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Si vienen a conocer Vaca Muerta, que también conozcan a sus trabajadores

Este lunes, una comitiva de senadores nacionales recorrerá Loma Campana y el Instituto Vaca Muerta.

Si vienen a conocer Vaca Muerta, que también conozcan a sus trabajadores

Este lunes, una comitiva de senadores nacionales recorrerá Loma Campana y el Instituto Vaca Muerta.

La visita puede ser una oportunidad para mirar algo que muchas veces queda detrás de las cifras de producción: quiénes sostienen cada operación, bajo qué condiciones trabajan y qué significa realmente trabajar en el campo petrolero.

Por Diego Chauqui — Director de VMO y trabajador petrolero

Este lunes 28 de septiembre, una delegación de senadores nacionales llegará a Neuquén para recorrer Loma Campana y visitar el Instituto Vaca Muerta.

La agenda contempla una recorrida por un pozo no convencional, una reunión informativa sobre las operaciones y los niveles de producción y, por la tarde, una visita al centro de formación destinado a capacitar trabajadores para la industria.

Todo en el campo es bienvenido.

Que los legisladores conozcan Vaca Muerta, que vean un pozo, que conozcan cómo se perfora, cómo se produce y qué inversiones hacen falta para transformar los recursos del subsuelo en energía para la Argentina.

Pero hay algo que sería importante que no quede afuera de esa recorrida.

Que conozcan a los trabajadores.

Porque Vaca Muerta no funciona solamente con capital, torres, bombas, camiones, fracturas hidráulicas, sensores y tecnología.

Funciona porque todos los días hay hombres y mujeres que se levantan de madrugada, recorren kilómetros, trabajan con frío, calor, viento, polvo y ruido, permanecen lejos de sus familias y realizan tareas donde el riesgo nunca desaparece por completo.

Son ellos quienes están en el campo cuando una máquina falla.

Son ellos quienes controlan una presión.

Son ellos quienes ingresan a una planta.

Son ellos quienes manipulan equipos, fluidos, combustibles y herramientas.

Son ellos quienes trabajan durante horas para que un pozo no se detenga.

Y son ellos quienes, en definitiva, convierten una inversión millonaria en producción real.

Los números tienen nombre y apellido

Cuando desde Buenos Aires se habla de Vaca Muerta, generalmente aparecen los grandes números.

Barriles por día.

Metros cúbicos.

Dólares de inversión.

Cantidad de pozos.

Exportaciones.

Infraestructura.

RIGI.

Oleoductos y gasoductos.

Todo eso es necesario.

Pero detrás de cada número hay una persona.

Detrás de un pozo hay operadores.

Detrás de una fractura hay trabajadores.

Detrás de una planta hay técnicos.

Detrás de un equipo de perforación hay cuadrillas.

Detrás de cada camión hay un conductor.

Detrás de cada sistema de tratamiento hay personas controlando variables y tomando decisiones.

Y detrás de cada jornada hay trabajadores que vuelven a sus casas esperando que el turno siguiente vuelva a empezar.

Por eso, si el Senado quiere conocer verdaderamente Vaca Muerta, la fotografía no debería terminar en la boca del pozo.

También debería incluir al trabajador que estuvo allí durante las últimas 12 horas.

Los mismos legisladores que votaron una nueva legislación laboral

Hay además una cuestión política que no debería esconderse.

La Ley 27.802 de Modernización Laboral fue aprobada definitivamente por el Senado el 27 de febrero de 2026, con 42 votos afirmativos, 28 negativos y dos abstenciones. Entre quienes votaron a favor estuvieron varios de los senadores que ahora forman parte de esta visita a Neuquén.

Entre ellos están los neuquinos Nadia Márquez y Pablo Cervi, además de Romina Almeida, Enzo Fullone, Juan Cruz Godoy, Gonzalo Guzmán Coraita, Bruno Olivera, María Emilia Orozco y Bartolomé Abdala.

