

El problema argentino ya no es solamente cuánto petróleo puede producir Vaca Muerta.

La pregunta central es cuánto puede producir y transportar de manera sostenida hacia los mercados internacionales.

La expansión de los oleoductos y terminales de exportación será determinante.

Si la producción crece más rápido que la capacidad de evacuación, una parte de la ventaja económica desaparece.

Por eso, la infraestructura se convierte en el próximo cuello de botella estratégico.

Cada barril que Argentina pueda producir y exportar representa una oportunidad adicional para generar divisas.

Ormuz puede acelerar una transformación energética argentina

La crisis del estrecho de Ormuz vuelve a demostrar una realidad que la industria conoce desde hace décadas:

el petróleo no es solamente una commodity. Es también geopolítica, infraestructura, seguridad y poder económico.

Cuando una de las principales rutas energéticas del mundo queda bajo amenaza, el precio internacional reacciona en cuestión de horas.

Para Argentina, el escenario abre una oportunidad, pero también una exigencia.

Vaca Muerta necesita más producción, pero también más oleoductos, terminales, capacidad portuaria, almacenamiento, financiamiento y mercados de exportación.

Si el Brent finalmente atraviesa los US$100, el incentivo económico será todavía mayor.

Pero la verdadera oportunidad para Argentina no estará simplemente en vender petróleo más caro.

Estará en convertir una mayor producción de Vaca Muerta en exportaciones permanentes, infraestructura estratégica y divisas para el país.

Mientras el mundo vuelve a mirar con preocupación hacia Ormuz, Argentina tiene petróleo bajo tierra. El desafío es lograr que ese petróleo llegue al mundo.

Fuente: VMO

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