
El RIGI llega al petróleo convencional
PAE anunció más de US$ 1.200 millones para Cerro Dragón.
Pan American Energy ampliará su programa de recuperación terciaria en Chubut con nuevas plantas de inyección de polímeros, alrededor de 100 pozos adicionales y unas 600 intervenciones. El proyecto apunta a incorporar producción, extender la vida útil de un yacimiento maduro y frenar el declino de la Cuenca del Golfo San Jorge.
La industria petrolera argentina sumó un nuevo capítulo en su estrategia de inversiones. Pan American Energy (PAE) anunció en París un desembolso adicional superior a los US$ 1.200 millones para ampliar el desarrollo de Cerro Dragón, en Chubut, mediante tecnologías de recuperación terciaria.
El anuncio se realizó durante Argentina Week 2026, con la participación del CEO de PAE, Marcos Bulgheroni; el gobernador de Chubut, Ignacio Torres; y el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo.
La iniciativa fue presentada por el Gobierno provincial como el primer proyecto de upstream convencional incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La apuesta tiene un objetivo concreto: recuperar parte del petróleo que todavía permanece en los yacimientos, incrementar la producción y extender la vida productiva de una de las áreas históricas de la industria hidrocarburífera argentina.
En una cuenca que enfrenta el declino natural de campos maduros y una transformación de su estructura productiva, la inversión introduce una discusión central: cuánto petróleo adicional puede recuperarse mediante tecnología y qué condiciones económicas hacen viable sostener esa actividad.
US$ 1.200 millones para recuperar petróleo de yacimientos maduros
El programa contempla nuevas instalaciones de inyección de polímeros, aproximadamente 100 pozos productores e inyectores adicionales y unas 600 intervenciones sobre pozos existentes.
La información difundida también incluye una previsión de 46 millones de barriles de petróleo incremental a lo largo del proyecto, con un pico estimado de producción adicional de 16.600 barriles diarios.
A eso se sumarían unos 30.000 millones de pies cúbicos de gas natural incremental, de acuerdo con las cifras informadas para la iniciativa.
Estas proyecciones describen los objetivos productivos del desarrollo, no volúmenes ya obtenidos. Su cumplimiento dependerá de la ejecución de las obras, la respuesta de los reservorios y las condiciones operativas y económicas durante los próximos años.
El proyecto también prevé exportar una parte de la producción adicional: la estimación difundida es de 18 millones de barriles, mientras que el resto se destinaría al mercado interno y al abastecimiento de las refinerías.
Cómo funciona la inyección de polímeros
La recuperación terciaria busca extraer una mayor proporción del petróleo presente en un reservorio después de las etapas iniciales de producción y de recuperación secundaria.
En el caso de la inyección de polímeros, se incorporan sustancias que aumentan la viscosidad del agua inyectada. Esto permite mejorar la relación de movilidad entre el agua y el petróleo y favorecer un desplazamiento más eficiente de los hidrocarburos hacia los pozos productores.
La técnica puede contribuir a mejorar el factor de recobro, aunque sus resultados dependen de las características del yacimiento, la compatibilidad de los fluidos, la gestión del agua y el diseño de las instalaciones.
Según las estimaciones difundidas para Cerro Dragón, la recuperación terciaria podría aportar hasta cinco puntos porcentuales adicionales de factor de recobro respecto de la recuperación secundaria.
El potencial económico es significativo: en campos maduros, incluso mejoras relativamente pequeñas en el porcentaje total de petróleo recuperado pueden representar volúmenes relevantes cuando se aplican sobre grandes acumulaciones.
El RIGI y el desafío de sostener la actividad convencional
El anuncio incorpora una dimensión económica que excede el volumen de inversión. La iniciativa vincula incentivos, reducción de costos y compromisos de reinversión con la continuidad productiva de una cuenca madura.
El gobernador Ignacio Torres destacó que el proyecto se apoya en medidas destinadas a mejorar la competitividad del Golfo San Jorge. Entre ellas mencionó cambios en los derechos de exportación, los aranceles aplicables a los polímeros, las regalías para áreas marginales y los acuerdos entre empresas, trabajadores y gobiernos.
Por su parte, Luis Caputo relacionó la inversión con la estabilidad macroeconómica y las señales de precios para el sector energético.
El planteo de las autoridades es que la combinación de condiciones fiscales, previsibilidad y mejoras operativas puede hacer económicamente viables proyectos que, bajo otros costos y precios, tendrían dificultades para competir por capital.
No obstante, para evaluar el efecto concreto de estas medidas será necesario observar la ejecución efectiva de las inversiones, la producción incremental obtenida y la evolución del empleo y de los proveedores de la cuenca.
¿Qué puede cambiar para los trabajadores y las empresas de servicios?
La ampliación del programa de recuperación terciaria requiere instalaciones, equipos, mantenimiento, logística, operación de pozos y manejo de fluidos.
Las nuevas plantas de inyección y las intervenciones previstas pueden generar actividad para proveedores especializados, empresas de mantenimiento industrial y servicios asociados a la producción convencional.
También abren oportunidades en áreas como tratamiento de agua, control de procesos, instrumentación, bombeo, mantenimiento de instalaciones y asistencia técnica.
Sin embargo, el monto de inversión no permite calcular por sí solo cuántos puestos de trabajo se crearán. Para determinar el impacto laboral será necesario conocer el cronograma de ejecución, la distribución de las contrataciones y las necesidades de personal durante la construcción y la operación.
Para Chubut, el desafío será que la inversión se traduzca en actividad sostenida y en una participación concreta de los trabajadores y proveedores locales.
Cerro Dragón: ganar tiempo frente al declino de la cuenca
La estrategia de PAE apunta a mejorar la recuperación de petróleo en un área convencional de gran escala mientras la industria analiza nuevas posibilidades de desarrollo para la Cuenca del Golfo San Jorge.
La recuperación terciaria no elimina los desafíos geológicos y económicos de un yacimiento maduro, pero puede modificar su horizonte productivo si los volúmenes adicionales justifican los costos de inversión y operación.
En ese sentido, el proyecto representa una apuesta por prolongar la actividad convencional mediante tecnología, en lugar de depender exclusivamente de la apertura de nuevas áreas.
La inversión también pone de relieve que la transformación energética argentina no se limita al shale. Mientras Vaca Muerta concentra buena parte de las expectativas de crecimiento, los campos convencionales siguen teniendo un papel en el abastecimiento de las refinerías, las exportaciones y el sostenimiento del empleo regional.
La prueba será convertir el anuncio en producción
Los más de US$ 1.200 millones anunciados para Cerro Dragón constituyen una señal relevante para una cuenca que necesita inversiones para sostener su actividad.
El resultado deberá medirse con indicadores concretos: instalaciones construidas, pozos intervenidos, producción incremental, volúmenes exportados y continuidad de las operaciones.
El desafío del Golfo San Jorge es demostrar que la tecnología y un esquema económico competitivo pueden recuperar producción y prolongar la vida de los campos maduros. Para Chubut, el impacto final no se medirá únicamente por el capital comprometido, sino también por los barriles adicionales, el trabajo que se sostenga y las oportunidades que alcance la cadena de proveedores.
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Fuente: vmo