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El gas argentino cambia de mapa

El Gobierno reorganiza el sistema de transporte por el auge de Vaca Muerta.

El gas argentino cambia de mapa

El Gobierno reorganiza el sistema de transporte por el auge de Vaca Muerta.

La producción del shale obliga a rediseñar la red gasífera del país

El crecimiento de Vaca Muerta comenzó a modificar de manera estructural el sistema energético argentino. Frente a ese nuevo escenario, el Gobierno nacional decidió avanzar con una reestructuración completa del sistema de transporte de gas natural, con el objetivo de adaptarlo a la nueva matriz productiva del país.

La decisión quedó formalizada a través de la Resolución 66/2026, que instruye al ENARGAS a realizar una reasignación integral de las capacidades de transporte para alinearlas con la disponibilidad real de gas en las distintas cuencas.

El cambio responde a una realidad que se consolidó en los últimos años: la mayor parte del gas argentino hoy proviene de la Cuenca Neuquina, impulsada por el desarrollo del shale.


Un sistema diseñado para un país que ya no existe

El esquema de transporte vigente fue diseñado en una etapa en la que otras regiones tenían un peso mucho mayor en la producción gasífera.

Cuencas como la Cuenca del Noroeste y la Cuenca Austral abastecían gran parte del consumo nacional, por lo que muchas rutas de transporte se estructuraron en función de esos volúmenes.

Pero con el paso de los años esas cuencas comenzaron a mostrar un declive estructural en su producción, lo que dejó contratos de transporte vinculados a gas que hoy ya no existe.

Como consecuencia, parte de la capacidad del sistema quedó subutilizada o directamente inutilizable, generando distorsiones que terminaron afectando a industrias y consumidores en distintas regiones del país.


Rutas de gas que ya no tenían gas

El diagnóstico oficial detectó varias anomalías en el funcionamiento del sistema.

En algunos casos, empresas y distribuidoras tenían contratadas rutas de transporte desde zonas donde ya no hay suficiente producción, como ocurre en áreas del norte argentino.

Esto obligaba a cargar gas en puntos que no podían abastecer los volúmenes comprometidos, generando sobrecostos y dificultades para industrias del Litoral y del centro del país.

También se detectaron situaciones donde existía más capacidad de transporte vendida que gas disponible en determinadas cuencas, lo que derivaba en un mercado distorsionado.

En algunos casos, distribuidoras con excedentes de transporte terminaban revendiendo esa capacidad a comercializadores, generando asimetrías de precios y encareciendo el suministro para el sector industrial.


Vaca Muerta pasa a ser el centro del sistema

Con la reorganización del esquema, la mayor parte de las rutas de transporte quedará vinculada a la Cuenca Neuquina, donde se concentra actualmente la producción impulsada por Vaca Muerta.

La medida establece que cada distribuidora deberá contratar transporte únicamente desde cuencas con gas real disponible, eliminando rutas que ya no tienen viabilidad técnica.

En la mayoría de los casos esto implicará una migración casi total hacia el abastecimiento desde la Cuenca Neuquina, aunque en algunos casos puntuales continuará el suministro desde el sur del país.


Cambios en los contratos y optimización del sistema

La reorganización también incluye la suspensión de contratos vinculados al esquema anterior por parte de ENARSA y CAMMESA, con el objetivo de optimizar el uso de la infraestructura existente.

Una de las instalaciones clave en este nuevo esquema será el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner —también conocido como Gasoducto Perito Moreno—, que permite transportar el gas de Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo del país.

El nuevo modelo busca garantizar que la demanda prioritaria, especialmente la residencial, tenga asegurada la capacidad firme de transporte, mientras que el resto del sistema operará bajo reglas más transparentes.


Consulta pública y nuevo esquema tarifario

Como parte del proceso, el ENARGAS convocará a una consulta pública para avanzar en la adecuación regulatoria y en la definición de nuevos cuadros tarifarios vinculados al rediseño del sistema.

Desde el Gobierno sostienen que el objetivo es dejar atrás un esquema que se sostenía con soluciones parciales y parches operativos, para avanzar hacia un modelo estructural que refleje la realidad energética actual.


El efecto Vaca Muerta en toda la infraestructura energética

La decisión refleja cómo el crecimiento de Vaca Muerta ya no impacta solo en la producción de hidrocarburos, sino también en toda la infraestructura energética del país.

La expansión del shale obligó a rediseñar gasoductos, rutas de transporte, contratos y mecanismos regulatorios que habían sido pensados para una matriz productiva completamente distinta.

En ese proceso de transformación, el gas de la cuenca neuquina empieza a convertirse en la columna vertebral del sistema energético argentino, redefiniendo la logística del abastecimiento nacional y el futuro del mercado gasífero.

Fuente: vmo

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