Pymes Escuchar artículo

La economía de dos velocidades

Las pymes se quedan sin crédito mientras Vaca Muerta sostiene a sus proveedores.

La economía de dos velocidades

Las pymes se quedan sin crédito mientras Vaca Muerta sostiene a sus proveedores.

El crédito comercial en mora pasó del 0,7% al 3,7% en menos de dos años. Las pequeñas empresas son las más golpeadas. La paradoja es que mientras construcción, comercio e industria enfrentan dificultades financieras, minería y energía aparecen entre las actividades con menor irregularidad. En el corazón de ese contraste está Vaca Muerta: un sector que demanda cada vez más proveedores, pero cuya expansión también exige capital de trabajo.

La Argentina está atravesando una transformación productiva que puede definir su próxima década.

Por un lado, Vaca Muerta se consolida como uno de los principales motores de inversión, producción y generación de divisas del país. Por otro, una parte importante del entramado de pequeñas y medianas empresas enfrenta mayores dificultades para financiarse.

Los números de la morosidad empresarial permiten ver esa contradicción.

Según los datos citados del Banco Central, la morosidad del crédito comercial pasó de 0,7% en noviembre de 2024 a 3,7% en julio de 2026.

Es un incremento de más de cinco veces en menos de dos años.

Pero el promedio nacional esconde una realidad mucho más profunda: los sectores no están atravesando el mismo ciclo económico.

La construcción registra una morosidad del 7,7% y el comercio llega al 6,5%. La industria manufacturera alcanza el 3,7%, aunque con diferencias muy marcadas: textiles llega al 14,6%, mientras refinación de petróleo se ubica en 1,8% y vehículos en apenas 0,4%.

Mientras tanto, la irregularidad en minería y energía no alcanza el 0,5%.

Y ahí aparece la primera conexión con Vaca Muerta.

Vaca Muerta está en el lado ganador de la economía

El dato financiero coincide con una transformación que está ocurriendo en la economía real.

Mientras sectores como construcción, comercio y determinadas ramas industriales todavía buscan recuperar actividad, la industria hidrocarburífera está atravesando una etapa de expansión.

La perforación, la producción, la infraestructura de transporte, los proyectos de exportación y el desarrollo de nuevos servicios están generando una demanda creciente alrededor del shale.

Pero Vaca Muerta no funciona solamente con operadoras.

Por cada pozo hay una enorme cadena de empresas que necesita funcionar detrás.

Camiones.

Talleres.

Metalúrgicas.

Empresas de mantenimiento.

Servicios ambientales.

Tratamiento de residuos.

Logística.

Alquiler de equipos.

Servicios de ingeniería.

Hotelería.

Alimentación.

Telecomunicaciones.

Construcción.

Provisión de insumos.

Y cientos de servicios especializados.

Ese ecosistema es, en buena medida, el verdadero multiplicador económico de Vaca Muerta.

El problema es que buena parte de esos proveedores son pymes.

Y las pymes son precisamente las que aparecen más expuestas al deterioro del crédito.

El tamaño de la empresa empieza a definir el acceso al dinero

Los datos son contundentes.

Para préstamos inferiores a $5 millones, la morosidad alcanza el 9,3%.

Entre $5 millones y $200 millones baja al 7,6%.

Entre $200 millones y $3.800 millones se ubica en 6,6%.

Y para préstamos superiores a $3.800 millones cae al 1,8%.

La lectura para una pyme petrolera es inmediata.

Una empresa pequeña que quiere crecer necesita financiar equipamiento, vehículos, herramientas, personal, seguros, certificaciones y capital de trabajo.

Pero cuanto menor es su escala, mayor parece ser su vulnerabilidad financiera.

Y esto puede convertirse en un cuello de botella para Vaca Muerta.

Porque la oportunidad existe, pero aprovecharla cuesta dinero.

El contrato puede ser una oportunidad… o un problema financiero

Supongamos una pyme neuquina que consigue convertirse en proveedor de una empresa vinculada al desarrollo hidrocarburífero.

El negocio puede ser excelente.

Pero antes de cobrar su primera factura probablemente tenga que afrontar salarios, cargas sociales, combustible, mantenimiento, alquileres, repuestos, seguros y compra de materiales.

