
El Golfo San Matías queda en el centro de la estrategia
Golar acelera su expansión de GNL y suma una cuarta planta flotante.
La compañía noruega aprobó una nueva unidad de licuefacción de 3,5 millones de toneladas anuales y la construirá en el mismo astillero que trabaja sobre el buque destinado a Río Negro. La inversión estimada alcanza los US$2.450 millones y la entrega está prevista para 2029.
RÍO NEGRO — La carrera por transformar el gas de Vaca Muerta en un producto de exportación global acaba de sumar un nuevo capítulo.
Golar LNG tomó la decisión final de inversión para construir su cuarta unidad flotante de licuefacción de gas natural (FLNG), una operación valuada en aproximadamente US$2.450 millones que tendrá como proveedor al astillero chino Yantai CIMC Raffles Offshore, el mismo establecimiento donde actualmente se transforma el buque que será destinado al Golfo San Matías.
La nueva unidad utilizará el diseño MKII, tendrá una capacidad estimada de 3,5 millones de toneladas anuales de GNL y su entrega está prevista para fines de 2029.
El movimiento trasciende a la propia compañía noruega: muestra que el negocio del GNL flotante está entrando en una etapa de expansión y que la costa rionegrina forma parte de una estrategia internacional de largo plazo.
Golar quiere más barcos y más capacidad
Con la nueva orden, Golar llevará su capacidad de licuefacción bajo control a más de 12 millones de toneladas anuales, un incremento cercano al 41%.
La compañía busca aprovechar una ventaja que considera estratégica: repetir un diseño ya probado permite reducir tiempos y costos frente al desarrollo de una unidad completamente nueva.
La nueva planta incorporará tecnología PRICO, desarrollada por Black & Veatch, mientras que Golar ya aseguró el casco que será utilizado como base para la conversión.
El proyecto todavía no tiene un contrato de fletamento asignado, por lo que la compañía mantiene abiertas las negociaciones comerciales para definir su futuro destino.
Pero hay un dato que revela la magnitud de la estrategia: el acuerdo incluye una opción por otra unidad adicional.
Es decir, la cuarta FLNG podría no ser el punto final.
El mismo astillero que trabaja para Río Negro
La elección de Yantai CIMC Raffles adquiere especial importancia para la Argentina.
En ese mismo astillero chino se está llevando adelante la conversión del buque que Southern Energy utilizará para comenzar a producir GNL desde el Golfo San Matías.
La unidad destinada a Río Negro será bautizada FLNG Esperanza y constituye una de las piezas centrales del proyecto argentino para convertir el gas de Vaca Muerta en exportaciones de largo plazo.
La conversión de ese buque representa una inversión de aproximadamente US$1.400 millones por parte de Golar.
Su puesta en operación está prevista para 2028.
Por lo tanto, mientras el Esperanza avanza hacia su futura operación en Río Negro, Golar ya está utilizando la experiencia acumulada en ese proyecto para avanzar con una nueva generación de unidades flotantes.
El Esperanza es apenas una parte de la historia
El FLNG destinado a Río Negro tendrá una capacidad de aproximadamente 2,45 millones de toneladas anuales y estará respaldado por un contrato de largo plazo con Southern Energy.
El acuerdo tendrá una duración de 20 años, lo que permite dimensionar el cambio que implica para la industria argentina.
El proyecto ya no se limita a producir gas.
La estrategia comienza a integrar:
producción en Vaca Muerta → gasoductos → procesamiento → licuefacción → transporte marítimo → mercados internacionales.
Y en ese esquema, el Golfo San Matías aparece como una nueva puerta de salida para el gas argentino.
Un proyecto que se construye en tierra y en el mar
El desarrollo del GNL rionegrino no depende únicamente de los barcos.
En paralelo avanza el San Matías Pipeline, un gasoducto de aproximadamente 500 kilómetros que permitirá conectar la producción de la Cuenca Neuquina con la infraestructura ubicada en la costa atlántica.
Las obras incluyen además una planta compresora y cuentan con avances regulatorios y ambientales.
El proyecto obtuvo su incorporación al RIGI, mientras que las empresas avanzan en el esquema de financiamiento.
La infraestructura será fundamental para garantizar el suministro de gas que necesitarán las unidades flotantes.
Golar mira todavía más lejos
Mientras el Esperanza avanza, Golar ya comenzó a preparar el próximo movimiento.
La empresa firmó una carta de intención con Seatrium Energy para reservar capacidad en un astillero y analizar una nueva conversión.
Ese proyecto podría utilizar nuevamente las plataformas MKI o MKII.
La estrategia es clara: repetir diseños, aprovechar capacidad industrial y reducir los tiempos necesarios para incorporar nuevas unidades al mercado.
Seatrium, además, tiene experiencia específica en este segmento. El astillero construyó las unidades Hilli Episeyo y Gimi, dos de las principales FLNG convertidas a partir de buques metaneros actualmente operativas.
Y existe otro vínculo con Río Negro: el Hilli también está contemplado dentro de la estrategia de Southern Energy.
La apuesta económica detrás del Golfo San Matías
Para Golar, la Argentina representa mucho más que un nuevo destino para un barco.
La compañía tendrá una participación del 10% en Southern Energy, sociedad integrada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar.
El proyecto rionegrino, además, le permitirá acceder a ingresos de largo plazo derivados de la operación de las unidades flotantes.
Para Argentina, en cambio, el desafío es todavía mayor.
El GNL puede convertirse en una nueva fuente estructural de divisas y permitir que Vaca Muerta deje de depender exclusivamente de la capacidad de evacuación de petróleo.
El gas necesita una salida internacional propia.
Y esa salida empieza a tomar forma sobre el Atlántico.
Vaca Muerta mira al mar
Durante años, el principal límite de Vaca Muerta fue la infraestructura.
Hoy el escenario comienza a cambiar.
Más producción de petróleo exige oleoductos y terminales. Más producción de gas exige gasoductos, plantas de tratamiento y capacidad de licuefacción.
El desarrollo del Golfo San Matías puede convertirse en una de las piezas centrales de esa segunda etapa.
La decisión de Golar de construir una cuarta FLNG, utilizando nuevamente tecnología y proveedores vinculados al proyecto argentino, es una señal que merece ser seguida de cerca.
Porque mientras la Argentina construye su primera gran plataforma de exportación de GNL, Golar está construyendo una flota para atender el crecimiento mundial de la demanda de gas licuado.
Y Río Negro puede quedar posicionada en medio de esa expansión.
EL DATO
US$2.450 millones: inversión estimada para la cuarta FLNG de Golar.
3,5 millones de toneladas: capacidad anual proyectada.
2029: fecha prevista de entrega.
US$1.400 millones: inversión de Golar en el FLNG Esperanza.
20 años: duración del contrato del Esperanza con Southern Energy.
500 km: extensión aproximada del San Matías Pipeline.
12 millones de toneladas: capacidad anual que superaría Golar con su cuarta unidad.
La conclusión para Vaca Muerta Online: Argentina no está solamente buscando vender más gas. Está intentando construir una industria exportadora de GNL, y el Golfo San Matías puede convertirse en uno de los puntos estratégicos de esa transformación.
Fuente: VMO