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Vaca Muerta tiene dos mercados enfrente

Brasil quiere su gas y la industria quiere convertirlo en fertilizantes.

Vaca Muerta tiene dos mercados enfrente

Brasil quiere su gas y la industria quiere convertirlo en fertilizantes.

El gas neuquino empieza a abrir dos grandes caminos para la Argentina: exportarlo hacia Brasil y transformarlo en productos industriales de mayor valor. Un escenario presentado en Río de Janeiro calcula que un primer módulo firme de 10 millones de m³ diarios podría llegar al mercado brasileño hacia 2029-2030, mientras Pampa Energía avanza con una inversión de casi US$2.700 millones para fabricar urea en Bahía Blanca utilizando gas de Vaca Muerta.

Vaca Muerta ya no tiene solamente un problema de producción.

Tiene un problema mucho más interesante:

qué hacer con todo el gas que puede producir.

Y las respuestas empiezan a aparecer.

Una de ellas mira hacia Brasil.

La otra mira hacia la industria argentina.

En ambos casos, el recurso que está en el subsuelo neuquino puede convertirse en algo mucho más grande que una molécula de gas: exportaciones, industria, empleo, infraestructura, sustitución de importaciones y nuevos dólares para el país.

Brasil aparece como el gran mercado regional

Durante el ROG.e 2026, en Río de Janeiro, Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, presentó escenarios para el ingreso del gas argentino al mercado brasileño.

El dato que llamó la atención es concreto:

Argentina podría avanzar hacia un primer módulo firme de 10 millones de metros cúbicos diarios entre 2029 y 2030.

Hoy existe la posibilidad de realizar intercambios interrumpibles de hasta aproximadamente 3 millones de metros cúbicos diarios durante el verano a través de Bolivia.

El salto hacia contratos firmes requiere infraestructura.

Y no poca.

El análisis presentado en Brasil estima inversiones superiores a US$2.000 millones para ampliar el sistema de transporte argentino y fortalecer la conexión hacia Bolivia y Brasil.

Ahí aparecen el sistema Tratayén–Cochicó–La Carlota y el Gasoducto Norte como piezas fundamentales.

No es solamente un proyecto de exportación.

Es una nueva etapa para Vaca Muerta.

El gas podría llegar a Brasil a US$6,3

El número más atractivo de la presentación fue el precio.

Según el escenario planteado por OLACDE, si Argentina elimina los derechos de exportación y se reducen los costos de agregación y transporte en Bolivia, un volumen de 10 millones de m³ diarios podría ingresar a Brasil a alrededor de US$6,3 por MMBTU.

Pero hay una aclaración fundamental:

ese valor es una proyección bajo determinadas condiciones de infraestructura, impuestos, transporte y contratos. No es todavía el precio de una exportación firme concretada.

Para que ocurra, Brasil debe contratar el gas.

Y Argentina debe poder llevarlo hasta allí de manera competitiva.

Es decir:

el gas está. Ahora hay que construir el negocio.

El mapa puede ser mucho más grande

El primer módulo de 10 millones de m³ diarios podría ser solamente el comienzo.

El escenario presentado por Maiulini contempla que posteriormente puedan sumarse otros 10 millones de m³ diarios a través de Bolivia, aunque para eso serán necesarias nuevas obras, incluida la culminación del GNEA.

Y existe otra alternativa.

La conexión hacia Uruguaiana y Triunfo, en Brasil, podría permitir incorporar hasta otros 12 millones de m³ diarios si se construye la infraestructura correspondiente.

En un escenario de fuerte crecimiento de la demanda brasileña, la capacidad potencial de exportación argentina podría llegar a aproximadamente:

32 millones de m³ diarios.

Es una cifra que cambia completamente la escala de la discusión.

Pero Vaca Muerta tiene otro negocio: transformar gas en industria

Mientras Argentina piensa cómo llevar el gas a Brasil, dentro del país está ocurriendo otra transformación.

Pampa Energía decidió avanzar con Fértil Pampa, un complejo industrial en Bahía Blanca que utilizará gas natural de Vaca Muerta como insumo principal para producir amoníaco y urea.

La inversión aprobada ronda los US$2.700 millones.

El proyecto tendrá capacidad para producir aproximadamente 2,1 millones de toneladas de urea por año.

Y el dato más importante para entender la estrategia es dónde está ubicado:

Bahía Blanca.

Gas de Vaca Muerta.

Industria petroquímica.

Puerto.

Ferrocarril.

Logística.

Mercado agrícola.

Y posibilidad de exportación.

Todo en un mismo corredor.

El Gobierno nacional aprobó en septiembre la incorporación del proyecto al RIGI como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo. La resolución oficial establece que utilizará como insumo principal el gas natural proveniente de Vaca Muerta.

El verdadero negocio no siempre es vender el gas

Esta es quizás la discusión que Argentina debería empezar a tener con mayor profundidad.

Una molécula de gas puede venderse.

Pero también puede utilizarse para fabricar otra cosa.

Urea.

Amoníaco.

Metanol.

Petroquímicos.

