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Argentina LNG entra en la hora decisiva

YPF busca cerrar el financiamiento y convertir Vaca Muerta en una potencia exportadora de GNL.

Argentina LNG entra en la hora decisiva

YPF busca cerrar el financiamiento y convertir Vaca Muerta en una potencia exportadora de GNL.

YPF acelera la ingeniería financiera del megaproyecto junto a Eni y XRG. La primera etapa contempla 12 millones de toneladas anuales de GNL y dos unidades flotantes de licuefacción. El nuevo Corredor Andes-Atlántico sumó una propuesta indicativa de hasta US$6.000 millones del EXIM estadounidense.

VACA MUERTA | ARGENTINA LNG

Vaca Muerta está entrando en una etapa que puede modificar definitivamente el lugar de la Argentina en el mapa energético mundial.

El desafío ya no pasa solamente por producir más petróleo y gas. El próximo salto consiste en construir la infraestructura, conseguir financiamiento, asegurar compradores internacionales y transformar el gas de la Cuenca Neuquina en cargamentos de Gas Natural Licuado (GNL) destinados al mercado mundial.

En ese tablero, Argentina LNG, el proyecto impulsado por YPF junto a la italiana Eni y XRG, de Emiratos Árabes Unidos, avanza hacia su instancia más importante: la Decisión Final de Inversión (FID).

La iniciativa prevé una primera etapa de 12 millones de toneladas anuales de GNL, mediante dos unidades flotantes de licuefacción de 6 millones de toneladas cada una. El diseño contempla además producción de gas, procesamiento, transporte y exportación.

El proyecto tiene presentada una adhesión al RIGI por aproximadamente US$51.000 millones, lo que lo convierte en una de las mayores apuestas privadas de infraestructura y energía de la historia argentina. Eni informó en agosto que la FID está prevista para antes de finalizar 2026.

El financiamiento empieza a tomar forma

La gran pregunta detrás de Argentina LNG es cómo financiar una obra de semejante magnitud.

La respuesta comienza a aparecer en una combinación de capital propio, deuda bancaria y garantías de agencias de crédito a la exportación.

Y en las últimas horas apareció una pieza particularmente importante.

Argentina y Estados Unidos lanzaron en Nueva York el Corredor Andes-Atlántico, un esquema que busca conectar Vaca Muerta y las zonas mineras del país con los puertos del Atlántico mediante inversiones en energía, transporte, infraestructura y conectividad.

El programa contempla herramientas de financiamiento de hasta US$7.000 millones hacia 2027.

Pero hay un número que interesa especialmente a Vaca Muerta: hasta US$6.000 millones podrían estar vinculados con Argentina LNG.

El EXIM Bank de Estados Unidos presentó una propuesta indicativa de financiamiento de largo plazo por hasta ese monto para acompañar el desarrollo del proyecto. Es importante aclarar que se trata de una propuesta preliminar y no de un desembolso ya aprobado.

La arquitectura financiera también podría involucrar a otras agencias internacionales de crédito a la exportación, dependiendo del origen de los equipos, servicios y proveedores que participen de la construcción.

Ahí aparece una cuestión estratégica: el financiamiento internacional no solamente aporta dinero. También puede definir quiénes participan de la construcción y qué cadenas industriales quedan vinculadas al proyecto.

El verdadero salto: pasar de producir gas a vender energía al mundo

Durante años, Vaca Muerta fue presentada principalmente como la herramienta para recuperar el autoabastecimiento energético argentino.

Ese objetivo ya quedó parcialmente superado.

Ahora el desafío es otro.

Argentina quiere transformar el crecimiento de la producción gasífera en una plataforma permanente de exportación.

Argentina LNG es uno de los instrumentos centrales de esa estrategia.

El proyecto contempla dos unidades flotantes de licuefacción y una capacidad inicial de 12 MTPA, con posibilidad de escalar posteriormente hasta 18 millones de toneladas anuales.

Esto implica desarrollar mucho más que una planta de GNL.

Hace falta gas.

Hace falta producción.

Hace falta capacidad de transporte.

Hace falta procesamiento.

Hace falta infraestructura portuaria.

Hace falta financiamiento.

Y, fundamentalmente, hacen falta compradores internacionales dispuestos a comprometer contratos de largo plazo.

YPF busca cerrar los primeros contratos de venta

La otra pieza que debe encajar antes de la decisión definitiva es comercial.

YPF trabaja en la negociación de los primeros contratos de exportación de GNL. La compañía apunta a cerrar acuerdos con compradores internacionales que permitan respaldar la estructura financiera del proyecto.