La ley ya está vigente y modificó distintos aspectos del régimen laboral argentino.

Y justamente por eso la visita adquiere otra dimensión.

No alcanza con conocer la geología.

No alcanza con conocer una torre.

No alcanza con conocer cuánto produce un pozo.

También hay que conocer qué significa trabajar en ese pozo.

¿Conocen realmente cómo se trabaja en Vaca Muerta?

Esta es la pregunta que debería quedar flotando durante la recorrida.

¿Saben lo que significa hacer un diagrama de 14 por 7?

¿Saben lo que implica trabajar siete noches consecutivas?

¿Conocen el cansancio de una jornada extensa en el campo?

¿Saben lo que significa estar lejos de la familia?

¿Conocen los riesgos de una operación petrolera?

¿Saben qué pasa cuando un trabajador tiene que intervenir un equipo en condiciones que desde una oficina parecen simplemente una línea más de un procedimiento?

¿Conocen la diferencia entre leer una norma laboral y vivir esa norma en el campo?

No son preguntas para descalificar a nadie.

Son preguntas que cualquier legislador que pretenda modificar las reglas del trabajo debería poder responder antes de decidir sobre ellas.

Vaca Muerta no es solamente inversión

Existe una tendencia a presentar el desarrollo energético como una ecuación sencilla:

inversión + tecnología + recursos = producción.

Pero falta una variable.

Trabajo.

Sin trabajadores no hay perforación.

Sin trabajadores no hay fractura.

Sin trabajadores no hay mantenimiento.

Sin trabajadores no hay plantas.

Sin trabajadores no hay transporte.

Sin trabajadores no hay exportaciones.

La maquinaria puede ser de última generación.

La tecnología puede ser extraordinaria.

La inversión puede alcanzar miles de millones de dólares.

Pero cuando una operación necesita hacerse en el campo, alguien tiene que estar ahí.

Y ese alguien se llama trabajador.

El verdadero pulmón de Vaca Muerta

Muchas veces se dice que Vaca Muerta es el pulmón energético de la Argentina.

La frase tiene sentido por su capacidad productiva y por el potencial que tiene para generar energía, divisas y desarrollo.

Pero ese pulmón no respira solamente por las máquinas.

Respira porque hay trabajadores que todos los días hacen funcionar esas máquinas.

Ese es el mensaje que sería importante que los senadores se lleven de Neuquén.

Que detrás de cada barril hay una historia laboral.

Que detrás de cada metro cúbico de gas hay una cuadrilla.

Que detrás de cada récord productivo hay personas.

Y que detrás de cada inversión hay una estructura humana que sostiene la operación.

Una invitación desde el campo

Por eso, desde el lugar de quienes trabajamos en la industria, la visita de los senadores puede ser mucho más que una recorrida institucional.

Puede ser una oportunidad.

Una oportunidad para escuchar.

Para bajar de la oficina al campo.

Para hablar con el operador.

Con el técnico.

Con el conductor.

Con el trabajador de mantenimiento.

Con quien trabaja en una planta.

Con quien está doce horas frente a un equipo.

Con quien hace años sostiene una operación y conoce problemas que no aparecen en ningún PowerPoint.

Porque si se pretende legislar sobre el trabajo, hay que conocer el trabajo.

Y si se pretende transformar a Vaca Muerta en uno de los grandes motores económicos de la Argentina, hay una verdad que no debería olvidarse:

el petróleo y el gas están debajo de la tierra, pero el desarrollo se construye arriba de ella, con trabajadores.

Que los senadores recorran Loma Campana.

Que conozcan el Instituto Vaca Muerta.

Que vean las inversiones.

Que conozcan la tecnología.

Pero, sobre todo, que miren a los ojos a quienes todos los días ponen el cuerpo para que Vaca Muerta produzca.

Porque el verdadero motor de esta industria no solamente se mide en barriles por día.

También se mide en trabajadores que vuelven a casa después de cada turno.

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Fuente: VMO

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