
Chevron apuesta US$ 13.800 millones para transformar El Trapial y triplicar su producción hacia 2035
La petrolera estadounidense presentó un proyecto para convertir al histórico yacimiento del norte neuquino en uno de los grandes desarrollos de Vaca Muerta.
La iniciativa contempla más de US$ 13.000 millones hasta 2035, una producción que podría triplicarse y un fuerte despliegue de infraestructura, logística y empleo en la zona de Rincón de los Sauces.
NEUQUÉN. — Hay proyectos que aumentan la producción de un yacimiento y hay otros que buscan cambiar completamente su escala.
El plan que Chevron proyecta para El Trapial, en el norte de Neuquén, pertenece a la segunda categoría.
La petrolera estadounidense prevé invertir aproximadamente US$ 13.800 millones hasta 2035 para llevar la producción del área a un nivel que podría triplicar los valores actuales.
El proyecto todavía espera la aprobación del Gobierno nacional para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y se presenta como una de las mayores apuestas de capital extranjero dentro de ese régimen.
Para Neuquén, el dato no es menor.
Porque El Trapial no es un bloque nuevo.
Es un yacimiento que alguna vez llegó a producir alrededor de 70.000 barriles diarios durante su etapa convencional y que ahora enfrenta una segunda oportunidad a partir del desarrollo no convencional.
De 70.000 barriles al declino y nuevamente hacia Vaca Muerta
El Trapial ocupa una superficie de aproximadamente 450 kilómetros cuadrados en el norte neuquino, cerca de Rincón de los Sauces.
Chevron adquirió la operación a través de la compra de Petrolera San Jorge en 1999.
Durante su mejor etapa convencional, el área llegó a producir unos 70.000 barriles diarios.
Después llegó el declino.
La producción cayó y durante años el contexto económico argentino no ofreció condiciones suficientes para encarar una reconversión de semejante magnitud.
Vaca Muerta cambió esa ecuación.
La posibilidad de aplicar técnicas no convencionales sobre formaciones productivas del área volvió a colocar a El Trapial en el mapa de las grandes inversiones.
Actualmente el yacimiento supera los 40.000 barriles equivalentes de petróleo por día, mientras que la producción de crudo se ubica alrededor de los 35.000 barriles diarios.
Eso representa aproximadamente el 4% de la producción petrolera argentina, de acuerdo con los datos difundidos sobre el proyecto.
Y Chevron quiere ir mucho más lejos.
US$ 13.800 millones detrás de una nueva etapa
El proyecto contempla inversiones por US$ 13.800 millones hasta 2035.
La magnitud coloca a El Trapial entre los desarrollos de mayor escala que se proyectan actualmente en Vaca Muerta.
El objetivo no es simplemente mantener la producción.
Es multiplicarla.
Para eso, Chevron deberá desplegar nuevas perforaciones, fracturas, infraestructura de superficie, transporte, agua, arena, energía y servicios asociados.
La compañía ya quedó comprometida dentro de la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP) a desembolsar al menos US$ 2.000 millones hasta fines de 2028, en caso de obtener la aprobación correspondiente dentro del RIGI.
El primer tramo será entonces decisivo.
Si la inversión avanza según lo previsto, El Trapial podría convertirse en uno de los nuevos grandes polos productivos del norte de la Cuenca Neuquina.
El verdadero tamaño del proyecto aparece en la logística
Las cifras de inversión impresionan.
Pero hay una manera más concreta de entender lo que significa semejante desarrollo: mirar lo que necesita un pozo para funcionar.
El proyecto demanda alrededor de 70 camiones diarios cargados con arena, con una capacidad aproximada de 30 toneladas cada uno.
Son unas 2.100 toneladas de arena por día.
La mayor parte proviene de Entre Ríos y debe recorrer cientos de kilómetros hasta llegar a Neuquén.
Eso significa rutas.
Camiones.
Combustible.
Conductores.
Mantenimiento.
Logística.
Coordinación.
Y tiempo.
Una inversión petrolera de US$ 13.800 millones no queda encerrada dentro de los límites de un yacimiento.
Se derrama sobre toda una cadena de servicios.
Y allí aparece una de las claves para Neuquén: que una parte cada vez mayor de esa cadena pueda ser atendida por empresas y trabajadores de la región.
12 millones de litros de agua por día
La escala también puede medirse por el consumo de agua utilizado durante las operaciones de fractura hidráulica.
En el área se utilizan alrededor de 12.000 metros cúbicos de agua diarios, equivalentes a unos 12 millones de litros.
El dato vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes desafíos de Vaca Muerta:
producir más, pero desarrollando infraestructura suficiente para acompañar el crecimiento.
