
El mundo energético al borde del shock
La guerra en Ormuz amenaza con un petróleo a US$200, Medio Oriente vuelve a poner en jaque al sistema energético global.
El mercado petrolero mundial atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión en años. La escalada militar en Medio Oriente reactivó el fantasma de una crisis energética global luego de que Irán advirtiera que el precio del petróleo podría escalar hasta US$200 por barril si continúan los ataques de Estados Unidos e Israel en la región.
Las declaraciones fueron realizadas por Ebrahim Zolfaqari, vocero del cuartel militar iraní Khatam al-Anbiya, quien aseguró que Teherán abandonará la estrategia de represalias puntuales para avanzar hacia “ataques continuos” contra objetivos vinculados a sus adversarios.
La advertencia llegó en paralelo a una nueva ola de incidentes marítimos que volvió a encender las alarmas del comercio energético global.
Buques atacados y un corredor petrolero paralizado
En los últimos días al menos tres embarcaciones comerciales fueron alcanzadas por proyectiles en la zona del Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico, uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta.
Entre los buques afectados se encuentra el Mayuree Naree, de bandera tailandesa, que sufrió incendios tras recibir impactos en la zona de máquinas y dejó a tres tripulantes desaparecidos. También resultaron dañados el ONE Majesty, de bandera japonesa, y el Star Gwyneth, registrado en Islas Marshall.
Con estos episodios, el número de embarcaciones atacadas en la región desde fines de febrero ya supera las 14 unidades, en una escalada que amenaza con paralizar el tráfico marítimo en la zona.
Ormuz: el punto más frágil del sistema petrolero mundial
La gravedad del conflicto no radica solo en el frente militar. El verdadero riesgo está en la infraestructura logística que sostiene el suministro energético del planeta.
El Estrecho de Ormuz transporta aproximadamente 20 millones de barriles diarios, lo que equivale a cerca del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo, además de una parte relevante del gas natural licuado que abastece a Asia y Europa.
Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), apenas entre 3,5 y 5,5 millones de barriles diarios podrían redirigirse por rutas alternativas en caso de un bloqueo prolongado.
En otras palabras: no existe hoy una infraestructura global capaz de reemplazar rápidamente ese flujo de energía.
El petróleo sube, pero el verdadero riesgo es el suministro
El impacto inicial ya se siente en los mercados. El precio del Brent registró fuertes subas desde el inicio de la escalada, muy por encima de las proyecciones que muchos analistas tenían para 2026, cuando se esperaba un barril en torno a US$60 o US$65.
Sin embargo, para muchos especialistas el problema ya no es únicamente la cotización del crudo.
La verdadera preocupación es la continuidad del flujo físico de petróleo y gas desde el Golfo hacia los grandes centros de consumo del planeta.
Si el tránsito marítimo se paraliza, el impacto podría extenderse rápidamente hacia combustibles, petroquímica, transporte marítimo y cadenas industriales que dependen de energía importada.
Una guerra que también apunta al sistema financiero
La tensión también comenzó a escalar en el terreno económico.
Tras un ataque contra oficinas bancarias en Teherán, las autoridades iraníes advirtieron que podrían responder contra instituciones financieras vinculadas a Estados Unidos o Israel, ampliando el conflicto más allá del ámbito militar.
Este escenario eleva el nivel de riesgo en centros estratégicos del Golfo como Dubái, Bahréin y Arabia Saudita, nodos logísticos clave para el comercio internacional de energía.
Cuando la geopolítica redefine el mapa energético
Cada crisis en Medio Oriente recuerda una realidad que el mundo intenta ignorar: el sistema energético global continúa dependiendo de un puñado de corredores estratégicos extremadamente vulnerables.
Cuando alguno de ellos entra en riesgo, el impacto se siente de inmediato en todos los mercados.
Desde los precios del petróleo hasta el costo de los combustibles, el transporte o la producción industrial, la energía sigue siendo uno de los grandes factores que definen la estabilidad económica global.
En ese tablero geopolítico en tensión, la pregunta que comienza a resonar entre gobiernos, mercados y empresas es cada vez más incómoda:
¿está el mundo preparado para enfrentar un shock energético si el conflicto en el Golfo Pérsico continúa escalando?
Fuente: vmo