Politica Escuchar artículo

Endeudamiento de los hogares

La Patagonia queda entre las regiones más expuestas. El 58,7% de las familias urbanas argentinas utiliza algún mecanismo de financiamiento para sostener sus gastos.

Endeudamiento de los hogares

La Patagonia queda entre las regiones más expuestas. El 58,7% de las familias urbanas argentinas utiliza algún mecanismo de financiamiento para sostener sus gastos.

La morosidad se duplicó en menos de dos años y la Patagonia registra una proporción de hogares endeudados del 64,9%, la segunda más alta del país.

Casi seis de cada diez hogares argentinos necesitan recurrir al financiamiento para llegar a fin de mes. El dato no representa una novedad de los últimos meses: la proporción se mantiene relativamente estable desde hace una década. Lo que cambió de manera significativa es otra variable: cada vez más familias tienen dificultades para pagar las deudas que contrajeron.

Un informe de la Fundación Encuentro, elaborado sobre la base de información del Indec y datos de la Central de Deudores del Banco Central, muestra que el 58,7% de los hogares urbanos utiliza algún mecanismo de financiamiento para afrontar sus gastos.

La cifra permanece cerca del promedio observado durante los últimos diez años. Sin embargo, la evolución de la morosidad muestra un deterioro mucho más marcado.

La proporción de deudores en mora pasó del 13,6% en octubre de 2024 al 27,8% en junio de 2026.

Es decir, se duplicó en menos de dos años.

La Patagonia, segunda región con más hogares financiados

El dato adquiere una dimensión particular cuando se observa la distribución territorial.

La Patagonia registra el 64,9% de hogares que utilizan financiamiento, convirtiéndose en la segunda región del país con mayor proporción.

Solo el Noroeste Argentino, con el 68,2%, presenta un nivel superior.

La diferencia respecto del promedio nacional es significativa: mientras el 58,7% de los hogares urbanos argentinos recurre a algún mecanismo de financiamiento, en la Patagonia la proporción supera el 64%.

El fenómeno resulta especialmente relevante para una región donde el crecimiento de actividades como petróleo, gas y minería convive con elevados costos de vivienda, alquileres, transporte y servicios en varias de sus ciudades.

Más ingresos, mayor acceso al crédito

Uno de los resultados que rompe con una interpretación habitual es que los hogares de mayores ingresos son los que presentan una mayor utilización del crédito.

Aproximadamente siete de cada diez familias pertenecientes al estrato de mayores ingresos utilizan cuotas, tarjetas u otras herramientas de financiamiento.

La explicación no necesariamente está relacionada con una mayor dificultad económica, sino con el mayor nivel de inclusión financiera de estos hogares.

Los trabajadores registrados y las familias con ingresos más altos tienen mayor acceso a tarjetas de crédito, préstamos bancarios, financiación comercial y otras herramientas.

En los sectores de menores ingresos ocurre algo diferente.

La menor inclusión financiera limita el acceso al crédito formal y obliga a muchas familias a recurrir al fiado comercial o al financiamiento informal.

Por eso, endeudamiento y vulnerabilidad económica no son necesariamente sinónimos.

Una familia puede tener un elevado nivel de deuda porque tiene acceso al sistema financiero y utiliza cuotas para organizar su consumo. Otra puede estar igualmente comprometida, pero sin acceso a un préstamo bancario o una tarjeta.

Los hogares con hijos necesitan más financiamiento

La composición familiar también aparece como un factor determinante.

El informe señala que el 62,8% de los hogares con niños convivientes recurre al financiamiento, mientras que la proporción baja al 52,7% entre los hogares sin hijos.

La diferencia refleja el mayor nivel de gastos que implica sostener una familia con niños: alimentación, educación, indumentaria, transporte, vivienda y otros consumos cotidianos.

En un contexto de ingresos que deben distribuirse entre una mayor cantidad de necesidades, el crédito se convierte en una herramienta para administrar el presupuesto mensual.

