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YPF acelera en Vaca Muerta

Marín anticipa más de US$1.000 millones de Ganancias y pone a Argentina LNG en el centro de la estrategia.

YPF acelera en Vaca Muerta

Marín anticipa más de US$1.000 millones de Ganancias y pone a Argentina LNG en el centro de la estrategia.

La petrolera proyecta volver a pagar un impuesto a las Ganancias superior a US$1.000 millones en 2027, mientras avanza hacia una producción propia de 240.000 barriles diarios y prepara la decisión de inversión de Argentina LNG

Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline

YPF está entrando en una etapa diferente de su transformación: ya no se trata solamente de producir más petróleo y gas en Vaca Muerta, sino de convertir ese crecimiento en resultado económico, capacidad exportadora y una plataforma energética de escala internacional.

Desde París, donde participa de Argentina Week, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, dejó varios números que permiten dimensionar el momento que atraviesa la compañía.

Según sus declaraciones, YPF ya alcanza una producción propia de 240.000 barriles diarios de petróleo en Vaca Muerta, frente a los 95.000 barriles diarios que registraba al comienzo de su gestión.

Pero el dato que más impacto tiene sobre las cuentas públicas es otro: Marín anticipó que en 2027 YPF pagaría más de US$1.000 millones en Impuesto a las Ganancias, algo que, según el ejecutivo, no ocurría desde 2014.

La ecuación es significativa: más producción, más exportaciones, más rentabilidad y, finalmente, mayor aporte fiscal.

De los barriles al resultado económico

La transformación de YPF puede observarse desde distintos indicadores.

Por un lado, está el crecimiento físico de la producción. Por otro, la capacidad de monetizar esos barriles en mercados locales e internacionales.

Ahora aparece un tercer componente: la generación de ganancias suficientes como para que la petrolera vuelva a convertirse en un contribuyente de gran magnitud para el Estado argentino.

El propio Marín sostuvo que YPF está “sólidamente” y gana dinero, y vinculó el resultado proyectado con el aumento de producción.

Si se concreta el pago superior a US$1.000 millones de Ganancias anunciado por el CEO, la cifra representaría una transferencia fiscal relevante en un contexto en el que Argentina busca reducir el déficit y fortalecer sus ingresos sin recurrir nuevamente a mecanismos de subsidios generalizados.

La clave, sin embargo, estará en la evolución de los precios internacionales, costos, producción, exportaciones y resultados contables de la compañía.

Vaca Muerta ya no es solamente un yacimiento

Una de las definiciones más fuertes de Marín fue que “no se jode con Vaca Muerta”, al sostener que su desarrollo tiene impacto sobre el conjunto de la economía argentina.

Más allá de la discusión política que generaron sus declaraciones, hay una cuestión económica concreta detrás.

Vaca Muerta está dejando de ser únicamente un proyecto de incremento de producción hidrocarburífera.

El desarrollo de la formación está obligando a ampliar:

  • oleoductos;
  • gasoductos;
  • plantas de tratamiento;
  • infraestructura de evacuación;
  • terminales portuarias;
  • capacidad de almacenamiento;
  • generación eléctrica;
  • servicios petroleros;
  • proveedores industriales;
  • transporte;
  • infraestructura para exportación de LNG.

En otras palabras, el verdadero desafío comienza cuando el recurso deja el subsuelo y tiene que transformarse en dólares, infraestructura, actividad industrial y empleo.

Argentina LNG: el próximo salto

El otro gran eje de la entrevista fue Argentina LNG, el proyecto que YPF desarrolla junto con ENI y XRG para llevar gas de Vaca Muerta al mercado internacional mediante GNL.

Marín explicó que el proyecto requiere aproximadamente US$30.000 millones hasta llegar al inicio de la operación comercial, dentro de una inversión total estimada en US$51.000 millones.

En ese esquema, la carta de intención del Exim Bank de Estados Unidos por hasta US$6.000 millones aparece como una pieza financiera relevante.

Pero existe una diferencia fundamental: no se trata todavía de un desembolso de US$6.000 millones.

El propio Marín aclaró que es una carta de intención y que posteriormente deberán completarse permisos, documentación y verificaciones.

El objetivo declarado es evitar que el proyecto quede detenido durante largos períodos antes de alcanzar la decisión final de inversión.

Una planta de US$8.000 millones en Río Negro

Uno de los datos más importantes de la entrevista aparece cuando Marín describe la infraestructura que se construirá en Río Negro.

La planta de separación ocuparía unas 170 hectáreas y recibiría el gas húmedo y los líquidos provenientes de Vaca Muerta.

