
Vaca Muerta tendrá su primer peaje
Neuquén busca que el petróleo también financie las rutas que utiliza.
El sistema comenzará en enero de 2027 sobre la Ruta Provincial 7, a la altura de Picada 19. Estará orientado principalmente a camiones y vehículos pesados, mientras los autos y camionetas patentados en Neuquén quedarán exceptuados. La Provincia también avanza con un esquema de financiamiento de las operadoras petroleras para ampliar y mejorar corredores estratégicos.
NEUQUÉN. — Vaca Muerta está obligando a Neuquén a cambiar la manera en que piensa sus rutas.
Durante años, el crecimiento de la actividad hidrocarburífera significó más camiones, más camionetas, más equipos, más trabajadores y más movimiento sobre una red vial que no fue diseñada originalmente para semejante intensidad.
Ahora la Provincia busca que una parte de ese costo sea asumida por quienes generan el mayor desgaste sobre las rutas.
El Gobierno neuquino confirmó que en enero de 2027 comenzará a funcionar el primer sistema provincial de peaje, sobre la Ruta Provincial 7, a la altura de Picada 19.
El esquema utilizará tecnología free flow, es decir, sin cabinas ni necesidad de detenerse para pagar. Estará dirigido principalmente al transporte pesado y a los vehículos provenientes de otras jurisdicciones.
Para los vehículos livianos patentados en Neuquén, el Gobierno mantiene el criterio de exención. También se contemplan tarifas diferenciales para los camiones radicados en la provincia.
Una ruta que se convirtió en corredor petrolero
La elección de Picada 19 no es casual.
La Ruta 7 es uno de los principales accesos hacia la zona de Vaca Muerta y soporta diariamente una combinación compleja: trabajadores, vehículos particulares, camionetas, camiones, semirremolques y transportes especiales.
La propia Provincia viene realizando mediciones de tránsito para conocer con mayor precisión cuánto movimiento soportan estos corredores.
En la zona de Picada 19, por ejemplo, los relevamientos oficiales registraron decenas de miles de vehículos y una elevada cantidad de excesos de velocidad.
La discusión, por lo tanto, no es solamente cuánto cobrar.
Es cómo mantener una infraestructura que está siendo utilizada con una intensidad muy superior a la de años atrás.
El peso de los camiones también se paga en asfalto
Uno de los componentes centrales del nuevo sistema será el control del peso.
Neuquén prevé instalar una báscula dinámica, capaz de pesar los camiones mientras circulan, sin necesidad de detenerlos.
La lógica es sencilla: cuanto mayor es la carga, mayor es el impacto sobre la calzada.
Y en una zona donde circulan permanentemente equipos y cargas vinculadas con la actividad hidrocarburífera, controlar el peso no es solamente una cuestión recaudatoria.
También es una cuestión de conservación vial y seguridad.
La Provincia ya había planteado que el sistema permitiría aplicar sanciones a quienes circulen con sobrepeso y que los fondos recaudados ingresarán al esquema destinado al mantenimiento de la red vial.
Pero el peaje no puede ser el final de la discusión
Hay una pregunta que necesariamente aparece.
¿Cuánto recauda y cuánto vuelve efectivamente a las rutas?
Porque para quienes todos los días utilizan la Ruta 7, la Ruta 17, la 51 y otros corredores petroleros, el problema no es solamente tener un sistema moderno de cobro.
El problema es llegar.
Llegar seguros.
Llegar a horario.
Llegar sin romper una cubierta.
Llegar sin quedar atrapados detrás de un convoy.
Y, sobre todo, volver a casa.
En los últimos años, la Provincia identificó corredores críticos de Vaca Muerta donde confluyen camiones pesados, trabajadores y vehículos particulares. En 2023 y 2024 se registraron 200 siniestros en determinados corredores analizados, y hubo otros 53 entre enero y abril de 2025, con cinco víctimas fatales, según datos oficiales difundidos por Neuquén.