El problema aparece cuando esa herramienta deja de funcionar como mecanismo de planificación y comienza a utilizarse para cubrir gastos corrientes que los ingresos ya no alcanzan a financiar.

El dato que realmente preocupa: la morosidad

La estabilidad del nivel de endeudamiento contrasta con el deterioro registrado en la capacidad de pago.

El salto de la morosidad del 13,6% al 27,8% constituye el principal indicador de tensión financiera de los hogares.

También existe una diferencia importante cuando se observa el monto de dinero comprometido.

Según el informe, la deuda de los hogares argentinos en situación irregular representa aproximadamente el 15,5% del total adeudado, frente al 5,2% registrado en Brasil y el 3% de Chile.

La comparación regional muestra que el problema no está solamente en cuántas familias utilizan crédito.

La cuestión central es qué capacidad tienen para sostener esos compromisos en el tiempo.

Diez años de endeudamiento estable, pero con otra realidad

La evolución histórica permite poner el dato actual en perspectiva.

El 58,7% registrado en 2026 no constituye un récord.

Desde 2016, el porcentaje de hogares que utiliza algún mecanismo de financiamiento se mantiene alrededor del 59%.

El máximo de la serie se produjo en el cuarto trimestre de 2019, cuando alcanzó el 61,6%.

Los registros de 2024 y 2025 también se ubicaron cerca de ese nivel.

La conclusión es importante: Argentina no está atravesando una explosión reciente del número de hogares que utilizan crédito.

Lo que cambió es la capacidad de una parte de esos hogares para cumplir con sus obligaciones.

Una economía con poco endeudamiento, pero familias más tensionadas

El contraste se vuelve todavía más interesante cuando se observa el nivel de deuda de los hogares respecto de la economía nacional.

Según la base Global Debt Database del Fondo Monetario Internacional citada por el informe, la deuda de los hogares argentinos representaba apenas el 4,7% del PBI en 2024.

Es un nivel bajo en comparación internacional.

Por lo tanto, el problema argentino no parece ser exclusivamente el de una economía doméstica altamente apalancada.

El desafío está también en la relación entre ingresos, gastos y capacidad de pago.

Una familia puede tener una deuda relativamente pequeña en términos macroeconómicos y, sin embargo, enfrentar una fuerte presión mensual si sus ingresos pierden capacidad frente al costo de vida.

El caso patagónico

En la Patagonia, el 64,9% de hogares que utiliza financiamiento merece una lectura particular.

La región atraviesa simultáneamente procesos de fuerte inversión energética, expansión de actividades productivas y crecimiento de determinadas ciudades.

Pero ese crecimiento también genera presión sobre bienes y servicios esenciales.

Cuando aumentan los alquileres, la vivienda, el transporte y los costos cotidianos, un salario más alto no necesariamente implica una mayor capacidad de ahorro.

Parte de los ingresos adicionales puede terminar destinada a financiar un costo de vida más elevado.

Por eso, el dato de endeudamiento regional debería ser observado junto con la evolución de los salarios, los alquileres, el costo de la vivienda y la estructura productiva de cada provincia.

La discusión que viene

Los números muestran dos realidades que pueden coexistir.

Argentina no presenta un nivel extraordinariamente elevado de deuda de los hogares respecto de su PBI.

Pero, al mismo tiempo, una proporción importante de las familias necesita financiar sus gastos y una cantidad creciente tiene dificultades para cumplir con sus obligaciones.

La Patagonia aparece particularmente expuesta dentro de ese escenario.

El dato más importante, entonces, no es solamente que seis de cada diez hogares utilizan crédito.

La verdadera pregunta es otra:

¿El financiamiento está permitiendo a las familias administrar sus ingresos o está comenzando a convertirse en el mecanismo necesario para sostener un nivel de vida que los salarios ya no pueden financiar por sí solos?

Esa diferencia será clave para entender la evolución del consumo, el crédito y la economía familiar durante los próximos meses.

Fuente: VMO

Comentarios
Volver arriba