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Rutas 22 y 151

Río Negro consigue hasta US$ 60 millones y vuelve a poner la infraestructura en el centro de Vaca Muerta.

Rutas 22 y 151

Río Negro consigue hasta US$ 60 millones y vuelve a poner la infraestructura en el centro de Vaca Muerta.

La Provincia obtuvo el aval de Nación para avanzar con un crédito de hasta US$ 60 millones de FONPLATA destinado a recuperar los sectores más deteriorados de dos corredores estratégicos. El impacto no será solamente vial: las rutas 22 y 151 forman parte de la logística cotidiana que conecta a la región con Vaca Muerta.

RÍO NEGRO. — En Vaca Muerta se habla constantemente de producción, exportaciones, oleoductos, gasoductos y nuevas inversiones. Pero hay una infraestructura mucho más visible que también define la capacidad de crecimiento de la Cuenca Neuquina: las rutas.

En ese escenario, Río Negro dio un nuevo paso para avanzar sobre uno de los problemas históricos de la región.

La Provincia obtuvo el aval del Gobierno Nacional para gestionar un crédito de hasta US$ 60 millones de FONPLATA – Banco de Desarrollo, que será destinado a intervenir los sectores más deteriorados de las rutas nacionales 22 y 151.

La operación todavía debe completar su proceso de aprobación. La Provincia prevé presentar la documentación ante el Directorio de FONPLATA en noviembre.

Pero el dato político y económico ya está sobre la mesa: Río Negro busca asumir un rol cada vez mayor en la gestión de corredores que resultan estratégicos para toda la región.

Dos rutas que exceden los límites de Río Negro

La ruta 22 y la ruta 151 no pueden analizarse únicamente desde una perspectiva provincial.

Son parte de una red logística que conecta localidades, zonas productivas, centros urbanos y corredores energéticos de la Patagonia Norte.

Y en una región donde Vaca Muerta incrementó el movimiento de camiones, equipos, insumos y trabajadores, el estado de esas trazas tiene consecuencias que van mucho más allá de la comodidad de los automovilistas.

Una ruta deteriorada significa mayores tiempos de viaje.

Más costos de mantenimiento.

Mayor desgaste de vehículos.

Más dificultades para transportar cargas.

Y, fundamentalmente, un problema adicional de seguridad para quienes pasan buena parte de su jornada arriba de un vehículo.

Por eso, cada dólar destinado a recuperar estos corredores también puede ser leído como una inversión en la competitividad de la región energética.

US$ 60 millones para los sectores más deteriorados

El programa contempla un financiamiento de hasta US$ 60 millones, con la Nación como garante.

La administración financiera y fiduciaria estará a cargo de la Unidad Provincial de Coordinación y Ejecución del Financiamiento Externo (UPCEFE), mientras que Vialidad Rionegrina tendrá la responsabilidad técnica de definir las prioridades y ejecutar las intervenciones.

El proyecto surgió después de un relevamiento realizado sobre las trazas por organismos provinciales, especialistas de FONPLATA y representantes nacionales.

El objetivo es determinar dónde se necesitan las intervenciones más urgentes.

No se trata, al menos en esta etapa, de reconstruir de manera integral los dos corredores.

El financiamiento apunta a los sectores que presentan mayores necesidades, buscando recuperar condiciones de circulación y reforzar la seguridad vial.

Más de 438.000 habitantes en el área directa

Según la información difundida por Río Negro, el programa tendrá impacto directo sobre más de 438.000 habitantes de los departamentos Pichi Mahuida, Avellaneda y General Roca.

También alcanzaría a una población de aproximadamente 312.000 habitantes vinculada con el acceso a 81 centros de salud, 15 hospitales, 20 cuarteles de bomberos y distintas dependencias policiales.

Es decir que detrás del debate sobre infraestructura existe algo mucho más concreto:

la conectividad cotidiana de miles de personas.

Una ambulancia, un camión, un colectivo, un trabajador petrolero o una familia que necesita trasladarse dependen de la misma infraestructura.

El problema no termina en el asfalto

Para Vaca Muerta, el estado de las rutas se convirtió en uno de los puntos centrales de la discusión sobre crecimiento.

La producción puede aumentar.

Pueden perforarse más pozos.

Pueden llegar nuevas inversiones.

Pueden construirse oleoductos y gasoductos.

Pero si la infraestructura terrestre no acompaña, aparecen cuellos de botella.

El desarrollo energético necesita una red completa.

Pozo + planta + ducto + ruta + logística + trabajadores.

Si uno de esos componentes falla, toda la cadena pierde eficiencia.

Y en una industria donde cada hora de operación tiene un costo elevado, la logística dejó de ser un tema secundario.

Río Negro busca tener mayor control sobre sus corredores

La decisión provincial también tiene una dimensión institucional.

El gobernador Alberto Weretilneck viene planteando que Río Negro avance progresivamente en la gestión de estos corredores para poder definir y ejecutar las obras consideradas prioritarias dentro de su territorio.

El aval nacional para la operación con FONPLATA abre una vía concreta para transformar ese planteo en obras.

Ahora comienza otra etapa: conseguir la aprobación definitiva del financiamiento, completar la documentación técnica y establecer cuáles serán los sectores que recibirán las primeras intervenciones.

La discusión que también alcanza a Neuquén

Para Neuquén, el tema no debería pasar desapercibido.

La Cuenca Neuquina funciona como un sistema que atraviesa límites provinciales.

Una parte importante de los insumos, equipos, trabajadores y servicios vinculados con Vaca Muerta se mueve por rutas que conectan Neuquén con Río Negro.

Por eso, mejorar una ruta rionegrina puede terminar teniendo impacto sobre una operación neuquina.

Y viceversa.

El desarrollo de Vaca Muerta está obligando a mirar el mapa de otra manera.

Ya no alcanza con pensar exclusivamente en los límites administrativos de cada provincia.

Hay que pensar en corredores energéticos regionales.

La infraestructura también produce energía

Existe una frase que debería empezar a ganar espacio en la discusión pública:

una ruta en condiciones también es infraestructura energética.

Porque por una ruta circula el trabajador que llega al yacimiento.

Circula el repuesto que necesita una máquina.

Circula el camión que transporta insumos.

Circula el combustible.

Circulan alimentos.

Circulan equipos.

Y también circula buena parte de la actividad económica que rodea a Vaca Muerta.

El desafío de la Argentina no es solamente producir más petróleo y gas.

Es conseguir que toda la infraestructura necesaria para sacar ese recurso de la tierra esté a la altura de la producción que se pretende alcanzar.

Las rutas 22 y 151 son parte de esa discusión.

Y los US$ 60 millones que Río Negro busca obtener de FONPLATA pueden convertirse en una primera respuesta para algunos de los puntos más deteriorados.

Ahora habrá que ver cuánto tarda ese financiamiento en transformarse en algo mucho más concreto:

máquinas trabajando, asfalto reparado y trabajadores pudiendo circular con mayor seguridad.

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Fuente: VMO

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