Electricidad.

Productos industriales.

La diferencia está en cuánto valor queda dentro del país.

La estrategia de Pampa Fértil muestra justamente esa posibilidad: utilizar el gas abundante de Vaca Muerta como materia prima para producir un fertilizante que Argentina consume y que además puede exportar.

Es el paso que durante décadas la Argentina intentó dar sin contar con una fuente de gas suficientemente competitiva.

Ahora esa fuente existe.

El dato que explica por qué Bahía Blanca aparece en el mapa

La ventaja de producir urea no está solamente en tener una planta.

Está en el costo del gas.

El estudio presentado por especialistas de OLACDE plantea que el gas de Vaca Muerta puede ser sustancialmente más competitivo que el utilizado por alternativas brasileñas asociadas al Presal.

Eso cambia la ecuación industrial.

Porque en la producción de fertilizantes nitrogenados el gas no es un elemento secundario.

Es parte central del costo.

Y Argentina tiene algo que hace pocos años parecía improbable:

gas abundante, infraestructura creciente y una industria dispuesta a invertir miles de millones para transformarlo.

Brasil también puede convertirse en cliente de la industria argentina

Acá aparece una segunda conexión.

Brasil no solamente puede comprar gas argentino.

También puede comprar productos fabricados con ese gas.

El gigante sudamericano es una potencia agrícola y tiene una enorme demanda de fertilizantes.

Por eso la oportunidad para Argentina puede ser doble.

Primero:

vender gas.

Segundo:

vender productos industriales fabricados con ese gas.

Y la diferencia económica entre ambas estrategias puede ser enorme.

El desafío es construir cadenas de valor competitivas.

Vaca Muerta necesita caños, pero también necesita industria

Hay una palabra que aparece detrás de prácticamente todos estos proyectos:

infraestructura.

Para exportar gas a Brasil hacen falta gasoductos.

Para producir fertilizantes hacen falta conexiones firmes de gas.

Para exportar urea hace falta puerto.

Para mover producción hace falta logística.

Para atraer nuevas industrias hacen falta energía, transporte y reglas estables.

Por eso el desarrollo de Vaca Muerta no puede medirse solamente contando pozos.

Cada nuevo ducto puede habilitar una industria.

Cada nueva planta puede generar proveedores.

Cada nuevo puerto puede abrir un mercado.

Cada millón de metros cúbicos adicionales puede convertirse en materia prima para otra actividad.

La gran oportunidad para Neuquén

Y acá aparece una discusión especialmente importante para la provincia.

Vaca Muerta está en Neuquén.

Pero buena parte del valor agregado futuro puede desarrollarse fuera de la provincia.

Bahía Blanca puede convertirse en un gran polo petroquímico alimentado por gas neuquino.

Brasil puede convertirse en comprador del gas producido en la Cuenca Neuquina.

Los puertos pueden capturar una parte creciente de la cadena exportadora.

Eso no necesariamente es negativo.

Pero obliga a Neuquén a hacerse una pregunta:

¿cómo consigue la provincia capturar una mayor parte del valor que genera su recurso?

No alcanza con producir.

También hay que desarrollar proveedores.

Servicios especializados.

Industria.

Tecnología.

Capacitación.

Infraestructura.

Empresas neuquinas.

Y nuevas cadenas de valor alrededor de la producción hidrocarburífera.

De la molécula al producto

La gran transformación de Vaca Muerta puede estar justamente ahí.

Durante años, la discusión fue cuánto petróleo y cuánto gas podía producir la Argentina.

Ahora la pregunta empieza a ser otra:

¿qué hacemos con esa producción?

El petróleo puede transformarse en exportaciones.

El gas puede transformarse en energía.

Pero también puede transformarse en fertilizantes, petroquímica e industria.

Y puede cruzar las fronteras para abastecer a Brasil.

La presentación de OLACDE proyecta un posible corredor gasífero de hasta 32 millones de m³ diarios en un escenario de expansión.

Pampa Energía, por su parte, ya tiene aprobado un proyecto de casi US$2.700 millones para transformar gas de Vaca Muerta en fertilizantes.

Son dos caminos diferentes.

Pero parten del mismo lugar:

el subsuelo neuquino.

La pregunta que viene

Vaca Muerta está dejando atrás la etapa en la que había que demostrar que podía producir.

Ahora empieza una etapa mucho más exigente.

Hay que demostrar que puede generar desarrollo.

Que el gas puede convertirse en dólares.

Pero también en industria.

Que puede alimentar plantas.

Que puede generar empleo.

Que puede sustituir importaciones.

Que puede abrir mercados.

Que puede abastecer a Brasil.

Y que puede permitirle a la Argentina dejar de exportar solamente recursos para empezar a exportar también productos elaborados con esos recursos.

El desafío ya no es solamente sacar el gas de Vaca Muerta.

El desafío es decidir cuánto valor queremos dejar dentro de la Argentina antes de que esa molécula cruce la frontera.

VACAMUERTAONLINE.COM.AR — Periodismo energético desde la Cuenca Neuquina.

Fuente: VMO

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