Si además debe incorporar un equipo o un vehículo para cumplir el contrato, necesita todavía más capital.

Ahí aparece el problema.

Una empresa puede tener trabajo y, al mismo tiempo, quedarse sin capital de trabajo.

Esto es particularmente importante en una industria como la petrolera, donde los requisitos técnicos, de seguridad y de calidad obligan a realizar inversiones antes de comenzar a prestar determinados servicios.

La falta de financiamiento puede provocar entonces algo paradójico:

que una pyme quede afuera de Vaca Muerta justamente cuando existe demanda para sus servicios.

La concentración puede ser el resultado silencioso

Si las empresas pequeñas no consiguen financiarse, los contratos terminan naturalmente concentrándose en compañías con mayor espalda financiera.

No necesariamente porque sean mejores técnicamente.

Sino porque pueden soportar inversiones iniciales más grandes y períodos de cobro más extensos.

Ese proceso puede generar una concentración creciente de la cadena de proveedores.

Y ahí está uno de los debates que Neuquén y la Argentina deberían empezar a discutir.

¿Queremos una Vaca Muerta que solamente produzca más barriles o una Vaca Muerta capaz de construir alrededor de esos barriles un nuevo entramado empresarial argentino?

La diferencia es enorme.

El dato de las SGR también prende una luz amarilla

Hay otro número que debería ser seguido con atención.

La cantidad de pymes con avales de Sociedades de Garantía Recíproca en situación de mora prácticamente se triplicó: pasó de 3.354 a 9.679 en dos años.

Las SGR cumplen justamente un papel relevante para facilitar el acceso al financiamiento de pequeñas empresas que, por su tamaño, muchas veces tienen dificultades para conseguir crédito bancario en condiciones competitivas.

Si incluso las empresas que cuentan con este tipo de respaldo están registrando un fuerte incremento de la mora, el problema merece una mirada más profunda.

No alcanza con decir que “Vaca Muerta tiene inversiones”.

Hay que preguntarse si las empresas argentinas que están alrededor de esas inversiones tienen capacidad financiera para acompañarlas.

La gran oportunidad de la cadena de valor

Vaca Muerta tiene algo que pocos sectores de la economía argentina poseen simultáneamente: demanda creciente, inversión, mercado internacional y posibilidad de expansión durante muchos años.

Eso genera una oportunidad extraordinaria para desarrollar proveedores nacionales.

Pero esa oportunidad no se construye únicamente desde las grandes operadoras.

También necesita bancos, fondos de inversión, SGR, compañías de leasing, aseguradoras, organismos públicos y herramientas de financiamiento específicas para proveedores energéticos.

Una pyme que necesita comprar una máquina para cumplir un contrato petrolero no debería ser considerada simplemente como una empresa que pide un préstamo.

Es una empresa que está intentando invertir para incorporarse a una cadena exportadora.

Ese cambio de mirada puede ser determinante.

Vaca Muerta necesita petróleo, pero también necesita empresarios

La discusión energética argentina suele medirse en barriles diarios, producción de gas, kilómetros de ductos o millones de dólares de inversión.

Son indicadores fundamentales.

Pero existe otro indicador que debería ganar protagonismo:

¿cuántas empresas argentinas están creciendo alrededor de Vaca Muerta?

Porque si una mayor producción de petróleo genera también nuevas empresas, empleo privado, tecnología, proveedores y capacidad industrial, el impacto económico es mucho mayor.

El objetivo no debería ser solamente sacar más hidrocarburos del subsuelo.

Debería ser convertir esos hidrocarburos en una plataforma para desarrollar empresas argentinas capaces de competir dentro y fuera del país.

Y para lograrlo hay una condición que no puede ignorarse:

Sin capital de trabajo, una pyme puede tener la capacidad técnica para entrar a Vaca Muerta, pero no necesariamente la espalda financiera para hacerlo.

La morosidad que hoy afecta a las pymes puede convertirse, entonces, en uno de los grandes desafíos silenciosos de la próxima etapa del shale argentino.

Porque Vaca Muerta puede tener petróleo para crecer durante décadas. La pregunta es cuántas empresas argentinas estarán en condiciones de crecer con ella.

Fuente: VMO

Comentarios
Volver arriba