Esto es fundamental porque un megaproyecto energético de esta escala no se financia únicamente con una proyección de producción futura.

Los bancos necesitan observar contratos, garantías, compradores, capacidad de repago y una estructura comercial suficientemente sólida.

Por eso, los contratos de venta del GNL son prácticamente tan importantes como conseguir los dólares para construir la infraestructura.

Vaca Muerta mira hacia el Atlántico

El Corredor Andes-Atlántico agrega otra dimensión al proyecto.

El objetivo declarado por Argentina y Estados Unidos es mejorar las conexiones entre las zonas productivas y los mercados internacionales mediante ferrocarriles, ductos, puertos, energía e infraestructura digital.

En otras palabras:

Vaca Muerta necesita una salida al mundo.

El crecimiento de la producción de petróleo ya está obligando a ampliar oleoductos y terminales de exportación.

Con el gas ocurre algo similar.

No alcanza con tener millones de metros cúbicos bajo tierra. Hay que construir la infraestructura que permita convertir ese recurso en una molécula comercializable en cualquier mercado.

Y ahí aparece el GNL.

Una obra que también puede cambiar el mapa laboral

La discusión sobre Argentina LNG no debería quedar encerrada en los balances de YPF, los bancos internacionales y los organismos de crédito.

Hay otra pregunta que resulta fundamental:

¿Cuánto empleo argentino generará esta transformación?

Un proyecto de esta magnitud puede movilizar durante años una cadena de proveedores que incluye construcción, metalmecánica, transporte, logística, mantenimiento, servicios petroleros, tratamiento de fluidos, equipos, seguridad, alimentación, alojamiento y tecnología.

Para Neuquén y Río Negro, el desafío será que una parte importante de ese movimiento económico se transforme en empresas locales, trabajo calificado y proveedores capaces de competir dentro de una cadena energética global.

Porque Vaca Muerta no debería ser solamente un lugar donde se extrae gas.

Debería convertirse también en una plataforma donde se fabriquen equipos, se presten servicios, se formen trabajadores y se desarrollen empresas argentinas capaces de acompañar la expansión energética.

El proyecto ya tiene tres socios

La primera etapa mantiene a YPF, Eni y XRG como socios del desarrollo.

El acuerdo de desarrollo conjunto firmado en febrero formalizó el avance hacia la FID y estableció una capacidad inicial de 12 MTPA mediante dos unidades FLNG.

La eventual ampliación hasta 18 MTPA podría abrir la puerta a nuevos socios, compradores y agencias de financiamiento.

Eso convierte a Argentina LNG en algo más grande que un proyecto individual de YPF.

Es una apuesta por crear una nueva cadena exportadora argentina.

El otro GNL argentino también avanza

Argentina no depende de un único proyecto.

En paralelo avanza Southern Energy, el proyecto liderado por Pan American Energy, que contempla unidades flotantes de GNL para exportar gas producido en Vaca Muerta.

La coexistencia de ambos desarrollos muestra la magnitud del cambio que atraviesa la industria.

Argentina pasó de discutir cómo importar gas durante el invierno a discutir cómo conseguir infraestructura y mercados para exportarlo durante todo el año.

Ese cambio es quizás uno de los datos más importantes de la transformación energética argentina.

La ventana internacional

El mercado mundial de GNL atraviesa además una etapa de fuerte competencia por nuevos proyectos de suministro.

Para Argentina, llegar a ese mercado exige velocidad.

Pero también exige costos competitivos, infraestructura, estabilidad regulatoria, disponibilidad de gas y contratos de largo plazo.

Por eso, la FID de Argentina LNG será mucho más que una firma corporativa.

Será una señal sobre la capacidad argentina de transformar los recursos de Vaca Muerta en una industria exportadora de escala mundial.

De Vaca Muerta al mundo

El mapa que se está construyendo es cada vez más claro.

Gas en Vaca Muerta.
Ductos para transportarlo.
Plantas para procesarlo.
Buques para llevarlo.
Compradores internacionales para adquirirlo.
Bancos y agencias para financiarlo.

Y detrás de todo eso, una pregunta que todavía debe responderse:

¿Cuánto de ese enorme negocio quedará en la Argentina?

Porque el verdadero desafío de Vaca Muerta no es solamente producir más.

Es lograr que la riqueza energética que sale de la Cuenca Neuquina también genere empleo, empresas, tecnología, infraestructura y desarrollo para el país.

Argentina LNG puede ser uno de los proyectos que marque ese cambio de época.

Y Vaca Muerta está en el centro de esa historia.

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Fuente: VMO

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