
El Castigador termina cuatro pozos y vuelve a mover la frontera de la eficiencia en Vaca Muerta
En La Amarga Chica, el verdadero récord no está solamente en los metros perforados: está en conseguir que una cadena de personas, equipos y empresas funcione como una sola operación.
Hay equipos de perforación que cumplen una función dentro de un yacimiento. Y hay otros que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una operación.
El Nabors 990, conocido en los campos como “El Castigador”, comienza a ganarse ese lugar.
El equipo acaba de completar un nuevo pad de cuatro pozos en La Amarga Chica, dentro del desarrollo de YPF y Vista Energy, cumpliendo el programa previsto y manteniendo el ritmo de trabajo que exige uno de los bloques más dinámicos de Vaca Muerta.
El resultado adquiere mayor dimensión cuando se observa el contexto.
La Amarga Chica no es un yacimiento más dentro de la formación. Es uno de los grandes laboratorios donde la industria argentina está intentando demostrar que Vaca Muerta puede perforar más rápido, completar más pozos, reducir costos y transformar productividad en escala.
Y allí cada hora cuenta.

Cuatro pozos, una misma lógica
La reciente campaña del Nabors 990 no estuvo exenta de los desafíos propios de la formación. Hubo inconvenientes asociados a las condiciones geológicas, situaciones que forman parte de la realidad cotidiana de perforar en Vaca Muerta.
Pero justamente allí aparece el verdadero valor de una operación.
La eficiencia no consiste en que nunca aparezcan problemas.
La eficiencia consiste en cómo responde el equipo cuando aparecen.
En este caso, la operación logró sostenerse mediante planificación, comunicación entre los distintos actores, coordinación en torre y una fuerte concentración en los procedimientos de seguridad.
Ese punto merece ser destacado.
Porque en una industria que muchas veces habla de récords, metros por día y tiempos de pozo, existe un indicador que no siempre aparece en las estadísticas: la capacidad de mantener velocidad sin convertirla en improvisación.
El Castigador parece estar encontrando ese equilibrio.
La Amarga Chica, el laboratorio de la nueva Vaca Muerta
Los números ayudan a entender por qué.
Un reporte publicado a comienzos de septiembre ubicó a La Amarga Chica entre los principales focos de perforación de YPF: la compañía mantenía cuatro equipos trabajando en el área, dentro de un esquema en el que YPF concentraba 15 equipos no convencionales en Neuquén.
En total, Argentina tenía 57 equipos de perforación activos, 38 de ellos en la Cuenca Neuquina. YPF encabezaba el ranking de operadoras con 19 equipos, mientras que entre las empresas de servicios de perforación Nabors contabilizaba nueve rigs activos.
Pero la importancia de La Amarga Chica tampoco puede medirse solamente por la cantidad de torres.
El bloque viene mostrando una enorme capacidad de desarrollo.
Durante julio de 2026 concentró 574 etapas de fractura, equivalentes a más del 28% de las operaciones registradas en Vaca Muerta durante ese mes.
Es decir: perforar rápido allí no sirve de mucho si la fractura, la logística, las instalaciones y la conexión de los pozos no pueden acompañar el ritmo.
La verdadera competencia ya no es solamente entre equipos.
Es entre cadenas operativas completas.

YPF está jugando otra partida
YPF viene construyendo en sus principales bloques una lógica basada en la estandarización, la repetición y la reducción sistemática de tiempos.
La compañía informó que durante el primer trimestre de 2026 logró perforar un pozo horizontal en La Amarga Chica en apenas diez días, con una velocidad de 520 metros diarios. También señaló que la longitud horizontal promedio de sus pozos se acercó a los 3.450 metros.
Ese dato permite entender dónde está la discusión actual.
Vaca Muerta ya no está tratando simplemente de demostrar que puede producir petróleo.
Eso ya está demostrado.
Ahora intenta demostrar que puede hacerlo a escala industrial y con costos competitivos a nivel mundial.
Por eso cada DTM, cada conexión, cada cambio de herramienta, cada hora de perforación y cada incidente evitado adquieren importancia económica.
El factor humano que no aparece en los rankings
En una torre pueden estar presentes distintas compañías, distintos especialistas y diferentes responsabilidades.
Pero el pozo no distingue quién pertenece a qué empresa.
El pozo exige que todos trabajen como un solo equipo.
Personal de torre, empresas de servicios, dirección de perforación, control de sólidos, fluidos, cementación, direccional, logística y todos los actores que intervienen en la construcción del pozo necesitan hablar el mismo idioma operacional.
Cuando esa comunicación funciona, los tiempos mejoran.
Cuando falla, aparecen las horas improductivas.
Por eso el desempeño del Nabors 990 no debería analizarse solamente como una estadística de perforación.
También debería observarse como un ejemplo de integración operativa.
La seguridad, en ese esquema, deja de ser un obstáculo para la productividad y pasa a formar parte de ella.
Una operación segura es una operación previsible.
Y una operación previsible puede ser optimizada.

El verdadero ranking
Los rankings de equipos son importantes.
También lo son los metros por día, los días de pozo y los costos.
Pero existe otro ranking que quizás resulte más importante para la próxima etapa de Vaca Muerta:
qué equipos consiguen repetir buenos resultados sin sacrificar seguridad, calidad ni coordinación.
Porque hacer un buen pozo una vez puede ser un logro.
Hacerlo nuevamente, y después otra vez, es lo que empieza a construir un sistema.
El Nabors 990 acaba de terminar cuatro pozos.
Ahora se prepara para el DTM y para volver a entrar en carrera.
Mientras tanto, La Amarga Chica continúa aumentando su escala.
Y detrás de las torres, de las estadísticas y de los récords existe una realidad que pocas veces ocupa el centro de la escena: cientos de trabajadores que, turno tras turno, consiguen que la enorme maquinaria de Vaca Muerta siga funcionando.
Quizás allí esté la verdadera historia.
Vaca Muerta no se construye solamente con grandes inversiones ni con equipos de última generación. Se construye cuando tecnología, planificación, seguridad y personas consiguen trabajar con un mismo objetivo.
Y en La Amarga Chica, “El Castigador” parece haber encontrado nuevamente el ritmo.
La próxima pregunta ya no es si puede perforar rápido.
La pregunta es cuánto más puede acelerar Vaca Muerta cuando toda la cadena aprenda a trabajar a esa misma velocidad.
Diego Chauqui
VACAMUERTAONLINE | Análisis energético
Fuente: vmo