Agua, tratamiento, transporte, disposición, monitoreo ambiental y logística son componentes inseparables del desarrollo no convencional.
El petróleo puede estar debajo de la tierra.
Pero para extraerlo hace falta construir una enorme infraestructura alrededor.
350 personas detrás de una operación de esta escala
El proyecto también tiene una dimensión laboral.
Actualmente, alrededor de 350 trabajadores directos e indirectos se desempeñan en el área.
Y la logística necesaria para operar a 255 kilómetros de la ciudad de Neuquén llevó a Chevron a desarrollar una solución poco habitual en la actividad: un aeródromo propio, utilizado para trasladar personal.
La compañía opera vuelos de un ATR-42 600 de American Jet, con dos vuelos diarios tres veces por semana.
El objetivo es reducir un viaje terrestre que puede demandar unas cinco horas.
El dato refleja una realidad de Vaca Muerta que muchas veces queda escondida detrás de los números de producción:
la distancia también es un costo.
Y en un proyecto ubicado en el extremo norte de la Cuenca Neuquina, la logística puede definir buena parte de la eficiencia operativa.
Chevron y la historia de Vaca Muerta
La relación de Chevron con Vaca Muerta tampoco comenzó ayer.
En 2013, la compañía estadounidense fue la primera gran petrolera internacional en asociarse con YPF para desarrollar recursos no convencionales en la Argentina.
De aquel acuerdo nació el desarrollo de Loma Campana, uno de los bloques emblemáticos de Vaca Muerta.
Actualmente, Loma Campana continúa siendo uno de los principales activos productores del país y es operado por YPF, con participación de Chevron.
La petrolera también participa en Narambuena, otra área operada por YPF.
Ahora la apuesta cambia de escala.
El Trapial representa la posibilidad de llevar el conocimiento acumulado durante más de una década de desarrollo no convencional hacia un yacimiento histórico del norte neuquino.
El RIGI como pieza de la ecuación
La compañía todavía espera la aprobación de su proyecto dentro del RIGI.
La ecuación que analiza Chevron es similar a la que aparece en otros grandes proyectos energéticos:
inversión de largo plazo + estabilidad fiscal + acceso a mercados internacionales + capacidad de exportación.
La empresa calcula que actualmente producir en Vaca Muerta tiene costos aproximadamente 30% superiores a los del Permian estadounidense, según la información difundida sobre el proyecto.
La diferencia está asociada, entre otros factores, a la escala, la madurez de la cuenca, la competencia de proveedores, la logística, el tipo de cambio y el riesgo país.
El objetivo de la compañía es reducir esa brecha.
Y allí el RIGI aparece como una herramienta para darle previsibilidad a una inversión que se extiende durante casi una década.
El norte neuquino vuelve a estar en el mapa
El Trapial tiene además un componente territorial.
El desarrollo está ubicado en una región donde la actividad hidrocarburífera forma parte de la identidad productiva desde hace décadas.
Rincón de los Sauces fue construido alrededor del petróleo convencional.
Ahora Vaca Muerta le presenta una nueva oportunidad.
El desafío será que esa nueva etapa no se traduzca solamente en más barriles.
También debería significar más empresas locales, más capacitación, mejores servicios, infraestructura y empleo especializado.
Porque una inversión de US$ 13.800 millones puede transformar mucho más que un yacimiento.
Puede transformar una región.
Vaca Muerta vuelve a demostrar que el desafío es la escala
El proyecto de Chevron deja una señal clara.
Vaca Muerta ya no se encuentra solamente en una etapa de experimentación.
Las grandes compañías están pensando en proyectos de producción y exportación con horizontes de diez años o más.
El desafío ahora es acompañar esa escala.
Con rutas capaces de soportar miles de camiones.
Con infraestructura hídrica.
Con proveedores competitivos.
Con trabajadores capacitados.
Con seguridad.
Con ciudades preparadas.
Y con una política energética que permita que las inversiones de largo plazo encuentren condiciones para desarrollarse.
El Trapial tiene una historia que comenzó con el petróleo convencional, atravesó el declino y ahora busca una segunda vida con Vaca Muerta.
Chevron quiere invertir US$ 13.800 millones para triplicar su producción hacia 2035.
Para Neuquén, la pregunta será qué parte de esa gigantesca inversión quedará convertida en desarrollo concreto sobre el territorio.
Porque el verdadero éxito de Vaca Muerta no se medirá solamente en barriles.
También se medirá en cuánto de cada barril logra convertirse en trabajo, empresas, infraestructura y oportunidades para quienes viven y trabajan en la Cuenca Neuquina.
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Fuente: VMO