Allí se realizaría el acondicionamiento previo del gas antes de enviarlo a la instalación de licuefacción.

La inversión estimada para esa instalación ronda los US$8.000 millones.

Esto permite visualizar la dimensión de lo que está en juego.

La producción se origina en Neuquén, pero la cadena industrial comienza a extenderse hacia Río Negro y posteriormente hacia el mercado internacional.

Vaca Muerta empieza a funcionar como una plataforma energética regional, no como un proyecto encerrado dentro de una sola provincia.

El 20 de octubre puede ser una fecha importante para Argentina LNG

Marín también anticipó una fecha concreta: el 20 de octubre se conocería el resultado de la licitación de caños para el proyecto.

YPF utilizará un mecanismo de subasta inversa modificada, en el que las ofertas irán descendiendo hasta determinar al ganador.

El proceso será realizado por el consorcio integrado por YPF, ENI y XRG.

Un punto interesante es que Marín negó que exista una cláusula específica que excluya a empresas chinas.

Según explicó, se evaluarán origen, condiciones técnicas y comerciales, además de eventuales riesgos vinculados con prácticas de dumping.

Eso coloca el proceso dentro de una discusión mucho más amplia: la construcción de infraestructura energética argentina está comenzando a quedar vinculada también con geopolítica, financiamiento y origen de proveedores.

El combustible y el nuevo rol de YPF

Mientras avanza el proyecto de exportación, YPF también mantiene su estrategia de amortiguar los movimientos bruscos de los combustibles.

La compañía aplicó recientemente una suba promedio del 1%, por debajo de los incrementos realizados por otras petroleras.

Marín explicó que la decisión responde a la intención de evitar aumentos abruptos frente a la volatilidad internacional del petróleo.

La estrategia tiene una contrapartida: YPF resigna ingresos en el corto plazo para evitar trasladar completamente la volatilidad internacional al consumidor.

Según el ejecutivo, esos ingresos pueden recuperarse posteriormente.

Aquí aparece una tensión estructural para la compañía: YPF necesita maximizar rentabilidad para financiar inversiones gigantescas, pero al mismo tiempo mantiene una enorme exposición al mercado argentino de combustibles.

Una YPF que empieza a parecerse menos a la petrolera tradicional

Hay un cambio de escala que merece atención.

La YPF de los próximos años no solamente tendrá que producir petróleo y gas.

Tendrá que:

producir → transportar → procesar → exportar → financiar infraestructura → generar divisas → pagar impuestos.

Ese circuito es el que puede transformar a Vaca Muerta en algo mucho más importante que un boom petrolero.

Y también explica por qué los proyectos de infraestructura son tan determinantes.

Sin oleoductos, gasoductos, plantas, terminales y capacidad de GNL, el crecimiento de la producción termina chocando contra la capacidad de evacuación.

El dato que debería mirar toda la industria

Hay una cifra de la entrevista que puede pasar desapercibida entre los anuncios de inversiones: 240.000 barriles diarios de producción propia de YPF en Vaca Muerta.

El salto desde los 95.000 barriles diarios que menciona Marín muestra la velocidad con la que la compañía está buscando escalar su operación.

Pero el próximo desafío es todavía mayor.

No alcanza con producir más.

Hay que conseguir que cada barril tenga:

  • salida logística;
  • mercado;
  • precio competitivo;
  • infraestructura;
  • financiamiento;
  • capacidad exportadora.

Y, en paralelo, que esa expansión genere una cadena nacional de proveedores capaz de acompañar el crecimiento.

Vaca Muerta entra en otra etapa

Durante años, la discusión alrededor de Vaca Muerta estuvo concentrada en una pregunta: ¿Argentina podía producir suficiente petróleo y gas?

Hoy la pregunta comienza a ser diferente:

¿Puede Argentina construir la infraestructura necesaria para transformar esa producción en una corriente permanente de dólares y actividad económica?

Las declaraciones de Marín en París colocan esa discusión en primer plano.

Los US$1.000 millones de Ganancias proyectados, los 240.000 barriles diarios, el financiamiento potencial del Exim Bank por hasta US$6.000 millones y los US$30.000 millones necesarios hasta el inicio de la operación comercial de Argentina LNG forman parte de una misma historia.

La historia de una Vaca Muerta que empieza a pasar de la etapa de crecimiento productivo a una etapa de escala financiera, industrial y exportadora.

Y ahí estará el verdadero desafío: que el crecimiento del subsuelo pueda convertirse en una transformación duradera por encima de él.

Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline

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Fuente: vmo

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