
Vaca Muerta acelera el fracking y proyecta un récord de 28.000 etapas en 2026
La actividad en Vaca Muerta atraviesa uno de sus momentos de mayor dinamismo operativo.
El ritmo de fracturas hidráulicas creció con fuerza durante los primeros meses de 2026 y la industria proyecta que el año podría cerrar con alrededor de 28.000 etapas de fractura, un nivel que marcaría un nuevo récord para el desarrollo del shale argentino.
El dato surge del seguimiento de la actividad realizado por NCS Multistage y fue confirmado por su Country Manager, Luciano Fucello, quien señaló que el crecimiento refleja tanto el aumento de la actividad como una mejora significativa en la eficiencia operativa.
Solo durante febrero se registraron 2.371 etapas de fractura, un volumen que representa casi un 20% más que el promedio mensual de 2024, cuando el nivel rondaba las 2.000 etapas.
Si esta tendencia se mantiene durante el resto del año, el shale neuquino podría cerrar 2026 con una de las cifras de actividad más altas desde que comenzó el desarrollo masivo del no convencional en Argentina.
El petróleo impulsa el ritmo del shale
El crecimiento del fracking está impulsado principalmente por el desarrollo petrolero dentro de la cuenca.
De acuerdo con los datos analizados por Luciano Fucello, cerca del 85% de las operaciones de fractura actuales están orientadas a pozos de petróleo, un fenómeno vinculado al buen nivel de precios internacionales del crudo y a la rentabilidad que muestran los proyectos en la región.
Esto explica por qué la mayor parte de la actividad se concentra en áreas de shale oil dentro de la cuenca neuquina, donde las operadoras mantienen un ritmo constante de perforación y completación de pozos.
Más eficiencia y menos tiempos muertos
Otro de los factores que explica el crecimiento de la actividad es la mejora en la eficiencia de los equipos de fractura.
Actualmente los sets operativos trabajan hasta 21 horas diarias, buscando maximizar la productividad y reducir los tiempos improductivos entre una etapa y otra.
En algunos pads de perforación, el tiempo de traslado o preparación entre pozos se redujo a apenas 10 minutos, lo que permite completar más etapas por jornada y optimizar el uso de los equipos.
Este salto en la eficiencia comenzó a consolidarse hacia finales de 2025, cuando la actividad del fracking retomó un fuerte impulso tras algunos períodos de menor intensidad.
El cambio tecnológico: del diésel al gas
El crecimiento del fracking también está acompañado por una transformación tecnológica dentro de los equipos de bombeo.
Actualmente cinco de los quince sets de fractura que operan en la cuenca ya utilizan sistemas Dual Gas Blend (DGB), una tecnología que permite alimentar los motores con una mezcla de gas natural y diésel.
Además, el sector espera la llegada de un nuevo set eléctrico que funcionará completamente a gas, una innovación que podría reducir costos operativos y disminuir las emisiones asociadas a las operaciones.
Este cambio marca un giro interesante en la lógica energética del shale: el propio gas producido en la cuenca comienza a utilizarse para alimentar la maquinaria que permite extraer petróleo y gas del subsuelo.
El cuello de botella del gas para los equipos
Sin embargo, esta transición también expone limitaciones logísticas.
Hoy el suministro de gas tratado para los equipos de fractura depende prácticamente de una sola planta de carga de GNC en la provincia de Neuquén, ubicada cerca de Añelo.
Esta instalación abastece a toda la flota que utiliza gas como combustible, lo que podría transformarse en un cuello de botella operativo si el número de equipos que migran a gas continúa creciendo.
El próximo salto: exportar gas al mundo
Mientras tanto, la producción de gas en la cuenca mantiene un crecimiento moderado, en gran medida destinado a compensar la declinación natural de los campos convencionales y sostener la capacidad de transporte de los gasoductos actuales.
El verdadero salto del gas argentino dependerá de los proyectos de Gas Natural Licuado (GNL), que permitirían abrir nuevos mercados internacionales para el recurso producido en Vaca Muerta.
Si esos desarrollos avanzan, el shale argentino podría consolidarse no solo como la base del autoabastecimiento energético del país, sino también como una plataforma exportadora relevante para el mercado global.
Por ahora, el ritmo de fracturas marca el pulso de la industria: Vaca Muerta acelera y se prepara para un nuevo récord operativo en 2026.
Fuente: vmo