Por eso, cada peso o dólar que ingrese al sistema vial debería poder traducirse en una mejora visible de la infraestructura y de la seguridad.
El petróleo también está adelantando dinero para las rutas
El peaje es solamente una parte de una estrategia mucho más grande.
Neuquén también avanzó con un acuerdo con las principales empresas hidrocarburíferas que contempla US$ 154,5 millones de aportes, con posibilidad de alcanzar US$ 177,675 millones, destinados a obras sobre las rutas provinciales 8, 51 y 7.
El mecanismo prevé que las empresas adelanten los fondos y posteriormente puedan recuperar esos aportes mediante su imputación a futuras regalías y/o al canon extraordinario de producción. El acuerdo todavía debe atravesar el tratamiento legislativo provincial.
Es una señal importante.
La infraestructura que necesita Vaca Muerta ya no puede depender exclusivamente del presupuesto tradicional.
La actividad genera una demanda extraordinaria sobre las rutas y, al mismo tiempo, necesita que esas rutas mejoren para poder seguir creciendo.
De la Ruta 7 hacia Chile
El proyecto vial neuquino tiene además una mirada de mayor alcance.
La Provincia viene planteando la necesidad de ampliar los corredores hacia otras regiones y mejorar las conexiones internacionales.
En ese contexto, Figueroa también cuestionó el tránsito de camiones extranjeros que utilizan rutas argentinas para realizar recorridos Chile-Chile y anunció que ese tipo de transporte será alcanzado por el esquema de peajes.
La discusión trasciende entonces a Vaca Muerta.
Neuquén busca convertirse en un nodo logístico de la Patagonia y necesita rutas capaces de sostener tanto la actividad energética como el comercio regional y el turismo.
Una cuenta que Vaca Muerta obliga a hacer
La producción petrolera puede crecer mucho más rápido que la infraestructura.
Un pozo nuevo no necesita solamente una locación.
Necesita caminos.
Necesita transporte.
Necesita agua, arena, combustible, equipos, mantenimiento y trabajadores.
Cada nuevo proyecto agrega movimiento.
Y cada movimiento agrega presión sobre una infraestructura que tiene un límite físico.
Por eso el debate sobre los peajes aparece justamente ahora.
No porque Neuquén haya descubierto que las rutas necesitan mantenimiento.
Sino porque Vaca Muerta cambió la escala del problema.
La ruta también forma parte del costo energético
Hay algo que muchas veces queda fuera de las grandes presentaciones sobre Vaca Muerta.
Cuando una empresa calcula cuánto cuesta perforar un pozo, cuánto cuesta fracturarlo o cuánto cuesta transportar el petróleo hasta una terminal de exportación, también existe un costo logístico que empieza mucho antes.
Está en el kilómetro recorrido por el camión.
En el combustible.
En los neumáticos.
En el mantenimiento.
En las horas del trabajador.
En los tiempos muertos.
Y en el estado de la ruta.
Por eso, mejorar los caminos no es solamente una política de infraestructura.
También es una política energética.
El desafío: que el crecimiento se vea en el asfalto
Neuquén está intentando construir un modelo en el que el crecimiento de Vaca Muerta ayude a financiar la infraestructura que la propia actividad necesita.
Peajes para determinados vehículos.
Control de peso.
Aportes anticipados de las operadoras.
Obras provinciales.
Transferencia de corredores nacionales.
Y una planificación vial que busca acompañar la expansión de la actividad.
El modelo todavía está en construcción.
Y tendrá que demostrar algo fundamental:
que la plata que se recauda y la que adelantan las empresas se convierta en rutas mejores, más capacidad y mayor seguridad.
Porque para Vaca Muerta, una ruta no es simplemente asfalto.
Es el camino que lleva al trabajador al pozo.
Es el camino por donde llega un equipo.
Es el camino por donde sale la producción.
Y, sobre todo, es el camino por el que miles de personas tienen que volver a sus casas todos los días.
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Fuente: VMO